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Revista de prensa rusa - Servicio Global de TASS

MOSCÚ, 15 de julio. /TASS/. La cooperación entre Rusia y Argentina en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos ha quedado suspendida. Del mismo modo, Venezuela comienza a direccionar su política exterior hacia EE.UU. Además, con los altibajos en la cuestión de Oriente Medio, el estrecho de Ormuz podría dejar de ser gratuito. TASS le ofrece estos y otros temas que son noticia en los medios rusos.


Izvestia: El estrecho de Ormuz dejará de ser gratuito


El presidente de EE.UU., Donald Trump, renunció el 14 de julio a la idea de imponer un arancel del 20% al paso de buques por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los expertos consideran que esta estratégica ruta comercial dejará de ser gratuita en un futuro próximo. Los costos para los países exportadores del golfo Pérsico podrían materializarse tanto de forma indirecta, mediante los acuerdos de inversión promovidos por la Administración estadounidense, como de forma directa, si Irán y Omán deciden establecer tarifas por el tránsito marítimo. Mientras la navegación por esta vía marítima permanece prácticamente paralizada, los Estados del Golfo aceleran la construcción de rutas alternativas para exportar petróleo, aunque estos proyectos requieren inversiones multimillonarias y tiempo.

La ruptura del alto el fuego entre Irán y EE.UU. llevó la escalada en Oriente Medio a una nueva fase. En la víspera, el presidente estadounidense, Donald Trump, notificó oficialmente al Congreso la reanudación del conflicto con Teherán. Desde entonces, ambas partes han intercambiado nuevas oleadas de ataques. Las fuerzas estadounidenses han concentrado sus operaciones principalmente contra puertos iraníes. Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lleva varios días atacando la infraestructura estadounidense en la región, incluidas bases militares, sistemas de defensa antiaérea, instalaciones de alerta temprana e infraestructura de combustible en Jordania, Kuwait, Catar y Baréin.

El objetivo de Irán es debilitar el sistema regional de defensa antiaérea en el que se apoya Israel, considera la especialista en Oriente Medio María Kícha. Según explicó, la defensa antiaérea y antimisiles israelí fue concebida desde el principio como parte de un sistema regional más amplio, cuyos elementos están desplegados en países aliados de EE.UU., como las monarquías del Golfo y Jordania.

Al mismo tiempo, ambas partes intentan consolidar su control sobre las rutas comerciales que atraviesan el estrecho de Ormuz. En particular, están siendo atacados petroleros y otros buques mercantes que lo cruzan sin autorización de Teherán. Así, entre el 7 y el 14 de julio hubo seis incidentes de este tipo, aunque el CGRI solo asumió la responsabilidad por los ataques contra dos buques petroleros pertenecientes a Emiratos Árabes Unidos, el Mombasa y Al Bahyah. Por su parte, Donald Trump afirmó el 14 de julio que EE.UU. está destruyendo toda la inteligencia iraní relacionada con el control del estrecho de Ormuz. Durante la noche del 14 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses lanzaron ataques con misiles durante cinco horas contra instalaciones de defensa costera, mientras embarcaciones no tripuladas cargadas de explosivos atacaron la base naval de Bandar Abbás.

El politólogo y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Farjad Ibraguímov considera que el estrecho de Ormuz avanza desde hace tiempo hacia una mayor comercialización. En su opinión, las recientes declaraciones de Trump reflejan más un intento de presentar como realidad un objetivo político que una situación concreta, ya que Irán no aceptará un control estadounidense sobre Ormuz. El experto estima que Teherán terminará cobrando algún tipo de tarifa por el tránsito marítimo. Aunque las tasas puedan modificarse, la idea de ejercer un control efectivo ya se está materializando.

Por su parte, el profesor adjunto de la Universidad Financiera del Gobierno de Rusia Valeri Andriánov, considera que el cobro por atravesar el estrecho de Ormuz difícilmente supondrá un gran impacto para el mercado petrolero. A su juicio, el principal problema no es el importe de la tarifa, sino la necesidad de mantener un sistema permanente de control. En la práctica, esto implicaría establecer un cordón militar en uno de los principales cuellos de botella del comercio mundial. Quien controle ese sistema ejercerá, de hecho, el control sobre una ruta por la que hasta hace poco transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, equivalente a casi 20 millones de barriles diarios, opinó.


