REVISTA DE PRENSA
Revista de prensa rusa - Servicio Global de TASSMOSCÚ, 2 de octubre. /TASS/. La Alianza Atlántica pone a prueba la determinación de Moscú al ensayar un bloqueo de la región rusa de Kaliningrado, lo que provoca una firme respuesta verbal de Putin durante su intervención en el Club Valdái. Paralelamente, dos altos funcionarios rusos viajan a EE.UU. para abordar temas de economía en medio de una crisis global de combustible que se agrava paso a paso. Mientras tanto, Brasil está a dos días de las elecciones presidenciales que podrían cambiar el rumbo político de la nación y, en el escenario más radical, incluso implicarían su salida del BRICS. TASS le ofrece estos y otros temas que son noticia en los medios rusos.
Izvestia: La OTAN intensifica la confrontación con Rusia
La OTAN está bloqueando las iniciativas para restablecer el diálogo directo con Rusia y abordar sus legítimas preocupaciones, según declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso a Izvestia. En respuesta, Moscú advirtió a la alianza que utilizará todo su arsenal, incluidas las armas nucleares, si el bloque militar intenta cercar la región de Kaliningrado, e insiste en detener la expansión de la OTAN. Sin embargo, la dirección de la alianza aboga por un mayor apoyo a Kiev y evita el diálogo sobre garantías de seguridad. Mientras tanto, la UE también se asemeja cada vez más a una estructura militar.
"Cualquier iniciativa sensata para restablecer el diálogo directo con Rusia y abordar nuestras legítimas preocupaciones está siendo bloqueada en la UE y la OTAN. Mientras persista en estas estructuras la creencia errónea de que tener en cuenta los intereses rusos, de cualquier forma, supondrá una derrota para Occidente, en lugar de una condición para garantizar una verdadera estabilidad y seguridad en Europa, no avanzaremos", declaró Vladislav Máslennikov, director del Departamento de Asuntos Europeos de la Cancillería rusa. Natalia Yeriómina, profesora de la Universidad Estatal de San Petersburgo, opinó que la OTAN está intensificando la situación en torno a Kaliningrado para poner a prueba las capacidades militares de Rusia. El bloque utiliza medios no militares para distraer a Moscú y controlar el transporte marítimo ruso en el Báltico. Sin embargo, estas acciones aumentan el riesgo de incidentes que podrían tener consecuencias más graves.
La situación se complica aún más por el hecho de que solo quedan canales de comunicación de emergencia entre Rusia y la OTAN. No obstante, la alianza no los utilizó durante los ataques con drones en Rumanía y Polonia, culpando inmediatamente a Moscú. Por lo tanto, el primer paso realista podría ser restablecer un diálogo técnico limitado a nivel de departamentos militares, explicó a Izvestia Ekaterina Antiujova, profesora del Departamento de Procesos Políticos Globales del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Reanudar el diálogo político es más difícil, ya que las condiciones no son propicias para ello.
Según la catedrática, es improbable que la OTAN abandone su política de expansión en un futuro próximo. Para la alianza, esta sigue siendo una de las herramientas para fortalecer su posición. Sin embargo, la experta considera improbable que el bloque vuelva a crecer en un futuro próximo. En cambio, su enfoque actual se centra en ampliar aún más su influencia político-militar: desarrollar la cooperación con países socios, aumentar los ejercicios conjuntos y profundizar la interacción militar. Por ejemplo, las Fuerzas Armadas de Armenia comenzaron recientemente a adoptar los estándares del bloque.
Los riesgos de un conflicto militar directo entre Rusia y la OTAN son cada vez mayores: la alianza se ve cada vez más involucrada en el conflicto en Ucrania y ahora está poniendo a prueba a Moscú en la región de los países bálticos. Para normalizar la situación, al menos debe restablecerse el diálogo técnico, pero por ahora, Bruselas no tiene previsto tener en cuenta las demandas de Rusia.
Vedomosti: Declaraciones de Putin sobre la guerra y la paz ante el Club Internacional de Debate Valdái
Moscú "no asusta a nadie", y las recientes declaraciones de la parte rusa sobre el uso de armas nucleares en el caso de un cerco de la región de Kaliningrado por parte de los miembros europeos de la OTAN "no son una intimidación, sino una respuesta a un intento de intimidación", afirmó el presidente de Rusia, Vladímir Putin, al intervenir en la plataforma del Club Internacional de Debate Valdái.
