Reflexiones de vida

Reflexiones de vida

Katherine Rose

Poner límites a los demás debería de ser una obligación de cada persona…establecer precedentes como que somos prioridad…como que tenemos dignidad. El respeto antes de exigirlo de lo demás debemos dárnoslo a nosotros mismos. A veces establecer esos límites es difícil, porque nos han metido en la cabeza cosas tales como que “la familia es la familia (a pesar de todo y por encima de todo)”. Esto sin lugar a dudas es la farsa más grande del mundo. La familia no puede estar por encima del autoestima, de la dignidad, de la individualidad de cada persona. 


En las familias debe fundarse sobre una sola causa: que esta compuesta por individuos que independientemente que compartan cosas tales como el mismo ADN, son personas que tienen emociones, amor propio, que jamás deben ser pisoteados por los demás miembros. A menudo se utiliza el concepto familia y todo lo que esto implica para tener a uno de sus miembros sometidos, usando ese pretexto altruista-colectivista de: “por la unión familiar”. La ética altruista-colectivista siempre ha sido usada como una idea noble pero con fines malvados. 


No se puede alcanzar la unión familiar mediante la destrucción del individuo. La unión familiar se alcanza mediante el respeto irrestricto al proyecto de vida de cada uno de sus miembros. No creo que se pueda alcanzar la unión familiar cuando se construye un régimen totalitario dentro del hogar, donde se usa la jerarquía de los padres para el chantaje emocional y un hecho como haberle dado la vida a los hijos como método de manipulación. 


Los hijos no pedimos venir al mundo, la maternidad es una decisión de cada persona y los hijos no podemos venir a este mundo con una deuda semejante. Quien tiene un hijo debe ser para que haga de él un individuo capaz de ser el arquitecto de su propia vida, de volar con sus propias alas y sobre todo de elegir la vida que desee bajo sus propios términos. Un error grande que cometen muchos padres es no enseñar a sus hijos a diferir de ellos porque consideran que esto puede desencadenar en faltas de respeto. 


Un hijo que no es capaz de cuestionar a sus padres, crecerá careciendo de criterio, repitiendo ideas en automático sin antes analizar el nivel de veracidad, solo porque mamá o papá las repetían. Cuestionar no implican faltas de respeto sino la oportunidad de analizar y aprender a no tragar entero. A muchos hijos e incluso padres se les olvida que antes de ser hijos o padres somos seres humanos, que fallamos, que nos equivocamos, y que así como los hijos aprenden de los padres, estos pueden aprender de sus hijos. 


La vida es un continuo aprendizaje y cuando morimos lo hacemos faltando aún mucho por aprender. Si aprendemos a mirar a las familias desde la perspectiva de que todos somos diferentes, y cada uno puede aportar a esa familia algo valioso que puede beneficiar a los demás miembros, mediante lecciones y experiencias de vida. La jerarquía cuando es usada para hacer de los hijos una réplica de lo que nunca fuimos es tiranía. Los hijos no están para cumplir los sueños frustrados de sus padres sino para cumplir sus propios sueños. 

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