Vedomosti: ¿Qué tan peligroso es el nuevo proyecto de ley sobre sanciones de EE.UU. contra Rusia?


El presidente de EE.UU., Donald Trump, respaldará el proyecto de ley que contempla nuevas sanciones contra Rusia, informó un funcionario de la Casa Blanca a la cadena CNN. La noticia se produjo poco después de la muerte del principal impulsor y autor de la iniciativa, el senador republicano Lindsey Graham (incluido en Rusia en la lista de terroristas y extremistas) fallecido el 11 de julio.

Todo esto se da en un contexto en el que los compañeros de partido de Graham intentan destacar la importancia de su trayectoria política y preservar de algún modo su legado. El proyecto de ley fue presentado inicialmente en abril de 2025 y en su versión más reciente, su objetivo se define como: "Un proyecto de ley para imponer sanciones y otras medidas contra Rusia y el Gobierno de Rusia por negarse a negociar un acuerdo de paz con Ucrania, incumplir dicho acuerdo, iniciar nuevas acciones militares contra Ucrania y para otros fines".

La iniciativa contempla 13 medidas restrictivas, incluidas sanciones contra personas y entidades financieras que apoyen o mantengan vínculos con representantes del Gobierno ruso. El aspecto más destacado de la iniciativa es la posibilidad de imponer aranceles a los países que compren recursos energéticos rusos, las denominadas sanciones secundarias. El gravamen, de hasta el 100%, estaría dirigido a los cinco principales compradores de petróleo y gas rusos. En la versión inicial, el arancel máximo previsto alcanzaba el 500%.

Por otra parte, Iván Timoféyev, director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, señaló que prácticamente todas las sanciones incluidas en el proyecto ya han sido impuestas y siguen vigentes, o bien pueden ser aprobadas fácilmente por el poder ejecutivo. Además, añadió que la Administración estadounidense podría aplicar la ley de forma meramente simbólica o incluso no aplicarla en absoluto. El experto comparó el proyecto con "un arma que Trump puede mantener sobre la mesa y utilizar como amenaza para intentar obtener concesiones de la otra parte". "Es poco probable que el respaldo de Trump a esta ley influya en la línea política de Rusia. A lo sumo, podría generar un efecto psicológico adicional. Incluso desde un punto de vista pragmático, no tiene mucho sentido otorgar un peso importante a este factor en los cálculos políticos si, de hecho, no cambia nada", afirmó el entrevistado.

A diferencia de Timoféyev, el subdirector del Centro de Estudios Integrales Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía, Dmitri Súslov, considera que la tramitación y posible aprobación del proyecto constituye una nueva forma de presionar a Rusia para obtener más concesiones en el proceso de resolución del conflicto en Ucrania. El experto subrayó que Trump no pretende poner fin a las negociaciones, sino fortalecer su posición negociadora. "El proyecto de ley no obliga a Trump a imponer sanciones, sino que le concede la facultad de decidir si son necesarias en cada caso concreto. Esto confirma que, por ahora, la iniciativa funciona principalmente como una señal política", concluyó Súslov.


Kommersant: EE.UU. identifica un nuevo objetivo para atacar en Irán


Ante la falta de avances en las negociaciones con Irán sobre el futuro de su programa nuclear, EE.UU. continúa atacando instalaciones nucleares iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, señaló un nuevo objetivo para "un gran ataque": la montaña Pickaxe, bajo el cual, según estimaciones de especialistas estadounidenses, se estaría construyendo o ya se habría construido una instalación nuclear secreta. No existen datos públicos sobre su función exacta, aunque Washington no descarta que albergue una planta de enriquecimiento de uranio. Su destrucción sería compleja, ya que estaría situada a una profundidad de entre 80 y 100 metros, fuera del alcance incluso de las bombas antibúnker estadounidenses.

