RUMBO EQUIVOCADO
Antonio García.En una entrevista realizada en 2007, 41 años después de haber secuestrado o desaparecido el cadáver de Camilo Torres, el general (r) Álvaro Valencia Tovar respondería que lo enterró en un hueco en tres bolsas plásticas, y colocó como referencia una ceiba al lado del río Cascajales, "85 grados, norte sur". Ahí permanecería abandonado durante los siguientes tres años. Luego lo trasladaron a otro "escondrijo", como "secreto de Estado", manejado muy a criterio de Valencia Tovar.
Digo "rumbo equivocado", porque ni técnicamente ni militarmente se dice así, de hecho se sabe que todo rumbo está referido al norte. Desde ese momento también perdió el "norte", el ético, y repitió prácticas propias de los colonialistas Españoles al borrar las huellas de vida de los luchadores, tal como aconteció con José Antonio Galán, descuartizado y regadas las partes de su cuerpo para aterrorizar, o a la usanza de lo que aconteció con el cadáver de Ernesto Ché Guevara, también secuestrado o desaparecido en Bolivia por orden de la Cía.
Valencia Tovar, da escusas "chimbas" de porqué no se le entregó el cadáver a su madre, Isabelita, hay testimonio escrito de cuando ella le solicitó al presidente de la época, Carlos Lleras Restrepo, el 14 de diciembre de 1966:
"Soy la única madre colombiana a la cual se le ha negado la entrega del cadáver de su propio hijo.
Como cristiana y católica practicante le recuerdo que cuando a Cristo crucificaron como 'bandolero' no le negaron a la Virgen María la gracia que a mí se me ha negado".
"Ha sido usted un hombre de derecho y confío serenamente en que sabrá reconocer y proteger el
mío que es el de todas las mujeres de Colombia y que consiste en cubrir con el corazón aquello
que fue pedazo de nuestras entrañas".
Derecho que le fue siempre negado a Isabelita. Con el paso del tiempo, cuando estaba de Presidente Juan Manuel Santos intentó encontrar el "escondrijo", y no pudo; claro, aprovechando que era familiar "muy lejano" y "mucho más lejano en ideas". Pero todos los Jefes de Estado perdieron el control, que según Valencia Tovar, si lo tenían los mandos militares, quienes con el paso del tiempo lo perdieron o a lo mejor prefirieron "resetear" la memoria, otros dirían simular amnesia.
Gran conmoción causó en el país la noticia dada sobre el hallazgo verificado del cuerpo del gran Camilo Torres Restrepo, cura, sociólogo, guerrillero, líder social y político; todo ello y más fue este inmenso hombre que se metió en la historia de las luchas de los pueblos por su liberación.
La noticia, dada por el ELN, obligó a quienes deberían "dar las noticias" a pronunciarse inmediatamente, volver a buscar archivos, contactos y referencias sobre Camilo. Incluso a que los organismos encargados de estas labores técnicas y forenses tuvieran que confirmarlo.
Surgen varias versiones e ideas sobre lo acontecido con el cuerpo de Camilo; una columna en un medio escrito comparaba su imagen con la de Jesús y con la del Che. Y efectivamente así es, igual a las oligarquías y los ejércitos estatales serviles al imperio se les orientó desaparecer cuerpos y evitar a toda costa la memoria y legado de estos inmensos seres humanos rebeldes.
Pero, no lo lograron. Aun ocultando su cuerpo y negándole su homenaje cristiano, Camilo se mantuvo presente durante seis décadas y varias generaciones.
Camilo sigue vigente y las condiciones del país, que conoció, siguen reclamando cambios profundos. El poder sigue en manos de las oligarquías, el imperialismo sigue tratando de convertirnos en su colonia, las transformaciones estructurales siguen pendientes, la desigualdad, la pobreza y la exclusión siguen generando violencia y conflicto.
Se requiere entonces de la unidad de la clase popular, para que su fuerza creativa impulse un Acuerdo Nacional, que sea la base de una Constituyente popular que podría abrirle el camino a los cambios por los que Camilo luchó y ofrendó su vida.