Rolando Cabrera

Rolando Cabrera

Lorem.mag
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Los inicios…

En el mundo de la fotografía comienzo como tal con una cámara alrededor del mes de marzo del año 2018, antes de eso había estado haciendo fotos aficionadas con mi propio móvil de cosas que para mí, en ese momento, sin tener mucha cultura fotográfica me parecían interesantes. Empecé gracias a unas amistades que en aquel tiempo, como a mí, les interesaba comenzar con la fotografía y ese fue el impulso para adentrarme en ese mundo. Antes de eso ya yo tenía formación pictórica por haber estudiado en San Alejandro un año y medio y prácticamente mi base artística viene de ahí.


Fotografía documental…

La fotografía documental, desde mi concepción,  es una labor que trata de archivar de manera gráfica tanto momentos específicos o situaciones históricas, que son circunstanciales y fugaces. También hay cierto conflicto ya que en un comienzo la fotografía documental según decía Cartier Bresson, era captar el instante decisivo, para él y para muchos fotógrafos era simplemente el momento exacto, no les interesaba realmente lo que estaba sucediendo ni seguir trabajando en base a ese suceso sino simplemente sacar esa foto que visualmente fuera de impacto.

Me decanto por ella por una cuestión de que prácticamente desde hace tres años estoy haciéndola, la hacía de una manera bastante informal cada vez que salía porque siempre ando con la cámara arriba y se ha convertido en una extensión mía (a muchas amistades les es raro verme sin ella). Iba a fiestas, eventos, exposiciones o simplemente una salida con alguna amistad e iba documentando cosas, fotografiando sucesos, momentos y eso al principio fue de manera inconsciente, ya con el paso del tiempo en cuanto uno va estudiando va entendiendo la fotografía. Me di cuenta de que lo que estaba haciendo era fotografía documental, no tanto street photography sino más a lo documental, estaba creando mi propio archivo gráfico de las cosas que hacía, era yo y mi mundo alrededor.

La razón…

El objetivo de todo este trabajo documental que estoy haciendo en cuanto a la narrativa realmente es la juventud de ahora o por lo menos la juventud cubana, esa relación con lo contemporáneo, con lo cosmopolita que se está volviendo todo, con lo bastante abierto que se está tornando el país de alguna manera. La idea es documentar todos esos cambios que están sucediendo, tanto en la Habana como en Cuba y en esa misma juventud es donde se ve ese factor de cambio. Además, estoy documentando un momento muy específico, de mucha incertidumbre y solo el tiempo le dará valor a lo que estoy haciendo. 

Lo espontáneo…

Soy de momentos más espontáneos, de eso va mucho mi fotografía, realmente cuando empecé generaba mucho lo que quería hacer, tenía las ideas preconcebidas. Lo que yo documentaba era más lo que iba sucediendo de alguna manera, no era algo que yo pensara, simplemente era lo que iba sucediendo a mi alrededor, pero mis primeras fotos, con las que me di a conocer en un comienzo en el año 2018 eran más bien pensadas, casi todo tenía como una estética ya pensada de alguna manera y todo estaba como bien calculado.

Detrás de la cámara…

Primero que todo al estar en lugares como Gibara, Eyeife, Havana World Music, el Festival de Cine de la Habana y Festival Jazz Plaza son momentos únicos en el año. He tenido la suerte en estos últimos tres años de estar participando casi constantemente en estos festivales fotografiando esos eventos y para mí se vuelve una oportunidad única, porque realmente no soy capaz de decirte si el año que viene voy a estar otra vez, si voy a poder repetir y para alguien joven como yo estar ahí se me vuelve un privilegio. También decidí hacer algo que por lo menos mi generación no está acostumbrada o no les gusta hacer mucho que es la fotografía de concierto y espectáculo, fue algo que a mí en un primer momento me atrapó, por tema música y ya después de ahí la gente fue viendo mi trabajo a través de las redes y me empezaron a contactar, fui haciendo amistades y así poco a poco fui entrando en ese circuito.

La cámara…

Realmente la cámara se ha vuelto una extensión mía, una especie de apéndice, porque es algo de que ya se me vuelve raro vivir sin ella, ósea, es una cosa de que siempre tengo que tenerla cerca, porque sé que en cualquier lugar o en cualquier momento puede aparecer una foto y eso no se puede dejar pasar nunca. Realmente a mí no me causa molestia andar con ella todo el tiempo porque es algo que yo tengo muy entendido. La cámara tiene que estar contigo en todo lugar y el fotógrafo tiene que saberlo muy bien, la cámara tiene que ser una extensión de su mano y ojo.