En su discurso, el mandatario abordó el intercambio de declaraciones iniciado el 29 de septiembre por las Embajadas rusas en Europa y el Ministerio de Asuntos Exteriores, continuado por los países de la OTAN y su secretario general, Mark Rutte, y concluido por el Kremlin. El contexto de la polémica fue la intensificación de los ejercicios de la OTAN en torno a Kaliningrado, los debates entre políticos lituanos y letones sobre el despliegue de armas nucleares de terceros países en su territorio y una propuesta al respecto de parte de Reino Unido, que posee armas nucleares.
En cuanto a la cooperación internacional global, Putin lamentó que su principal símbolo, la ONU, se gobernara actualmente "con menos colegialidad y democracia". Esto, en su opinión, explica las quejas justificadas en su contra, y Rusia apoya una reforma de la organización internacional, aunque requerirá un consenso interno. Al respecto, el jefe de Estado cree que la estructura de la ONU debe reflejar la diversidad mundial, lo que significa que debería tener una mayor representación de países de Asia, África y América Latina, porque las instituciones creadas en 1945 ya no reflejan la situación global. En cuanto a este tema, la postura de Rusia sobre la reforma de la ONU es coherente: debe responder a las realidades actuales, eliminar los dictados o imposiciones unilaterales, preservando al mismo tiempo las ideas clave que la han sustentado desde 1945, afirma Vladímir Pávlov, investigador del MGIMO. De acuerdo con el entrevistado, este camino no será sencillo ni rápido, como tampoco lo será la formación de un nuevo orden mundial. "Occidente intenta mantener su posición, o, mejor dicho, incluso afianzarse, en un mundo transformado. La exploración de nuevas realidades no se desarrollará sin crisis ni con rapidez, por lo que en ciertos momentos será necesario tanto ceder como defender firmemente nuestra posición soberana", subrayó.
La situación en torno a Kaliningrado y las posteriores declaraciones de altos cargos occidentales y rusos constituyen un intercambio preventivo de señales disuasorias, indica por su parte Yulia Semke, experta principal del Centro de Estudios Europeos e Internacionales Integrales de la Escuela Superior de Economía. En este contexto, Rusia está respondiendo a una combinación de señales y escenarios militares, de los cuales, en efecto, hay muchos. Moscú los percibe como una posible escalada y recuerda sobre el alto costo que tal conflicto podría tener.
"Los representantes de la alianza, por su parte, afirman que tales señales de Rusia no son motivo para cambiar su estrategia. El problema radica en que existe una enorme diferencia entre la planificación militar, los ejercicios y la preparación real para un bloqueo, pero dado el nivel actual de desconfianza, una parte puede percibir las acciones de la otra como una preparación para el peor escenario posible", resumió la especialista.
Vedomosti: ¿Qué hicieron el enviado del Kremlin y el ministro de Desarrollo Económico ruso en EE.UU.?
El enviado especial presidencial ruso Kiril Dmítriev y el ministro de Desarrollo Económico del país euroasiático, Maksim Reshétnikov, visitaron Estados Unidos casi simultáneamente. Sus visitas forman parte de una serie de encuentros de altos funcionarios rusos con representantes del Grupo de los Veinte (G20) en medio de la crisis del diésel en EE.UU. y el deseo del presidente Donald Trump de contenerla.
Actualmente no existen contactos directos con Washington en relación con el levantamiento de las sanciones, la cooperación económica u otras conversaciones sustantivas, aseguró Reshétnikov el 1 de octubre, al margen de una reunión de dos días de los ministros de Comercio del G20 en Milwaukee (estado de Wisconsin). Antes de la visita del alto cargo, el enviado especial presidencial ruso y director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por sus siglas en inglés), Kiril Dmítriev, visitó Nueva York y Washington del 24 al 29 de septiembre.
Al respecto, los medios New York Post y Reuters informaron que el emisario ruso se había reunido con altos funcionarios estadounidenses para "continuar conversaciones constructivas sobre una solución pacífica al conflicto entre Rusia y Ucrania y posibles iniciativas energéticas entre Moscú y Washington tras el fin" de las hostilidades. Reuters incluso detalló que Dmítriev conversó con representantes de los Departamentos del Tesoro y de Energía de EE.UU.
