80 años de la batalla de Stalingrado

80 años de la batalla de Stalingrado

Cancillería de Rusia

El 2 de febrero de 1943, concluyó una de las batallas más grandes y encarnizadas que marcó el punto de inflexión en el curso de la Gran Guerra Patria. Durante doscientos días, a orillas del Don y del Volga y, luego, en las afueras de Stalingrado y en la propia ciudad se desarrollaron combates encarnizados, en los que por ambas partes participaron más de 2 100 000 efectivos. Por la envergadura y la tensión, la batalla de Stalingrado superó todas las hostilidades anteriores de la historia mundial.

Según los dirigentes del Tercer Reich, las condiciones principales de la derrota de la URSS eran la ocupación del Cáucaso con sus enormes reservas de petróleo, de las fértiles zonas agrícolas del Don, Kuban, el Cáucaso del Norte y el curso bajo del Volga, así como el establecimiento del control sobre el Volga.

Stalingrado tras los bombardeos. Vista desde el Volga

Hacia finales de junio de 1942, el enemigo concentró en la franja entre Kursk y Taganrog, en el frente de 600-650 kilómetros unos 900 mil soldados y oficiales,

1 260 tanques, 17 000 cañones y morteros, 1640 aviones de guerra. Formaban parte de esta agrupación hasta el 35% de las divisiones de infantería, más del 50% de las divisiones blindadas y motorizadas del total de las tropas en el frente soviético-alemán.

A raíz de un infeliz, para las tropas soviéticas, desenlace de las operaciones en las afueras de Járkov y en Donbás, así como del despliegue de importantes fuerzas enemigas en la curva del Don, surgió una amenaza real de que el enemigo saliera al Volga. Esto podría haber provocado la ruptura del frente de las tropas soviéticas y la pérdida de las comunicaciones que enlazaban las zonas centrales con el Cáucaso donde se extraía un 90% del petróleo en la URSS.

Las tropas del Frente Suroeste sufrían fuertes bajas y no podían detener el avance de las tropas nazis hacia el Este. Al repeler desde el Este, el Norte y el Oeste los ataques de las unidades alemanas del 1 Ejército blindado y del 17 Ejército del grupo de Ejércitos “A”, las tropas del Frente Sur se replegaron a la zona de defensa de Rostov librando encarnizados combates.  

En esta situación, el Gran Cuartel General (GCG) resolvió desplegar en la retaguardia de los Frentes Suroeste y Sur los Ejércitos 62, 63 y 64. El 12 de julio fue constituido el nuevo Frente de Stalingrado comandado por el Mariscal de la Unión Soviética, Semión Timoshenko. El Frente de Stalingrado tenia por misión organizar una sólida defensa a lo largo de toda la orilla izquierda del Don en la franja desde Pavlovsk hasta Kletskaya y, luego, en la línea Kletskaya – Sorovíkino – Verjne-Kurmoyarskaya. El 51 Ejército del Frente del Cáucaso del Norte avanzó por la orilla izquierda del Don para desplegarse en la zona entre Verjne-Kurmoyarskaya y el mar de Azov. Junto con las tropas del Frente Sur en proceso de retirada debía cubrir la dirección del Cáucaso. Al cabo de poco, el GCG incorporó en el Frente de Stalingrado los Ejércitos 28, 38 y 57 que se replegaron al sufrir fuertes bajas. Diez regimientos de aviación fueron destinados a la zona de Stalingrado para reforzar el 8 Ejército Aéreo.

Por disposición del GCG, el mando general y la coordinación de las acciones de los Frentes corrían a cargo del Jefe Supremo adjunto, el general de Ejército Gueorgui Zhúkov y el Jefe del Estado Mayor General, el coronel general Alexander Vasilevski.

La batalla de Stalingrado consta de dos periodos: el defensivo, desde el 17 de julio hasta el 18 de noviembre de 1942, y el ofensivo, desde el 19 de noviembre de 1942 hasta el de 2 febrero de 1943.