La institución que sigue más de cerca las actividades en Pickaxe es el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington. Según informes de esta institución, la construcción de una instalación subterránea en esa zona montañosa habría comenzado en 2020. El lugar se encuentra a unos 1,5 kilómetros del complejo nuclear de Natanz, en la provincia iraní de Isfahán, donde funciona una planta subterránea de enriquecimiento de uranio.

Dado que Pickaxe también se encuentra en la provincia de Isfahán, la instalación situada bajo la montaña podría corresponder a la planta de enriquecimiento de combustible de Isfahán, cuya existencia fue notificada por Irán al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, la información disponible públicamente sigue siendo insuficiente para determinar si se trata de la misma instalación o de dos complejos distintos. El director general del regulador, Rafael Grossi, reiteró recientemente que los ataques contra cualquier instalación nuclear son inadmisibles.

No obstante, EE.UU. e Israel sostienen que Irán busca desarrollar armas nucleares, algo para lo que el OIEA no ha presentado pruebas, y justifican sus acciones por la necesidad de impedirlo. Hasta el momento, las autoridades iraníes no han comentado las declaraciones de Donald Trump sobre un posible ataque contra la montaña Pickaxe.

"En el contexto de los ataques armados y las amenazas de nuevas acciones militares por parte de EE.UU. e Israel contra las instalaciones del ciclo del combustible nuclear iraní, es comprensible que Teherán trate de dispersar y resguardar materiales, equipos e instalaciones en lugares más seguros para, en primer lugar, evitar incidentes radiológicos y, en segundo, preservar el trabajo de muchos años de científicos e ingenieros", declaró al diario el director del Centro de Energía y Seguridad, Antón Jlopkov.

Según el experto, con la información pública disponible es difícil determinar si la instalación situada bajo el monte Pickaxe forma parte. Añadió que restringir el acceso a información sobre la ubicación y el almacenamiento de materiales, incluso frente al OIEA, "no es tanto una decisión de Irán como una reacción previsible ante la agresión contra instalaciones nucleares del país que anteriormente habían sido declaradas para su inspección por parte del organismo".

Mientras tanto, sigue sin estar claro si EE.UU. podrá, como prometió Donald Trump, "volar por los aires" la instalación situada bajo Pickaxe. En los ataques contra Natanz, Fordow e Isfahán, las fuerzas estadounidenses utilizaron bombas antibúnker y misiles Tomahawk, pero las estructuras subterráneas de esos complejos se encuentran a menor profundidad. "Es difícil hacer una valoración definitiva sin conocer la geología del terreno y la estructura de la instalación, pero si los datos sobre su profundidad son correctos, los medios convencionales de los que dispone Washington solo podrían resultar mínimamente eficaces si lograran impactar con una precisión extraordinaria", explicó Konstantín Bogdánov, jefe del Departamento de Análisis Estratégico y Prospectiva del Centro de Seguridad Internacional del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia. El experto apunta a que la idea más realista es un ataque contra los accesos y la infraestructura exterior de apoyo. "Eso podría interrumpir el funcionamiento de la instalación, pero no destruirla", opinó.


Nezavisimaya Gazeta: Venezuela reorienta por completo su política hacia EE.UU.


Mientras los venezolanos continúan retirando escombros tras los terremotos y buscan a los desaparecidos, la presidenta encargada Delcy Rodríguez reorganiza la estructura del Estado. El Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Comercio Exterior se fusionarán en una sola institución, que estará encabezada por Félix Plasencia, actual embajador de Venezuela en EE.UU., reflejando una creciente orientación de la política exterior venezolana hacia Washington.

Plasencia sustituirá a Yván Gil Pinto, quien dirigía la Cancillería desde 2023 y ahora pasará al Ministerio de Ciencia y Tecnología. El nuevo jefe de la diplomacia venezolana ya ocupó ese cargo entre 2021 y 2022. Cabe destacar que, tras ser nombrado embajador en EE.UU. en febrero de 2026, se reunió casi de inmediato con representantes de la Administración de Donald Trump.