Mientras tanto, Trump promueve la idea de un alto el fuego energético en Ucrania. Moscú ha suspendido las exportaciones de combustible, lo que, sumado a la crisis en torno a Irán, ha disparado los precios del diésel en EE.UU. a máximos históricos de 6,50 dólares por galón. Al mismo tiempo, el combustible en Europa alcanzó los precios más altos de los últimos cuatro años.
En este sentido, EE.UU. continúa utilizando la estrategia de la zanahoria y el palo en sus contactos con Rusia, basándose en la idea de que la presión combinada con propuestas económicas puede influir en Moscú, opina Vladímir Vasíliev, investigador jefe del Instituto de EE.UU. y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia. Sin embargo, la mayor parte de las preferencias y el acercamiento entre Rusia y EE.UU. solo se implementarán tras una desescalada en Ucrania, que Trump espera que se produzca para diciembre de 2026, fecha de la cumbre del G20 a la que Putin ha sido invitado, afirma el experto.
Los viajes de Dmítriev a EE.UU. son de suma importancia y su mandato es muy amplio, indica por su parte Dmitri Súslov, subdirector del Centro de Estudios Económicos y Sociales Integrales de la Escuela Superior de Economía. Las negociaciones en nombre de EE.UU. no las lleva a cabo el Departamento de Estado, sino los enviados especiales de Trump, y Rusia intenta mantener un diálogo en igualdad de condiciones, enfatizó. El segundo interlocutor clave de Moscú, según Súslov, es el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, mientras que Dmítriev es considerado equivalente al enviado de la Casa Blanca Steve Witkoff. En resumen, el enfoque de EE.UU. hacia Rusia consiste en ofrecer acuerdos económicos a cambio de concesiones políticas. El papel de Dmtíriev como enviado es coherente con su cargo en el RDIF, agrega Nikolái Siláyev, investigador principal de MGIMO.
Kommersant: ¿Cómo el mundo entró en la crisis actual del combustible y qué puede hacer para salir de ella?
La grave crisis mundial provocada por la escasez crónica de combustible, sobre todo del diésel, se está agravando. Una notable reducción del suministro por parte de los principales proveedores, incluida Rusia, y la intensa competencia por las reservas restantes han disparado los precios de los productos derivados del petróleo a niveles récord, sin que se vislumbre una estabilización. Ante esta situación, EE.UU. está considerando prohibir las exportaciones de diésel, mientras que los países de la UE solicitan una flexibilización de los requisitos de calidad.
Los precios del diésel en EE.UU. y la UE están alcanzando nuevos máximos históricos. De acuerdo con el Departamento de Energía estadounidense, el precio medio en el país norteamericano superó los 6,50 dólares por galón en la tercera semana de septiembre, un aumento de 2,60 dólares con respecto al año anterior. En la UE, el precio del diésel ha subido a 2,23 euros por litro, según la Comisión Europea. Esta dinámica se debe a la disminución del suministro de petróleo y productos derivados procedentes de Oriente Medio, así como a las restricciones vigentes a las exportaciones de gasóleo desde Rusia, el segundo mayor proveedor mundial, con una cuota del 9,5%.
Ante tales acontecimientos, los países necesitados que importan combustible y no pueden subvencionar los precios para los consumidores son los que más sufren la crisis, resaltó Dmitri Danilin, gestor de cartera de la empresa Alfa Capital. Para los Estados desarrollados, los altos precios del combustible actúan como un impuesto adicional para los consumidores, reduciendo la demanda y aumentando la presión inflacionaria en la economía debido al incremento de los costes de transporte. Por su parte, Olga Oshárova, directora de S+Consulting, señala que el aumento de los precios del combustible ha afectado principalmente a las economías de Finlandia, Dinamarca, Grecia y Alemania, donde los costes crecen a un ritmo más rápido, mientras que, en algunos países, como Francia, se han registrado escaseces en las gasolineras.