La operación defensiva también se divide en dos etapas. La primera. Las tropas libran combates defensivos en los accesos lejanos a Stalingrado (17 de julio – 12 de septiembre). La segunda. Combates defensivos para retener Stalingrado

(13 de septiembre – 18 de noviembre de 1942).

         La primera etapa de la operación comenzó el 17 de julio de 1942 en la gran curva del Don con los combates de contacto entre las unidades del 62 Ejército y las unidades de vanguardia alemanas. El enemigo tuvo que desplegar cinco divisiones de las catorce y gastar seis días para alcanzar la franja principal de defensa de las tropas del Frente de Stalingrado. Al embate de las fuerzas superiores enemigas las tropas soviéticas se vieron obligadas a replegarse a unas líneas de defensa mal acondicionadas o no acondicionadas en absoluto. Pero incluso en estas condiciones asestaron golpes sensibles contra el enemigo.

Hacia finales de julio, la situación en la dirección de Stalingrado seguía siendo muy tensa. Las tropas alemanas envolvieron profundamente ambos flancos del 62 Ejército y salieron al Don en la zona de Nizhne-Chirskaya donde se defendía el 64 Ejército generando de este modo la amenaza de salida hacia Stalingrado por el suroeste.

En estas condiciones, el 28 de julio de 1942, a las tropas de los Frentes de Stalingrado y otros se les impartió la orden № 227 del Gran Cuartel General que con una rectitud inflexible describía la grave situación en el frente, incluida la dirección de Stalingrado:

Los ocupantes alemanes se están avanzando hacia Stalingrado, al Volga y a toda costa quieren ocupar Kuban, el Cáucaso del Norte con sus riquezas petroleras y cerealeras. El enemigo ya ocupó Voroshilovgrad, Starobelsk, Rossosh, Kúpiansk, Valuiki, Novocherkassk, Rostov del Don, una mitad de Vorónezh… Hemos perdido más de 70 millones de habitantes, más de 800 millones de puds de cereales al año y más de 10 millones de toneladas de metales al año. Ahora ya no tenemos superioridad sobre los alemanes ni en los recursos humanos ni en las reservas de cereales. Seguir retrocediendo significa condenar a nosotros mismos y condenar a nuestra Patria. Cada pedazo de tierra abandonado por nosotros reforzaría considerablemente al enemigo y debilitaría considerablemente nuestra defensa, a nuestra Patria…
De ello se desprende que ya es hora de acabar con la retirada. ¡NI UN PASO ATRÁS! Este es nuestro llamamiento principal. De ahora en adelante, la exigencia NI UN PASO ATRÁS SIN LA ORDEN de los mandos superiores debe pasar a ser una orden de disciplina férrea para cada jefe militar, soldados del Ejército Rojo y comisario político… Tal es el llamamiento de nuestra Patria.
Cumplirlo significa salvar nuestra tierra, salvar a la Patria, exterminar y vencer al odiado enemigo… La orden será dada a conocer en todas las compañías, escuadrones, baterías, escuadrillas, tripulaciones y Estados Mayores.
Comisario del Pueblo de Defensa, Iósif Stalin.

En vista de la ampliación de la línea defensiva, el GCG resuelve que el Frente de Stalingrado comandado desde el 23 de julio por el teniente general Vasili Górdov, el 5 de agosto fue dividido en los Frentes de Stalingrado y Sureste. Para lograr una coordinación más estrecha entre las tropas de ambos Frentes, a partir del 9 de agosto se introduce el mando único de la defensa de Stalingrado subordinándose el Frente de Stalingrado al Jefe de las tropas del Frente Sureste, el coronel general Andréi Yeriómenko.