La fusión de ambos departamentos busca agilizar la coordinación entre la política exterior y el comercio. El diario Nezavisimaya Gazeta sostiene que, tras el deterioro de las relaciones de Caracas con Moscú y Pekín, la coordinación con la Casa Blanca ha adquirido una importancia central. En estas circunstancias, el papel tradicional de la Cancillería como responsable de diseñar y aplicar una política exterior independiente perdería relevancia.

Asimismo, funcionarios estadounidenses afirmaron al diario The New York Times que el secretario de Estado Marco Rubio interviene en la gestión de las finanzas venezolanas, la distribución de los recursos naturales y la supervisión del Gobierno. Según el rotativo, Rubio y Rodríguez mantienen comunicación directa mediante aplicaciones de mensajería, aunque el mismo Rubio evita hablar públicamente sobre el alcance de su participación.

De acuerdo con el medio, el Departamento del Tesoro de EE.UU. recibe gran parte de los ingresos procedentes de las exportaciones venezolanas y posteriormente devuelve esos recursos, o una parte de ellos, a través del sistema bancario del país, estableciendo condiciones sobre su utilización. El artículo señala que este mecanismo puede reducir las posibilidades de corrupción, pero al mismo tiempo aumenta la dependencia de Venezuela y de su Gobierno respecto de Washington.

El director del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de San Petersburgo, Víktor Jeifets, considera que la reorganización responde a las necesidades del actual Ejecutivo. "En este momento, el Gobierno de Rodríguez intenta optimizar la estructura de su política exterior y no considera necesario separar los ámbitos económico y político. Naturalmente, esto también está relacionado con el hecho de que Venezuela mira hoy en gran medida hacia Washington, por lo que ya no necesita una estructura con dos centros de decisión", explicó.

Jeifets no espera que el regreso de Plasencia a la Cancillería provoque un giro radical en la política exterior, recordando que el diplomático ya ocupó ese cargo durante el mandato de Nicolás Maduro y que entonces también hizo declaraciones sobre las relaciones con EE.UU. Sin embargo, señaló que ahora tendrán mayor peso sus contactos recientes con Washington, lo que podría facilitar las negociaciones entre ambos países.

El experto añadió que la población venezolana parece estar más preocupada por la situación económica y las consecuencias de los terremotos que por la pérdida de soberanía. "Cuando ese control desapareció, quedó claro que muchas personas estaban mucho más preocupadas no por luchar contra EE.UU. o contra alguien más, sino por garantizar su supervivencia económica. Precisamente por eso no existen protestas masivas contra la pérdida de soberanía", explicó. Jeifets reconoce que hay sectores descontentos, pero consideró improbable que se produzcan manifestaciones multitudinarias, ya que muchos temen perder sus empleos o ser citados por la policía política. Además, señaló que parte de la población confía en que la cesión de una parte de la soberanía pueda traducirse en mejoras económicas, aunque solo el tiempo demostrará si esa expectativa es correcta.


Izvestia: Rusia pierde importantes proyectos energéticos en Argentina


La cooperación entre Rusia y Argentina en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos ha quedado suspendida, declaró al periódico Izvestia el embajador ruso en Buenos Aires, Dmitri Feoktístov. En este contexto, la Embajada argentina confirmó que el país no tiene previsto importar ni combustible nuclear ni reactores. Además, quedó cancelada la participación de Uranium One, filial de la Corporación Estatal de Energía Atómica de Rusia (Rosatom), en el proyecto de litio El Tolillar, cuyos activos pasaron a manos de una empresa argentina. Como consecuencia, Rusia perdió el acceso a un recurso estratégico para la industria de defensa, exploración espacial y electrónica. 

Las relaciones entre ambos países atraviesan un periodo de enfriamiento político desde la llegada al poder de Javier Milei y el acercamiento de Argentina a EE.UU. Aunque el comercio bilateral aumentó más del 80% en 2025 gracias a las exportaciones rusas de fertilizantes, los grandes proyectos conjuntos quedaron paralizados. "Según la información de que disponemos, actualmente no existe cooperación bilateral en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos", afirmó Feoktístov.

