Respuesta de María Zajárova a la pregunta de los medios sobre la asistencia extranjera a Ucrania

Respuesta de María Zajárova a la pregunta de los medios sobre la asistencia extranjera a Ucrania

Cancillería de Rusia

Pregunta: En julio pasado, se hizo del dominio público el estudio del Inspector General del Departamento de Estado estadounidense dedicado a la coordinación y la supervisión de la asistencia extranjera prestada a Ucrania. EEUU estimó que, a largo plazo, la corrupción en el Gobierno ucraniano y el sector privado amenazará a la eficacia de la ayuda financiara que Washington proporciona a Kiev. Se subrayó que se requiere un control riguroso sobre el dinero que usan las autoridades kievitas.

Las preocupaciones semejantes se oyen de los expertos concluyendo que, al fin y al cabo, Ucrania puede resultar ser “un agujero negro” para “las inversiones” occidentales. Desde la perspectiva del columnista del periódico The Washington Post, David L. Stern, “el sueño de Ucrania de adherirse a la Unión Europea” depende de la campaña anticorrupción.

Y la misma Unión Europea trata de eludir este tema. ¿Qué motivo hay para tal “visión corta” de Bruselas?

💬 María Zajárova: El nivel exorbitante de corrupción en Ucrania es un secreto a voces. Al seguir siendo nutrido el régimen kievita de finanzas, solo aumentará el descontento de los patrocinadores occidentales de Ucrania con la incapacidad de sus dirigentes de limitar de alguna manera el saqueo de los fondos recibidos. 

No obstante, la situación va desarrollándose según el principio bien conocido de las relaciones entre Washington y Bruselas: donde hay patrón, no manda marinero. Si EEUU empieza a poner de relieve la seriedad del problema, parece que la UE haya recibido la orden de guardar silencio. Sin embargo, los contribuyentes europeos, igual que los estadounidenses, tienen derecho a saber adónde va su dinero. Es que, según los datos de la Comisión Europea, en julio, la cantidad de asignaciones prometidas a Ucrania por la UE, sus países miembros, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo ya totalizó en unos 76.000 millones de euros.

En junio, en el informe provisional describiendo cómo Ucrania cumple con las condiciones necesarias para comenzar las negociaciones sobre la adhesión a la UE, una de las cuales es la toma de medidas eficaces para combatir la corrupción, la Comisión Europea constató que Kiev había hecho “cierto progreso” en este camino. Al mismo tiempo, la Comisión solo volvió a señalar la necesidad de tomar medidas reales para luchar contra la corrupción. No se trata de ningunas amenazas tradicionales de Bruselas con frenar los flujos financieros si Kiev no empieza a erradicar la corrupción que pasa de la raya en el país.

Los contribuyentes europeos ven otra comedia mala que se está presentando ante sus ojos. Ucrania finge que esté combatiendo la corrupción. Bruselas simula que crea en la capacidad del régimen kievita de poner coto a ella, tarde o temprano, pero al mismo tiempo, pasa por alto deliberadamente que Zelenski usa la lucha contra la corrupción exclusivamente para neutralizar a sus oponentes políticos y no para erradicar este flagelo del régimen institucional ucraniano de hogaño como tal.

Ostenta un carácter puramente retórico la pregunta acerca de que si los actuales dirigentes comunitarios tienen otra opción. Porque reconocer el hecho objetivo de que la asistencia de muchos de miles de millones esté marcadamente saqueada significa abrir “la caja de Pandora” y empezar a responder a otras preguntas desagradables acerca del tráfico ilegal y el contrabando a Europa de armas que se envían a Kiev, las masivas violaciones de los Derechos Humanos por el régimen kievita, los beneficiarios reales de la desoberanización de Ucrania.

Pues, Bruselas entiende que con los clientes kievitas acostumbrados y aspirando a seguir viviendo a expensas de los demás, finalmente, habrá que hacer algo, pero obligatoriamente en silencio.

En el marco de la Fundación para Ucrania especial que ha sido sugerida por la Comisión Europea y que tendrá el presupuesto de 50.000 millones de euros para el período entre 2024 y 2027, se anunció que, para controlar los gastos, se establece un sistema de auditoría de muchos niveles previendo, entre otras cosas, que se funden órganos de supervisión de referencia y se celebren regularmente inspecciones programadas y no programadas por los funcionarios de la UE. Será interesante ver qué éxito podrá tener Bruselas en este asunto.

Cabe pensar que ya hace mucho tiempo que la corrupción en Ucrania merece convertirse en un tema especial para los periodistas comunitarios que suelen ser ávidos de diversas investigaciones periodísticas escandalosas y sensacionales. ¿O los gacetilleros occidentales ahora trabajan siguiendo estrictamente las indicaciones de los altos cargos? Vamos a ver.


https://mid.ru/es/foreign_policy/news/1899615/

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