El 30 de julio, el mando alemán resolvió destinar el 4 Ejército blindado desde la dirección del Cáucaso hacia la de Stalingrado. Como consecuencia, en la dirección de Stalingrado actuaban ya dos Ejércitos: el 6 por el Oeste y el 4 Ejército blindado, por el Suroeste. El 5 de agosto, las unidades de vanguardia del 4 Ejército blindado salieron a la circunvalación exterior de Stalingrado. Los intentos del enemigo por romper esta línea fueron repelidos por los contraataques bien organizados de las grandes unidades de los Ejércitos 64 y 57.

Soldados soviéticos entre los edificios arruinados en medio de los combates callejeros por Stalingrado

Pese a una tenaz resistencia opuesta por las tropas soviéticas, el 23 de agosto, el enemigo logró romper la defensa del 62 Ejército y salió a la circunvalación mediana de la ciudad, mientras las unidades de vanguardia del 14 Cuerpo blindado alemán salieron al Volga al norte de Stalingrado en el área de Yerzovka. Simultáneamente, los alemanes lanzaron contra la ciudad toda una armada de bombarderos. En un solo día se hicieron más de 2 000 aviones vuelo, lo que representó el ataque aéreo más en toda la guerra. La ciudad estaba inmersa en llamas. Durante los combates en Stalingrado, sobre la ciudad fueron arrojados desde aviones o lanzados por piezas de artillería y morteros más de 2 900 000 bombas, minas y proyectiles, sin contar las salvas de la artillería de pequeño calibre y tanques.

El representante del GCG, Alexander Vasilevski recuerda:

La madrugada del trágico 23 de agosto me encontró en las tropas del 62 Ejército. Aquel día, las unidades acorazadas alemanas salieron al Volga y aislaron el 62 Ejército del grueso de las fuerzas del Frente de Stalingrado. Simultáneamente con la ruptura de nuestra defensa, el 23 y el 24 de agosto,  casi todas las fuerzas de la 4 Flota Aérea del enemigo practicaron un feroz bombardeo masivo de la ciudad. La ciudad fue arrasada. La comunicación por teléfono y telégrafo fue interrumpida. El 23 de agosto, en dos ocasiones tuve que mantener breves conversaciones con el Jefe Supremo por comunicación radial abierta.

Tan solo el 23 de agosto, la defensa antiaérea derribó 120 aviones enemigos. 90 de ellos fueron derribados por nuestros cazas y 30, por la artillería antiaérea. Procede señalar que los regimientos de defensa antiaérea emplazados en las afueras de la ciudad, repelieron numerosos ataques de los tanques e infantería alemanes, ocasionándoles sensibles bajas.

Por aquellos días, el comité urbano de defensa encabezado por el secretario del comité regional del Partido Comunista, Alexéi Chuyánov, dirigio el siguiente llamamiento a la población de la ciudad:

¡Queridos compañeros! ¡Hermanos stalingradenses! Igual como hace 24 años, nuestra ciudad vive unos días aciagos. Los sangrientos hitlerianos quieren tomar la soleada Stalingrado y salir al gran rio ruso Volga. ¡Stalingradenses! No permitiremos que los alemanes profanen nuestra ciudad natal. Alcémonos en defensa de nuestra ciudad querida, de nuestro hogar, de nuestra familia. Levantemos barricadas infranqueables en todas las calles. Convirtamos cada casa, cada barrio, cada calle en una fortaleza inexpugnable. Acudan todos a levantar barricadas en cada calle. En el temible año 1918 nuestros padres defendieron Tsaritsin. ¡También nosotros en 1942 defenderemos Stalingrado sobre la que ondea la bandera roja! ¡Todos a construir barricadas! Cuantos puedan empuñar las armas, ¡a defender nuestra ciudad natal, sus hogares!

La segunda etapa de la operación defensiva de las tropas soviéticas para retener Stalingrado comenzó el 13 de septiembre y duró 75 días. En la segunda etapa de la operación el enemigo procedió a asaltar la ciudad procurando tomarla sobre la marcha.

