Reseña ampliada

Reseña ampliada

Elena de Troya sin H
"Tokio Blues". Libro de Haruki Murakami.

Toru Watanabe es el narrador de esta historia triangular, en la que se entreteje la vida de tres personajes cuyos nexos comunes son: el Tokio de finales de los 60, la adolescencia y la temprana juventud, la universidad y, ante todo, el protagonista del libro.

Toru, un ejecutivo de 37 años se halla en un avión a punto de aterrizar en Alemania. Un avión en el que suena la melodía de Norwegian Wood (Madera Noruega). A partir de esta famosa canción de The Beatles, Toru nos transporta con él al nostálgico Tokio de su juventud. De esta forma, realiza un trabajo de introspección sobre su pasado, en el que el foco de atención recae especialmente en su adolescencia.

Con tal de hacerle justicia a Naoko e intentar comprender a su "yo" del pasado desde su "yo" actual, Toru se decide a poner por escrito los recuerdos que le vienen a su mente motivados por la canción Norwegian Wood. A partir de estas anotaciones rápidas que Toru apunta, Murakami construye su profunda novela y el complejo retrato de su protagonista, cuya vida se expone públicamente al lector.

El Toru Watanabe del pasado es un estudiante convencional, con un promedio de notas común: poco destacable, pero tampoco deplorable. Aunque se dedica a estudiar literatura en una universidad privada (como tantos otros alumnos), a diferencia del resto de sus compañeros, Toru siente predilección por la literatura occidental. En concreto, los clásicos de la literatura estadounidense y los autores de habla inglesa de la talla de Dickens son los que más le interesan.

En la residencia en la que habita durante sus años de estudios, Toru traba amistad con Nagasawa, un joven estudiante extremadamente inteligente, pero frío, calculador, analítico y promiscuo. Sin embargo, pese a ser un "dechado de virtudes", la fortaleza del carácter de Nagasawa atrae a Toru, dando así paso a una amistad en la que ambos, cada uno por un motivo distinto, siente admiración por el otro. Por ejemplo, Nagasawa encuentra en Toru a una persona que sabe admirar sin envidiar. La falta de interés de Toru en ser como los demás y El gran Gatsby consolidan la relación de amistad entre Toru y Nagasawa. Ambos comparten libro favorito y sienten la misma predilección por los clásicos.

De la mano de Nagasawa, Toru se adentra en la dimensión de la sexualidad. Mediante este personaje, Toru descubre lo que es hacer el amor sin sentir amor; el placer sexual instintivo; el acostarse un día con una chica y otro día, con otra... Hasta que llega a sentir tal pereza y vacío por este ritual, que acaba por distanciarse de Nagasawa. Toru rompe así su amistad con Nagasawa.

El vacío existencial que acompaña a Toru durante su juventud comenzó a gestarse a raíz de la muerte de su mejor amigo, Kizuki, quien se suicidó el mismo día en que ambos jugaron la que sería su última partida de billar juntos. Kizuki tenía una novia, Naoko, con quien llevaba desde los 3 años (prácticamente eran uña y carne). No es de extrañar pues que, tras su suicidio, Naoko empezara a experimentar momentos depresivos que poco a poco se agravaron. Toru fue testigo de la "caída" de Naoko, con quien se reencontró al cabo de un tiempo en la universidad. Norwegian Wood le hace rememorar todos aquellos momentos en los cuales quedaban los tres juntos: Kizuki, quien es el vínculo entre ambos, Naoko y Toru.

Un día, los momentos depresivos de Naoko la conducen a las primeras de sus muchas alucinaciones auditivas. Ante esta situación, ella misma opta por ingresar voluntariamente en un sanatorio algo particular: los roles de médico y paciente aquí se intercambian. El tratamiento que recibe Naoko consiste en seguir una rutina pautada todos los días, en la que se incluye: atender animales, practicar ejercicio (jugar a tenis, baloncesto...), realizar el aseo del pequeño piso que comparte con Reiko... Todo ello sin la necesidad de salir del sanatorio. La única regla es que los enfermos deben ayudarse entre sí. Además, cada enfermo debe compartir sus habilidades y conocimientos con el resto. Por ejemplo: Reiko, la compañera de Naoko, es profesora de música en el sanatorio (a la par que paciente clínica).

Durante este periodo de convalecencia, en el que Toru espera pacientemente la recuperación de Naoko, la comunicación entre ambos se mantiene por correspondencia, a través de cartas que desentrañan la historia de Toru y, en concreto, su relación con Naoko: una especie de amistad colateral que nace a partir del suicidio de Kizuki. Esta relación poco a poco deriva en una atracción que sobrepasa la amistad. Al menos, esto es lo que siente Toru, quien desde su yo del presente se plantea si realmente Naoko le llegó a amar o, si por el contrario, lo que encontraba en él era un punto de apoyo que la ayudara a no precipitarse aún más en la oscuridad de su vacío emocional; alguien con quien cubrir ese hueco que Kizuki dejó en ella tras su suicidio.

En una de sus visitas presenciales al sanatorio donde está Naoko, Toru conoce a Reiko, una paciente a la que su mundo se le hundió el día en que dejó de poder tocar el piano. El dedo meñique le falló, se le quedó rígido, inarticulado y, a consecuencia, no pudo ejecutar los movimientos de la mano, tan necesarios para tocar todas las melodías que le granjearon el reconocimiento social, tanto dentro del conservatorio, como fuera de él. Casada, con una hija y un marido, Reiko se mantuvo a flote pese a todo. Hasta que un suceso volvió a tumbarla. Tras esta última recaída, Reiko decidió divorciarse. Consideró conveniente alejarse de sus seres queridos, dejándoles libres para que pudieran rehacer su vida, sin que ella supusiera una "carga" más.

La juventud de Toru da un giro cuando Midori entra en su día a día. Durante sus años de universidad y sus clases en la asignatura de Teatro, estudiando a Eurípides y a su deus ex machina, compartiendo su tiempo con Nagasawa y llevando con paciencia a su compañero de piso (alias: Tropa de asalto), Midori aparece como compañera de Toru en una asignatura que ambos tienen en común. En un contexto en el que empiezan a producirse las primeras revoluciones estudiantiles, Toru conoce a esta chica, que aparece y desaparece como por arte de magia.

Midori es huérfana. Convive con su hermana mayor encima de la librería que regentaba su padre. Marcada por la pérdida, Midori se gana poco a poco el amor de Toru. Al principio, Toru no es consciente del cariño que siente por Midori: en su mente, aún pervive el recuerdo de Naoko y su cuerpo desnudo, algo que le impide darse cuenta de que a quien realmente ama (y quien puede corresponderle tanto física como emocionalmente) es Midori.

Midori, cuyo nombre significa "verde" (el color de la esperanza), se erige como el punto de apoyo sobre el que Toru puede dejar caer todo el peso que arrastra a sus espaldas desde la muerte de Kizuki. Una carga que Naoko no puede ayudar a aliviar, puesto que ella acarrea también este mismo peso.

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[...] decía Cervantes: saber sentir es saber decir. Palabras de Luis Landero en su libro El huerto de Emerson.

Yo espero haber sabido decir lo que el libro me ha hecho sentir. Muchas gracias, como siempre, por haber leído esta reseña troyana. ¡Nos vemos en la próxima!

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