El acuerdo estratégico de cooperación nuclear firmado en 2018 sigue vigente, pero la prolongada crisis económica argentina llevó a aplazar los planes de Rosatom para construir reactores VVER-1200 y centrales nucleares terrestres y flotantes. Además, el Gobierno de Milei anunció la privatización de la empresa Nucleoeléctrica Argentina, esta se incorporó al programa nuclear estadounidense FIRST y se firmó un contrato de 1.200 millones de dólares con Meitner Energy para construir un reactor modular pequeño ACR-300.

El director general del Centro Cultural Latinoamericano Hugo Chávez, Egor Lidovskói, considera que para Argentina habría sido más beneficioso mantener la cooperación con Rusia. Desde su punto de vista, las corporaciones estadounidenses concentran la mayor parte de las ganancias, por lo que los principales beneficiarios no serían la población ni las empresas argentinas. El rotativo destacó que Rosatom supera a sus competidores en precio y calidad y ofrece un ciclo completo, desde el diseño de una central nuclear hasta la gestión de los residuos.

Por otra parte, el analista principal del Fondo Nacional de Seguridad Energética, Ígor Yushkov, sostiene que Buenos Aires renuncia a estas tecnologías por temor a la presión y las sanciones estadounidenses. En su opinión, "la combinación de la tecnología rusa con la sólida tradición nuclear argentina habría podido garantizar durante 60 u 80 años el suministro de energía limpia del país y convertirlo en el principal centro nuclear de América Latina".

Los planes para exportar componentes nucleares a países vecinos también se vieron frustrados por las sanciones. La desconexión de los bancos rusos del sistema SWIFT bloqueó los pagos y la financiación, mientras que las empresas estatales argentinas temían recibir sanciones secundarias por firmar contratos con la corporación rusa. Las restricciones al transporte marítimo y aéreo ruso terminaron por afectar la logística de equipos y combustible nuclear.

Buenos Aires sostiene que puede desarrollar su sector nuclear sin ayuda exterior y la Embajada argentina afirmó que el país dispone de tecnología y reservas de uranio suficientes para cubrir sus necesidades. No obstante, Feoktístov señaló que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones de la ley argentina podría abrir oportunidades en otros sectores. "Observamos un interés mutuo de empresas rusas y argentinas por cooperar en ámbitos como la generación eléctrica, las energías renovables y la industria del petróleo y el gas", afirmó.

Otro proyecto cancelado fue la explotación del yacimiento de litio El Tolillar. Uranium One tenía previsto invertir 30 millones de dólares a cambio de una participación del 15%, pero la empresa canadiense Alpha Lithium Corporation rescindió el contrato tras las sanciones de 2022. Galina Platúnina, profesora e investigadora de la Universidad Técnica de Comunicaciones e Informática de Moscú, recordó que Argentina forma parte del "triángulo del litio", donde se concentran algunas de las reservas más baratas de extraer del mundo.

El yacimiento El Tolillar pasó a manos de una empresa vinculada al grupo argentino Techint, mientras Uranium One concentró sus esfuerzos en Bolivia. Sin embargo, el proyecto boliviano también enfrenta dificultades tras el acercamiento del presidente Rodrigo Paz Pereira a EE.UU. y la aprobación de un decreto que exige licitaciones abiertas. Platúnina cree que Rusia tendrá que recurrir a costosas importaciones de Chile, China y Australia o acelerar el desarrollo de sus propios yacimientos, aunque estos solo podrán compensar parcialmente el déficit y requerirán entre 5 y 10 años para alcanzar la producción industrial.

El litio resulta esencial para fabricar baterías para drones, radios, sistemas de comunicación y cámaras térmicas, así como aleaciones destinadas a misiles, satélites y aeronaves. Pese a estas pérdidas, Rusia mantiene otros intereses energéticos en América Latina. Rosatom participa en proyectos científicos y médicos en Bolivia, mientras Brasil sigue siendo su principal socio regional: la rusa Rosneft posee participaciones en el proyecto Solimoes y Rosatom suministra uranio enriquecido a la central nuclear de Angra a través de la empresa INB.

/TASS no se responsabiliza por los materiales citados en esta revista de prensa/


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