El primer asalto comenzó el 13 de septiembre con una fuerte preparación artillera apoyada por la aviación. El enemigo superaba por sus capacidades a las grandes unidades de los Ejércitos 62 y 64 aproximadamente en 1,5 o 2 veces. Por el número de tanques, en 6 veces. Centraba sus esfuerzos en tomar la parte céntrica de la ciudad y salir al Volga en el sector enfrente del cruce central.

Los soldados N.Beliakóvtsev y M.Besarábov con rifle antitanque ocupan posiciones entre las ruinas de Stalingrado

El 14 de septiembre quedó inscrito en la epopeya heroica de la batalla de Stalingrado como uno de los días críticos de la defensa. Combates especialmente encarnizados se libraron en la zona del elevador y la estación ferroviaria Stalingrado-2. El 15 de septiembre, a costa de fuertes bajas, el enemigo se apoderó de la altura dominante 102,0 en la parte céntrica de la ciudad, el Túmulo de Mamái. Pero ya al día siguiente, las unidades de la 13 división de infantería de la Guardia y de la 112 división de infantería recuperaron la altura tras unos combates encarnizados.

El segundo asalto de Stalingrado el enemigo lo emprendió entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre. El alto mando alemán exigía tajantemente que Stalingrado fuese tomada a toda costa y en días próximos.

El tercer asalto de la ciudad, el más feroz, con empleo de una gran cantidad de armas, comenzó el 14 de octubre. Las unidades del 62 Ejército divididas por el enemigo continuaron defendiendo la línea a lo largo del paseo fluvial del Volga. La 138 división de infantería separada del grueso de las fuerzas del Ejército, defendió una franja de 700 metros a lo largo de la orilla.

La heroica “Casa de Pávlov” en los días de la batalla de Stalingrado

 Los combates se libraron por cada barrio, cada callejón, cada casa, cada metro de la tierra. En un mismo edificio grupos de soldados soviéticos y alemanes podían ocupar posiciones en distintos pisos. La hazaña mostrada por los combatientes de la “Casa de Pávlov” se granjeó fama mundial. Ellos estuvieron defendiéndola durante 58 días. El enemigo asestó golpes aéreos, de artillería y morteros contra esta casa, pero sus defensores no dieron un paso atrás. Aparte de una hazaña militar, esta casa fue escenario de un verdadero milagro. Bajo un constante fuego nació una niña, Zina Seleznióva que, gracias al valor de los defensores, sobrevivió la batalla de Stalingrado y después de la contienda se entrevistó con regularidad con sus salvadores.

Las palabras pronunciadas por el francotirador Vasili Zaitsev en Stalingrado se convirtieron en una consigna para todos los combatientes en Stalingrado:

Para nosotros, combatientes y jefes del 62 Ejército, no hay tierra más allá del Volga. ¡Hemos luchado y seguiremos luchando hasta la muerte!

Al terminar la batalla de Stalingrado, a Vasili Zaitsev se le adjudicaría el título de Héroe de la Unión Soviética.

Ígor Mijáilov, de 8 años, condecorado con la medalla “Por la Defensa de Stalingrado”

En efecto, literalmente todos combatieron por Stalingrado. En esta relación es sugestiva la historia de Ígor Mijáilov, de 8 años, condecorado con la medalla “Por la Defensa de Stalingrado”. Durante la defensa de Stalingrado este niño se encontraba en la batería de su padre, Konstantín Mijáilov. Pese a su corta edad, Ígor soportaba valientemente todas las penurias y peligros junto con los soldados soviéticos. Les ayudaba como podía. Traía cartas, periódicos, agua, recogía y entregaba a los mandos octavillas alemanes y en más de una ocasión detectaba a los exploradores enemigos. Después de terminados los combates por Stalingrado, se dirigió en avión a Moscú y en otoño ingresó en el 1 grado de la escuela № 95.