Las mieles…

Por una cuestión de gusto personal yo recomendaría el Adobe Lightroom porque fue el primer programa con el que trabajé y lo entendí muy fácil, fue una manera de tener mi trabajo organizado y me muevo mucho más fácil. No tanto el Photoshop porque a pesar del tiempo y todo, es algo que a mí no me atrapa. Para móvil hay varias, diría yo el Snapseed que para mí es bastante completa, simplemente lo único que le falta a gusto personal sería la corrección de colores, tema de luces, sombras y tal, pero por lo demás trabajaría con ella.


Fotografía analógica…

Utilizar la fotografía analógica es realmente un mundo aparte de la fotografía digital. Para mí la digital a día de hoy es de fácil acceso, todo el mundo puede hacerla, depende de la calidad del fotógrafo ya se dirá si son buenas o malas, pero la analógica es un mundo que le quita esa inmediatez a lo que es la fotografía, ralentiza más el proceso, lo vuelve más artesanal y te quita el desespero ese de ver la foto al momento, tu puedes hacer una foto ahora y puedes verla dependiendo de cuando la vayas revelar, estando en Cuba puede serte difícil y puedes verlo en meses y años. También ahí se aprende como tal qué es la fotografía, aprendes a dominar la luz, la cámara, a encuadrar, aprendes más de fotografía de esta manera que con la digital. Lastimosamente tener una cámara digital te crea una mala costumbre, todo el que la tenga se hace decir fotógrafo, prácticamente cualquiera puede hacer fotos, su calidad ya dependerá no solo si son buenas las fotos sino también de la calidad de su contenido que es lo que marca la diferencia entre un fotógrafo aficionado y uno profesional. En mi opinión la fotografía analógica se vuelve más difícil de conseguir en Cuba, debido a los materiales y hacerlo con constancia es más difícil aun.

Colaboraciones…

La fotografía me ha permitido conocer a muchos artistas, fotógrafos, artistas plásticos, artistas visuales, músicos, bailarines y realmente uno se retroalimenta mucho de esas cosas. He colaborado con marcas como Clandestina, KHR, también he trabajado en revistas como Garbos, Vistar, actualmente soy colaborador fijo desde hace más de dos años de la revista AM:PM que es una revista de música.

Referentes…

Referentes fotográficos hay muchos, uno es Leandro Feal, es un fotógrafo que me ha marcado en los últimos dos años y medio, es un fotógrafo contemporáneo, su obra me ha ganado de una manera súper especial y al día de hoy creo que es el referente más fuerte que tengo. De fotografía contemporánea cubana tengo varios como Sarah Bejerano, Arien Chang, conocí hace muy poco a Jorge Pérez y Rainy Silvestre que su obra es realmente genial. De fotógrafos extranjeros están Joel Meyerowitz, Larry Towell, Vivian Maier, Harry Gruyaert, Fred Herzog, Alex Webb, William Eggleston que es una persona de la que realmente yo saco mucho, hace poco tiempo encontré el trabajo de una fotógrafa americana Tria Giovan que hizo trabajo en los noventa a color que es muy interesante. Son muchos fotógrafos los que ha día de hoy me marcan como Raúl Cañibano que es un clásico cubano, también Constantino Arias que documentó mucho la noche habanera que me ha influido mucho a hacer el tipo de documental que hago, Figueroa, Raúl Corrales, Osvaldo Salas, son muchos fotógrafos que para mí quien quiera dedicarse a la fotografía documental debe revisar sus obras porque en su momento marcaron.

El futuro…

Tengo pensados varias series, estoy en ese proceso, prácticamente todas mis series yo considero que ninguna está cerrada, casi todas están en proceso a día de hoy, se siguen agrandando, realmente desde que empecé estoy creando un archivo fotográfico enorme. Tengo varias series pensadas, una que estoy llevando acabo que es de los cines abandonados en la Habana, otra igual sobre complejos deportivos abandonados que se llama “Habana deportiva”. Prácticamente la serie principal que tengo que se llama “Modus vivendi” viene siendo la columna vertebral de mi trabajo que es la documentación de esa vida de una generación de la cuba de hoy. También tengo una serie de arquitectura que está casi casi cerrada, aunque siempre se le puede agregar algo más, se llama “Hoy como ayer” y está inspirada en la transformación arquitectónica de la vivienda en la Habana desde los años 40 hasta la actualidad.



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