"Si no te posicionas, eres cómplice
REDCOMNumerosos grupos rechazan participar en el Viña Rock mientras pertenezca al fondo KKR, que también ha sido criticado por decenas de artistas internacionales habituales del Sónar.

El comunicado de la banda de rap-metal Sons of Aguirre & Scila, donde anuncian que no volverán a participar en el Viña Rock ni en otros festivales propiedad del fondo de inversión proisraelí KKR "hasta que no cambie de manos", ha provocado una ola de solidaridad con Palestina entre los grupos habituales de su cartel a la que también se han sumado algunos participantes en el Sónar.
"Es una línea roja que decidimos no sobrepasar", explica al medio español Público Diego Varea, vocalista de Sons of Aguirre & Scila, convencido de que su postura podía convertirse "en una bola de nieve a la que se unirían otros grupos", como ha sucedido, por lo que "nos alegra ver que no solo cuenta el dinero". Al "músculo" de las bandas ahora debería sumarse la reacción del público, añade Varea, quien invita a la reflexión.
El desencadenante de la decisión fue un artículo del medio español El Salto que informaba de que el fondo estadounidense KKR, antes de comprar Superstruct Entertainment, se había dedicado a "invertir en firmas israelíes de ciberseguridad, aportar capital para centros de datos y poseer la propiedad mayoritaria del conglomerado mediático que ofrece viviendas en territorios palestinos" a través de Axel Springer.
De la adquisición por 1.300 millones de Superstruct Entertainment, organizador de decenas de festivales en todo el mundo (entre ellos, los españoles Viña Rock, Sónar, Resurrection Fest, Arenal Sound o FIB), ya había dado cuenta El Diario, que destacaba que KKR es "el segundo mayor monstruo financiero del planeta, solo por detrás de Blackstone, con operaciones millonarias en sectores como el energético, el químico, el tecnológico, el educativo y el de los medios de información".
Pero fue el pasado miércoles, un día después de que El Salto revelase las relaciones de KKR con Israel, cuando Sons of Aguirre & Scila tomó su decisión porque la consideraban lo "más coherente, justo y humano". Según el grupo, el fondo de inversión "no sólo ha colaborado con diversas entidades sionistas", sino también, "siguiendo la infame metodología de la colonización por asentamientos, uno de sus tentáculos (la inmobiliaria Yad2) vende apartamentos en zonas ocupadas de forma ilegal por los israelíes en Palestina".
Desde entonces, varias bandas que habían tocado en la reciente edición del Viña Rock han emitido comunicados en los que rechazan su futura participación en los festivales propiedad de KKR, como Reincidentes, Fermin Muguruza, Non Servium, Las Ninyas del Corro, Los de Marras, Dakidarría, El Último Ke Zierre, Sínkope, Kaótiko, El Niño de la Hipoteca, Kaos Urbano, Free City, Kamikazes o Porretas, a las que se han ido sumando otras, incluso no presentes en el cartel.
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"Muchos no han dicho nada, aunque están a favor de Palestina y en contra del Estado genocida de Israel", comenta Toni Mejías, miembro de Riot Propaganda, quien aclara que no han emitido un comunicado para no ponerse "una medalla" cuando no van a tocar en ninguno de los próximos festivales de KKR. "Puedes aplaudir a quienes lo han hecho, pero no perseguir a los que no, porque no hay que hacer una cacería".
"Siempre va a haber bandas que, para defender su puesto laboral, no se van a mojar ni cuando llueve", añade Toni Mejías, quien cree que sería necesario que grupos más mediáticos, de otros estilos más populares y "no tan explícitamente políticos en sus letras", tomasen partido. "Sería un golpe sobre la mesa, porque sobrepasaría la barrera de este circuito y daría un salto".
Si se espera una reacción de las bandas con mensaje, razona el también miembro de Los Chikos del Maíz, "debería exigirse la misma respuesta a otros grupos" mainstream. "No posicionarse implica ser cómplice de algo tan flagrante como un genocidio. Y callarte equivale a priorizar tus intereses privados y económicos, porque poner una bandera de Palestina en tu Instagram no soluciona nada", argumenta Toni Mejías.

¿Pero puede permitirse una banda más humilde dejar de actuar en uno o varios festivales? "El ecosistema del rock ha adelgazado porque no está de moda, por lo que este tipo de eventos son importantes para los grupos grandes, aunque también para los pequeños, de modo que si no están en el Viña Rock pierden un escaparate. Sin duda, para los pequeños es un palo gordo", explica Paco López, responsable de Attraction Management.
Reincidentes, uno de los grupos que representa, ya ha anunciado su negativa. Boikot, también en su nómina, estaba preparando este viernes su comunicado. Ambos han sido dos pilares en el cartel del Viña Rock, que podría resentirse en sus próximas ediciones si hubiese una desbandada, debido al "componente social y político tan marcado" tanto de los artistas como del público.