Soldados soviéticos con un gato en manos en Stalingrado

Durante aquellos feroces combates los combatientes soviéticos apreciaban mucho la vida. Extracto de las memorias del autor de la foto, Yákov Riumkin:

En aquellos días Stalingrado se convirtió en una ciudad muerta. Ni siquiera había pájaros. Y, de repente, ¡aparece un gato! Dios sabe cómo se las arregló para sobrevivir. Parecía un milagro entre las ruinas y los restos de chimeneas. Este bulto esponjoso parecía irradiar el calor del hogar. Las manos de soldados que durante muchos meses habían empuñado fusiles, querían acariciar este símbolo de la vida, tan lejana y casi olvidada. Por poco se pelean disputando quién daría cobijo al gato. Por fin, el gato se quedó con los soldados del regimiento al mando de Dolgov

Durante todo un mes se libraron combates encarnizado a lo largo de la línea de defensa de los Ejércitos 62 y 64. Gracias al heroísmo de los soldados soviéticos, el enemigo no logró romper la defensa de las tropas soviéticas. A pesar de una considerable superioridad en armas y efectivos, las tropas alemanas sufrieron fuertes bajas y no pudieron tomar toda la ciudad, incluido su litoral.

Tanques alemanes capturados (en la imagen — Pz.Kpfw. III) son remolcados para la reparación a la planta №264 de Stalingrado

El cuarto asalto de Stalingrado comenzó el 11 de noviembre. El 62 Ejército soviético tuvo que hacer frente a cinco divisiones de infantería y dos blindadas. La situación y el estado del 62 Ejército eran sumamente graves. Tenía 47 mil efectivos, unas 800 piezas de artillería y 19 tanques. Hacia esta fecha, su línea de defensa estaba desarticulada en tres segmentos.

Durante los combates defensivos, la Wehrmacht sufrió enormes pérdidas. En la lucha por Stalingrado, las pérdidas del enemigo ascendieron a unos 700 000 muertos y heridos, más de 2 000 cañones y morteros, más de 1 000 tanques y cañones de asalto, y más de 1 400 aviones de combate y de transporte. En vez de avanzar ininterrumpidamente hacia el Volga, las tropas enemigas se vieron arrastradas a prolongados y agotadores combates cerca de Stalingrado.

El plan del mando alemán para el verano de 1942 fue frustrado. Las tropas soviéticas también sufrieron grandes bajas de personal: 644 000 efectivos, de los cuales 324 000 eran irrecuperables, y 320 000, del personal sanitario. Las pérdidas de armamento ascendieron a unos 1 400 tanques, más de 12 000 cañones y morteros, y más de 2 000 aviones.

La operación estratégica de contraofensiva en los Frentes Suroeste, del Don, de Stalingrado y del ala izquierda del Frente de Vorónezh, con la participación de la flotilla del Volga, bajo el nombre en clave Urano, se realizó del 19 de noviembre de 1942 al 2 de febrero de 1943. El general de Ejército Gueorgui Zhúkov y el coronel general Alexander Vasilevski dirigieron el desarrollo del plan para contraatacar.

La ofensiva del Frente Suroeste y del 65 Ejército del Frente del Don comenzó el 19 de noviembre tras una preparación artillera de 80 minutos. Al final del día, las tropas del Frente Suroeste alcanzaron el mayor éxito, al romper la defensa del 3 Ejército rumano en dos secciones. Derrotaron los Cuerpos de Ejército 2 y 4 rumanos, y flanquearon sus restos, junto con el 5 Cuerpo de Ejército, situado cerca de Raspópinskaia. Las unidades del 65 Ejército, que chocaron con una feroz resistencia, al final del día avanzaron entre 3 y 5 kilómetros, pero no lograron romper completamente la primera línea defensiva del enemigo.