Ante los precios récord, el presidente de EE.UU., Donald Trump, sugirió el 22 de septiembre la introducción de restricciones a las exportaciones de gasóleo. Posteriormente, el secretario del Tesoro Scott Bessent puntualizó que el Gobierno está estudiando opciones tanto para restricciones totales como parciales. Para el mercado interno, una medida de este tipo teóricamente liberaría una cantidad significativa de combustible, equivalente a unos 1,48 millones de barriles diarios. Según estimaciones del grupo de investigación y consultoría Wood Mackenzie, citadas por Nikita Gorbún, director del departamento de Energía, Petróleo y Gas de Yakov & Partners, un veto a la exportación de 90 días llenaría la capacidad de almacenamiento disponible en poco más de un mes. A su vez, Dmitri Kasatkin, socio gerente de Kasatkin Consulting, vaticina que, si se flexibilizan las restricciones a las exportaciones de gasóleo ruso, los primeros envíos adicionales podrían realizarse en una o dos semanas, siempre que el producto, los buques y los compradores estén preparados. Los destinos más probables para los envíos rusos son Turquía, Brasil, el norte y el oeste de África, donde ya existen vínculos comerciales e infraestructura, detalló Kasatkin. El impacto en el mercado europeo será indirecto, ya que el gasóleo ruso desplazará los volúmenes estadounidenses o indios en otros países, liberándolos para Europa, resumió.
Vedomosti: ¿Qué cabe esperar de las elecciones presidenciales en Brasil y por qué son importantes para Rusia?
Las elecciones presidenciales de Brasil, cuya primera vuelta se celebrará el 4 de octubre de 2026 (con una posible segunda vuelta prevista para el 25 de octubre), enfrentan en una reñida contienda al actual mandatario, el político de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, y al senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo del exjefe de Estado Jair Bolsonaro. La campaña electoral está marcada por una profunda polarización y acusaciones mutuas. Mientras Lula da Silva defiende el derecho del pueblo a decidir su futuro en un diálogo abierto con el mundo, Bolsonaro afirma abiertamente en redes sociales que el actual presidente carece de las cualidades necesarias para gobernar el país.
La carrera electoral se encuentra en una situación de empate técnico. Los agregadores de encuestas sitúan la ventaja de Lula en apenas un 2,9%, lo que entra dentro del margen de error estadístico. Aunque el presidente vigente lidera la mayoría de los sondeos desde principios de año y cuenta con una aprobación de entre el 46% y 47%, las encuestas brasileñas históricamente han diferido de los resultados finales. Además, plataformas de predicción política como Polymarket otorgan una ventaja de probabilidad de victoria a Bolsonaro del 61,5% frente al 38% de Lula. Lo más probable es que Lula gane la primera vuelta, pero Bolsonaro podría fortalecerse en la segunda ronda gracias a los votos de los candidatos eliminados.
Las críticas hacia el Gobierno de Lula se centran en los índices de criminalidad y las señales de desaceleración económica, con una inflación del 4,22% que supera la meta del 3% del Banco Central. Ante esto, Bolsonaro propone un programa de corte liberal similar al de su padre y al de Donald Trump, enfocado en reducir la burocracia, recortar gastos innecesarios, desregular la economía y reestructurar los programas sociales. Por su parte, Lula aboga por mantener el rumbo actual enfocado en el desarrollo del estado de bienestar y el apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad.
En el plano exterior, las agendas de ambos candidatos muestran marcadas diferencias de enfoque, aunque los dos deberán respetar los intereses nacionales, especialmente el comercio con China. Lula defiende una política exterior diversificada y multivectorial, manteniendo relaciones con las principales potencias como EE.UU., Rusia y China, y utilizando al grupo BRICS como una herramienta de posicionamiento global. Bolsonaro, en cambio, prioriza un fuerte alineamiento con Washington, donde Trump es un aliado cercano de su familia. De hecho, la Casa Blanca ha presionado previamente a Planalto para liberar a Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado en 2022, e incluso ha amenazado al país sudamericano con aranceles comerciales ante la negativa del actual Gobierno brasileño.
Para los analistas rusos, el resultado de estos comicios, que coinciden también con elecciones parlamentarias muy ajustadas entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Liberal (PL), definirá el rol de Brasil en la geopolítica mundial. Por ejemplo, creen que entre el 5% y el 20% de los electores siguen indecisos y serán clave para definir al ganador. Una victoria de Lula garantizaría la continuidad de la activa asociación con Rusia dentro de los BRICS. Por el contrario, un triunfo de Bolsonaro replegaría la atención de los líderes hacia los asuntos internos del país y podría desencadenar una persecución política contra el ala izquierdista, lo que amenaza con generar graves disturbios sociales tras los comicios.
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