Resumen Parashá Vayikra'

Resumen Parashá Vayikra'

Roeh Ot'niel ben Abraham (Otoniel Josafat Rojas Chávez)

 

Torah: Levítico 1:1 – 6:7

Haftará: Isaías 43:21 - 44:23

Brit Jadashah: Hebreos 10:1-18


    Con esta parashá se da inicio al tercer libro de la Torah: Vayikra’ o Levítico como se le nombró en la versión LXX (septuaginta) de la Escritura. A su vez, es la continuación de los eventos que Éxodo nos deja en Pekudei, donde la presencia del Eterno lleva el Tabernáculo pero nos deja una incógnita: ¿Cómo lograr acercarse al Eterno si sigue igual de distante? ¿Por qué está distante el Eterno de nosotros? La primera porción de Vayikra’ nos responde: El sacrificio.

Con un sentido un tanto incomprendido, el sacrificio es la respuesta. El sacrificio es el medio que el Eterno establece para que logremos acercarnos a Él.

    Puesto que el pecado nos mantiene distantes de Elohim, la sangre del sacrificio nos acerca al Él. Por una razón importante: Es el pago por el pecado. Pero en esta porción Elohim nos muestra que los sacrificios no solo son para perdón de pecado.

    De los 5 tipos de ofrenda presentadas, dos tienen la intención del perdón de pecados. El resto de ellos son regalos ante el Eterno, que hablan de la entrega y el estado de paz de la persona con Él.

    Cada una de estas ofrendas encendidas tienen condiciones para que nosotros las presentemos: la clase de animal y lo que se ha de quemar o presentar delante del Eterno.

La posibilidad de reconciliarnos con Él y acercarnos se hace bajo sus condiciones y cada condición es un requerimiento para la persona. Sin embargo, una de las particularidades en común es que sin importar si la persona es rica o es pobre, hay una medida y una oportunidad para todos de presentar delante del Señor.

Esto también nos dice que el Señor recibe la ofrenda opulenta o la más sencilla de las ofrendas siempre y cuando en la persona exista ese corazón dispuesto a cumplir con la Torah del Eterno.

 

    En las ofrendas tenemos una visión de la tarea del Señor Yeshúa. La expiación y el acercamiento al Padre. Las ofrendas son una sombra de la obra de Mashiaj que se prometió desde Génesis 3:15: Al herir a la serpiente en la cabeza, el Hijo de la Promesa traería reconciliación entre Elohim y su amada humanidad. La presencia del Eterno nunca más sería lejana o nos apartaría de su lugar santo, sino que tendríamos la oportunidad de acercarnos y entrar a los atrios de su casa y pasar la eternidad con Él.


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