Los morteros soviéticos M-30 disparan contra las posiciones enemigas cerca de Stalingrado

El 20 de noviembre, las tropas del Frente de Stalingrado pasaron a la ofensiva, el coronel general Andréi Yeriómenko escribió sobre estos eventos:

Los primeros en entrar en acción fueron los Katiushas. Los siguieron la artillería y los morteros. Es difícil expresar con palabras lo que uno siente al escuchar el coro polifónico antes de comenzar la ofensiva, pero lo principal es el orgullo por el poder de nuestro país y la fe en la victoria. Ayer mismo, apretando los dientes, nos decíamos: «¡Ni un paso atrás!», pero hoy la Patria nos ha ordenado seguir adelante...

Durante el primer día, las divisiones de fusileros rompieron la defensa del 4 Ejército rumano y penetraron las líneas de defensa enemiga a una profundidad de 20–30 kilómetros en dirección suroeste.

Tanques soviéticos T-34 con soldados encima durante una marcha en una estepa nevada cerca de Stalingrado

Durante los dos días de combate, las tropas de los Frentes infligieron una fuerte derrota a los Ejércitos 3 y 4 rumanos. El 21 de noviembre, los Cuerpos Blindados 26 y 4 del Frente Suroeste llegaron a la zona de Manoilin, giraron hacia el este y se dirigieron al Don por el camino más corto. El 22 de noviembre, el 26 Cuerpo Blindado tomó el puente sobre el Don y ocupó Kalach.

El 23 de noviembre, las unidades del 26 Cuerpo Blindado avanzaron rápidamente hacia el pueblo de Sovétski y se unieron con las unidades del 4 Cuerpo Mecanizado. Las unidades móviles de los Frentes Suroeste y de Stalingrado, al llegar a la zona de Kalach, Sovétski, Marínovka, completaron el cerco de las tropas alemanas. En esta «caldera» quedaron atrapadas 22 divisiones y más de 160 unidades independientes de los Ejércitos Blindados 6 y 4, con un total de unas 300 000 personas. Tal cerco de tropas alemanas es algo que todavía no había pasado durante la Segunda Guerra Mundial.

Prisioneros de guerra rumanos, capturados en la zona del pueblo de Raspópinskaia, cerca de Kalach

Aquel mismo día se rindió la agrupación enemiga cerca de Raspópinskaia. Fue la primera capitulación de una gran agrupación enemiga ante las tropas soviéticas en la Gran Guerra Patria. En total, en la zona del pueblo Raspópinskaia, capturaron a más de 27 000 soldados y oficiales de dos Cuerpos rumanos.

El 30 de noviembre, concluyó la operación para cercar y bloquear la agrupación alemana. La rápida ofensiva de las unidades blindadas, caballería e infantería resultó en la formación por las tropas soviéticas de dos frentes del cerco, externo e interno. Sin embargo, no fue posible dividir las tropas alemanas atrapadas en «la caldera» de inmediato.

Tanque alemán PzKpfw IV. Capturado en buen estado. Recinto de la planta de tractores de Stalingrado

El Alto Mando de la Wehrmacht intentó rescatar a las formaciones y unidades cercadas. Se planeó una operación especial para romper el cerco, bajo el nombre en clave “Tormenta de Invierno”. Para realizarla, se creó un grupo especial de Ejércitos Don, que incluía hasta 30 divisiones. El Mariscal de campo Erich von Manstein se encargó del mando general de la operación, mientras que el coronel general Hermann Hoth se encargó de la gestión directa y de la ejecución.

En la mañana del 12 de diciembre, comenzó la operación Tormenta de Invierno. El enemigo logró romper la defensa de las tropas soviéticas con un poderoso golpe desde la zona de Kotélnikovo, y avanzar al final del día 25 kilómetros. Comenzaron unas feroces batallas con el uso de una gran cantidad de tanques. Las tropas alemanas continuaron atacando con una fuerza creciente, apoyadas activamente por la aviación. Para el final del 19 de diciembre, quedaban solo 35–40 kilómetros entre los tanques del general Hoth y la agrupación cercada.

