Resumen parashá Pekudei
Roeh Ot'niel ben Abraham (Otoniel Josafat Rojas Chávez)Torah: Shemot (Éxodo) 35:1 - 38:20
Haftarah: Reyes 7: 13-26
Brit Jadashah: Hebreos 9:1-10

La parashá Pekudei generalmente se ve unida a Vayakhel pero debido a este año en especial, podemos analizarla en profundidad en un estudio aparte.
La porción inicia con Betzalel (Bezaleel) y Oholiav (Aholiab) que, bajo la supervisión de Itamar hijo de Aharon, le daban cuentas a Moshé con respecto a lo utilizado de la ofrenda del pueblo y cada una de las hechuras, labrados y confecciones para esta gran obra. La Torah registra una gran cantidad de material preciado para construir el arca, la mesa del pan del rostro, la menorah, y los altares de oro y bronce y sus utensilios. De igual forma las cuenta de cómo se confeccionó la vestidura sacerdotal cerrando esta descripción con la tiara y la placa: Santidad a Y’hováh.
Finalmente, se entregan las cuentas respecto a la tienda, las cubiertas y el atrio. Toda obra siempre descrita para testimonio de las generaciones: como Y’hováh había mandado.
Moshé se vio complacido de que el pueblo en lugar de desviarse a sus propios propósitos se dedicó en cuerpo y alma a seguir sus instrucciones. Satisfecho de que el pueblo obedeció finalmente al Eterno los bendijo.
Seguidamente el Señor le indica a Moshé que la tienda tiene que levantarse el día primero del primer del mes. Recordando lo que anteriormente dijo el Eterno que el primer mes para nosotros como pueblo será el llamado Aviv (a causa del trigo “aviv” o listo para empezar a espigarse).
En ese día Moshé levantó o hizo levantar el tabernáculo bajo sus instrucciones cual arquitecto y perito de la obra. Al colocar cada uno de los elementos los ungió y así dedico al Eterno.
Finalmente levantó el patio o atrio del tabernáculo y se puso la cortina de la entrada. Una vez finalizada la construcción, el Eterno bajó sus pies del Sinaí para venir a llenar esa casa portátil, esa morada móvil. Su Gloria y Majestad, su Justicia y Amor vino a llenar el lugar de tal forma que ni aún Moshé podía entrar a la casa.
¡Que sorprendente muestra de amor nos dio el Eterno! Él está cercano y se mueve entre su pueblo. A la vez nadie puede acercarse cuando quiera y mucho menos como le dé la gana. El venir a la Tienda de Reunión, el pueblo debe recordar que el Eterno incontenible por los cielos de los cielos se limita a sí mismo para poder estar con nosotros. Pero esa grandeza aún se hace sentir para temor reverente de quien le busca.
Al igual que el tabernáculo, Yeshúa haMashiaj Ben Elohim, ben David tomo una tienda movible para que en esa habitara la plenitud de la deidad. ¡Qué muestra de amor del Eterno!, envía a su hijo unigénito y primogénito para que al igual que en el Sinaí, el pueblo vuelva a sentir la llenura de Elohim en sus vidas.
Finalmente Y’hováh le indicaba al pueblo cuando marchar y cuándo detenerse y cuánto tiempo debería permanecer acampando en un lugar. A la orden del Eterno como cabeza toda la congregación, que trabajó de manera santa y correcta el tabernáculo, cual cuerpo se mueve siguiendo y creyendo en la dirección que indicaba la cabeza.