Sin pausas

Sin pausas

Por Herminia Rodríguez

Cimarronas

Niñas y niños en el huerto. Foto: Jesús Antonio Coto.


A propósito del Día Internacional de la Educación no sexista, #Cimarronas reconoce cuánto ha avanzado Cuba en esta materia y apoya las iniciativas que hoy se dirigen a consolidar la cultura de la igualdad. 

Las diferencias biológicas existen y las entendemos, aunque ciertas interpretaciones extremas afirmen que decimos lo que no decimos y que las negamos. Pero las diferencias naturales no tienen por qué conducir a desigualdades sociales. Mujeres y hombres somos iguales en dignidad, iguales en derechos, iguales en nuestra plenitud humana, iguales en nuestra diversidad.  

Hoy recordamos una vez más a Vilma Espín, quien al frente de la Federación de Mujeres Cubanas, creó y dirigió los círculos infantiles en su primera etapa. Allí y entonces, niñas y niños jugaban a sentirse adultos ¿La novedad? Las niñas no estaban obligadas a jugar “a la cocinita” y los varones “a las pistolas”. Ellas y ellos podían jugar juntos a cultivar un huerto y a construir edificios plásticos de muchos colores; ellas podían jugar a ser doctoras y ellos, papás que llevan a sus bebés a atender; nadie le arrebataba al pequeño una plancha de las manos con el “argumento” que eso no es cosa de varones; tampoco a ella se le prohibía manejar una guagua de papier maché.  

En esos años, no se usaban los términos de la teoría de género. En esos años, no se celebraba todavía un Día Internacional de la Educación no sexista. Pero Cuba estaba y está escribiendo su propia historia.

Niña maneja guagua. Foto: Jesús Antonio Coto.
En la crianza y cuidado, mamá y papá. Foto: Jesús Antonio Coto.
Niña médica y niño papá de bebé. Foto: Jesús Antonio Coto.
Niñas y niños con carritos. Foto: Jesús Antonio Coto.
Niñas y niños con juego de lego. Foto: Jesús Antonio Coto.









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