Vertedero de tanques alemanes PzKpfw III y PzKpfw IV abatidos y descabalados en las afueras de Stalingrado

El 2 Ejército de la Guardia, al mando del teniente general Rodión Malinovski, que fue urgentemente desplegada desde la reserva del GCG, se interpuso en el camino de las divisiones blindadas alemanas como un obstáculo insuperable. Era una poderosa unidad de armas combinadas totalmente equipada y armada. En el feroz combate en las orillas del río Mishkova del 20 al 23 de diciembre, el enemigo sufrió grandes pérdidas y agotó completamente sus capacidades ofensivas y se vio obligado a pasar a la defensa.

Al mismo tiempo, de acuerdo con la decisión del GCG, del 25 de noviembre al 20 de diciembre, las fuerzas del Frente Occidental, al mando del coronel general Iván Kónev, y el Frente de Kalinin, al mando del coronel general Maxim Purkáev, llevaron a cabo una operación ofensiva con el nombre en clave de Marte. A pesar de que las tropas soviéticas no pudieron derrotar a las fuerzas principales del 9 Ejército alemán, con contraataques desde el oeste y este, y liquidar el saliente de Rzhev, paralizaron con acciones ofensivas activas hasta 30 divisiones enemigas, impidiendo que el mando alemán desplazara tropas de esta parte del frente a Stalingrado, donde entonces se desarrollaron los principales acontecimientos. Además, el enemigo se vio obligado a enviar aquí otras cuatro divisiones blindadas y una división motorizada de las reservas del Alto Supremo y del Grupo de Ejércitos Centro.

Francotiradores soviéticos toman posición de disparo en una casa destruida en Stalingrado

Durante la ofensiva, que comenzó en la mañana del 16 de diciembre, las tropas soviéticas en ocho días rompieron la defensa enemiga y llegaron a la retaguardia del Grupo de Ejércitos Don. En el Don Medio derrotaron 72 divisiones enemigas. Las pérdidas enemigas ascendieron a 120 000 personas, incluidos 60 500 prisioneros de guerra. Las tropas soviéticas también sufrieron pérdidas considerables, 95 700 personas, de las cuales 20 300 eran irrecuperables. Pero lo más importante es que el enemigo agotó las reservas destinadas para atacar Stalingrado y abandonó nuevos intentos de desbloquear la agrupación cercada allí. La derrota de las fuerzas italianas en el Don causó conmoción en Roma. Las relaciones entre Roma y Berlín se deterioraron bruscamente.

Soldados soviéticos en combate por una casa en Stalingrado

El GCG desarrolló un plan de operación para liquidar la agrupación cercada, que recibió el nombre en clave Anillo. Según se previó, la operación se realizaría en tres etapas: primero, aislar y destruir al enemigo en las partes oeste y noreste de la zona de cerco; segundo, destruir a las tropas enemigas en los accesos más cercanos a la ciudad; tercero, liquidar a los grupos enemigos restantes en la ciudad.

Tanques soviéticos T-34/76 cerca de la Plaza de los Soldados Caídos de Stalingrado pasan junto a la Casa del Ejército Rojo en la calle Gogol

El 8 de enero, el mando del Frente del Don presentó un ultimátum a los jefes de las fuerzas cercadas, exigiéndoles que cesaran la resistencia inútil y aceptaran las condiciones de la capitulación. El ultimátum, firmado por el representante del GCG, Nikolái Vóronov, y el comandante del Frente del Don, Konstantín Rokossovski, fue transmitido por radio al cuartel general de Friedrich Paulus y entregado por los parlamentarios. Sin embargo, el comandante del 6 Ejército alemán rechazó por escrito la propuesta del mando soviético.