"No hay tantos grupos de rock, por lo que, si hay un boicot generalizado, el Viña Rock lo va a tener muy difícil para completar su cartel. Sería un hito increíble que un festival dejara de hacerse gracias a la presión popular, porque si no hay artistas tampoco hay espectáculo", añade Paco López, quien asegura que no aceptaría organizar un festival que dependiese del fondo proisraelí. "Tengo una cierta ética y la suerte de elegir a los grupos que me gustan".
El responsable de Attraction Management recuerda que KKR apenas cuenta con más festivales eminentemente de rock, al margen del Resurrection Fest, una referencia de la escena metal y hardcore. Ese circuito acotado podría limitar lo que él considera ya "una reacción en cadena", aunque la respuesta también ha llegado por parte de decenas de artistas internacionales que han actuado en el Sónar o tenían previsto hacerlo entre los próximos 12 y 14 de junio.
Es el caso de Ancient Pleasure, Amantra, Animistic Beliefs, Jeisson Drenth, Manuka Honey, Juliana Huxtable o DJ Sosa RD, contrarios al lavado de imagen de Israel a través del artwashing, como también lo ha hecho con Eurovisión y el pinkwashing. "No creemos que esta respuesta le llegue a Benjamin Netanyahu, pero se trata de tener la conciencia tranquila. Nosotros somos honestos y coherentes, sin embargo no exigimos ni señalamos a nadie", subraya Diego Varea.
"Más que un tema político, es una cuestión de derechos humanos. Aunque no seas combativo con tus letras, seguramente tendrás una posición contra el sufrimiento de todo un pueblo, hagas pop o flamenco. Por ello, no está bien callar tu opinión por miedo a perder trabajo, pero allá cada uno con su conciencia", añade el cantante de Sons of Aguirre & Scila.
Sin embargo, la posición de las bandas pequeñas es más "complicada", pues escenarios como el Viña Rock son un "escaparate" y un "trampolín", si bien él cree que lo más importante es "dormir tranquilo". La mayoría de las bandas, añade, van a renunciar a ir al festival y no temerán las represalias. "Los fondos son tan grandes que el ruido que podamos hacer para ellos es una nimiedad. Les damos igual. Eso sí, aunque es un negocio que genera mucho dinero, no nos olvidemos de los trabajadores", concluye Diego Varea.
Un aspecto en el que también incide Toni Mejías, quien cree que una deserción masiva al final podría afectar a todo el personal que trabaja alrededor de la cita, desde los técnicos de sonido hasta los de montaje. "Ahora bien, si tienes la posibilidad de vivir de la música sin depender de los festivales, los grupos deberían dar un paso al frente, todos juntos [para evitar las represalias]. Es una cuestión de responsabilidad y coherencia, también del público".
Eso sí, el miembro de Riot Propaganda cree que "a las bandas grandes les corresponde tomar la avanzadilla", porque la organización tiene recambios para las pequeñas, pero los más consolidados "condicionan un cartel". Por ello, "si se niegan a ir es cuando le hacen más daño a un festival, porque se dejan de comprar entradas". Si el público reaccionase así, el fondo KKR, "que no sabrá ni lo que es el Viña Rock", podría "no sentirse bienvenido y dejar el negocio de los festivales, porque lo único que le interesa es ganar dinero".
No depende, según Paco López, de los organizadores. "Las personas que trabajan en el Viña Rock son trabajadores, incluso sus fundadores, pero ya no tienen capacidad de decisión. O sea, que si un fondo inversor tiene una marcada trayectoria e intereses con Israel, los currantes ni pinchan ni cortan". Todo quedaría en manos de los grupos, sobre todo de los cabezas de cartel, y del público.
"Esto no es una crítica a la organización del Viña Rock ni tampoco al festival, sino a ese fondo concreto, porque detrás del evento hay gente trabajadora que se está ganando el pan", aclara Fernando Herrero, de la oficina de management y contratación Asalto Sonoro, con varios habituales de la cita en su nómina. Sons of Aguirre & Scila fueron los primeros en reaccionar y Porretas tomaron el testigo. Otros todavía no lo han hecho.
"Es una decisión personal de las bandas, por lo que no puedo hablar en nombre de nuestros artistas. Incluso cada uno de sus miembros puede pensar de forma diferente", añade Herrero, quien cree que el posicionamiento es "una cuestión de principios" y no depende tanto del tamaño o la repercusión de los grupos. "En realidad, ninguno de ellos se puede permitir dejar de tocar, no solo económica sino también artísticamente, porque el Viña Rock tiene mucho eco. Es más, quizás los grandes se podrían ver más perjudicados porque están presentes en más festivales".
La respuesta de Superstruct
"Los festivales asociados con la plataforma Superstruct cuentan con independencia organizativa y operativa total, lo que significa que cada uno de estos festivales decide, a través de su dirección ejecutiva, cómo se articula el festival, los carteles, la experiencia del usuario y todos los servicios que se ofrecen a artistas y creadores", explican fuentes de Superstruct.
"En este sentido, los festivales asociados en Superstruct son históricamente dirigidos por promotoras locales y sus valores fundacionales de los festivales no se ven modificados por su incorporación a la plataforma", ha informado la plataforma este sábado tras la publicación de este artículo.
Fuente: Público