El comandante del 65 Ejército, el teniente general Pável Bátov, escribió en sus memorias sobre esto:

Entonces, empezó el trueno de los cañones. Luego, en 3–5 minutos, los nazis comenzaron a aparecer de los blindajes, sótanos, debajo de los tanques. Algunos huían, otros se arrodillaban, alzando las manos hacia el cielo como locos. Algunos regresaban a los refugios, se escondían entre las columnas de humo y volvían a salir después.

Al mismo tiempo, la aviación bombardeó al enemigo. Los soldados y oficiales alemanes se rindieron en masa, soltando sus armas.

El 2 de febrero, el grupo norte de las tropas enemigas rindió. Más de 40 000 soldados y oficiales alemanes bajo el mando del general Karl Strecker depusieron las armas. Las hostilidades en la orilla del Volga cesaron. Durante la liquidación de la agrupación alemana cercada, desde el 10 de enero hasta el 2 de febrero de 1943, las tropas del Frente del Don derrotaron a 22 divisiones y 149 unidades de refuerzo y mantenimiento. Capturaron a 91 000 hombres, entre ellos 2 500 oficiales y 24 generales. Después de eliminar la agrupación cercada, en el campo de batalla recogieron y enterraron a aproximadamente 140 000 hombres enemigos.

En el informe al Jefe Supremo, Iósif Stalin, el representante del GCG, el Mariscal de artillería Nikolái Vóronov, y el comandante del Frente del Don, coronel general Konstantín Rokossovski, informaron:

Cumpliendo su orden, a las 16.00 del 2 de febrero de 1943, las tropas del Frente del Don terminaron la derrota y eliminación de la agrupación enemiga de Stalingrado. Debido a la eliminación total de las tropas enemigas cercadas, los combates en la ciudad de Stalingrado y cerca de Stalingrado cesaron.
Dos soldados soviéticos en Stalingrado liberado, Anarkúlov y Oleshko

La batalla de Stalingrado terminó con una brillante victoria de las fuerzas armadas soviéticas. Marcó el inicio de un punto de inflexión no solo en la Gran Guerra Patria, sino en la Segunda Guerra Mundial en su conjunto. Durante ella, el bloque nazi perdió la cuarta parte de las fuerzas que actuaban en el frente soviético-alemán. Las pérdidas totales del enemigo ascendieron a alrededor de 1 500 000 muertos, heridos, prisioneros de guerra y desaparecidos, por eso, por primera vez durante la guerra, Alemania declaró luto nacional. El Ejército Rojo perdió a unos 1 130 000 efectivos, de los que unos 480 000 fueron irrecuperables. La iniciativa estratégica pasó firme y definitivamente a las manos del Ejército Rojo. La victoria en Stalingrado creó las condiciones para desplegar una amplia contraofensiva de las fuerzas soviéticas y expulsar a los invasores del territorio ocupado de la URSS.

La derrota de la mayor agrupación de tropas enemigas no solo aumentó la autoridad internacional de la Unión Soviética y sus fuerzas armadas, sino que también reforzó a los Aliados.

Ceremonia de entrega de la Espada de Stalingrado

El 29 de noviembre de 1943, durante la Conferencia de Teherán, el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, en presencia del presidente de EEUU, Franklin Roosevelt, entregó a Stalin una espada de uso ceremonial, la Espada de Stalingrado, forjada por orden especial del Rey Jorge VI del Reino Unido, en señal de admiración por el valor y la firmeza de los defensores de Stalingrado. La hoja tenía inscripciones en ruso e inglés:

A los ciudadanos de Stalingrado, fuertes como el acero, del Rey Jorge VI, en señal de la admiración profunda del pueblo británico.

El presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, durante la celebración del 75º aniversario de la victoria en la batalla de Stalingrado en Volgogrado:

Entonces, en Stalingrado, se decidía el destino de la Patria, de todo el mundo. Aquí se manifestó en la mayor medida posible el carácter inquebrantable de nuestro pueblo. Luchó por su casa, por la vida de sus hijos y, después de defender Stalingrado, salvó a la Patria.

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