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Revista de prensa rusa - Servicio Global de TASS


La situación en Líbano parece convertirse en el principal escollo para el pacto final entre EE.UU. e Irán. La nación persa busca claridad respecto a la situación del movimiento chií Hezbolá. Mientras, Turquía ultima los preparativos para la próxima cumbre de la OTAN, la cual reflejará su política en el tema de la asistencia militar a Ucrania. A su vez, la UE atraviesa problemas y una clara falta de consenso a la hora de promover el nuevo paquete de sanciones contra Rusia. TASS le ofrece estos y otros temas que son noticia en los medios rusos. 


Izvestia: EE.UU. e Irán intentan consolidar una paz frágil


El enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el empresario Jared Kushner, los cuales llegaron a Doha, preparan el terreno para futuras consultas con la parte iraní, que deben culminar con la firma de un acuerdo final. El diálogo se ve complicado por las formulaciones vagas del Memorándum de Islamabad, suscrito el 17 de junio, y por el acuerdo paralelo sobre Líbano. Este documento obliga a Beirut a desarmar al movimiento chií Hezbolá, pero la propia formación se niega a hacerlo. El Parlamento de Israel no confía en la capacidad de Líbano de cumplir las condiciones, por lo que las Fuerzas de Defensa de la nación hebrea tienen la intención de mantener la libertad de acción en todo el territorio libanés, incluida la capital.

Pese al evidente estancamiento en la coordinación de los detalles, Irán y EE.UU. no quieren volver a hostilidades a gran escala, considera el subdirector del Centro de Estudios Integrados Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía, Gueorgui Asatrián. Asimismo, dice que esta campaña se ha convertido en una de las más impopulares en la historia de EE.UU.: la operación dividió al movimiento MAGA (Make America Great Again), hizo caer la popularidad de Donald Trump hasta el 30%, y Washington no dispone de mecanismos reales para una completa neutralización de Teherán. La economía y la industria iraníes también se han visto gravemente afectadas por los bombardeos estadounidenses.

No obstante, por ahora el compromiso es poco probable debido a las duras condiciones mutuas. La Casa Blanca exige la desnuclearización completa de Irán, con el cese del enriquecimiento de uranio y la retirada de sus reservas. Teherán, por su parte, considera que sus avances nucleares son la única garantía de supervivencia. A juicio del analista político Aleksánder Kargin, el principal instrumento de presión para Irán sigue siendo el cierre del estrecho de Ormuz, que provoca un fuerte aumento de los precios del petróleo, mientras que para EE.UU. lo son los ataques contra refinerías del país persa. Si la pausa diplomática se prolonga, las acciones militares podrían reanudarse antes de las elecciones de noviembre al Congreso de EE.UU., concluyó Asatrián.

Paralelamente, el diálogo entre Irán y EE.UU. corre el riesgo de verse frustrado por la situación en Líbano, donde el acuerdo marco firmado el 26 de junio obliga a Beirut a desarmar a Hezbolá en un plazo de 60 días a cambio de la retirada gradual de las tropas israelíes. Como primer paso piloto, las Fuerzas de Defensa de Israel se retirarán puntualmente de dos distritos del sur para comprobar la capacidad del Ejército libanés de desmantelar la infraestructura del grupo. Sin embargo, en el propio Israel la suspensión de los ataques contra Hezbolá se considera un error, comentó el diputado del partido Nuestro Hogar Israel y vicepresidente del Parlamento de ese país, Evgueni Sova.

"No albergamos ningún optimismo al respecto, por lo que el éxito de este acuerdo dependerá no de declaraciones rimbombantes, sino de los resultados sobre el terreno. El territorio del sur de Líbano, al sur del río Litani, debe convertirse en una zona desmilitarizada y allí no debe haber miembros de Hezbolá ni siquiera bajo la apariencia de civiles", subrayó el político.


Medios: Los aliados occidentales tratarán de recuperar su unidad en la cumbre de la OTAN en Ankara


Los aliados euroatlánticos ultiman los preparativos para la cumbre anual de la OTAN, que se inaugurará el 7 de julio en Ankara en un contexto de profundas divisiones sobre Irán y Ucrania y de un debate no resuelto acerca de la continuidad del liderazgo tradicional de EE.UU. en la alianza. En vísperas del encuentro, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, instó a elaborar nuevos enfoques en materia de seguridad regional e internacional y a buscar la paz en Ucrania mediante negociaciones. La principal intriga en Ankara será si los líderes europeos invitados podrán imponerle una agenda alternativa de rechazo al diálogo con Moscú y de reforzamiento de la ayuda militar a Kiev.

En la antesala de la cumbre, Erdogan ofreció sus servicios como mediador en la resolución del conflicto entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, se pronunció a favor de la adhesión de su país a la iniciativa de seguridad europea SAFE (Security Action for Europe), un programa de la UE que prevé, entre otras cosas, el suministro de armamento al Ejército ucraniano.

Sin embargo, la reunión en Ankara reflejará la ambivalencia de las relaciones del líder turco con los distintos actores de la política internacional. Su país es muy importante para Occidente ya que las FF.AA. turcas figuran entre las más poderosas de la OTAN, sin Ankara resulta difícil controlar el flujo de migrantes irregulares desde Oriente Medio hacia Europa. Además, el país euroasiático ejerce una gran influencia en los conflictos en los países vecinos.

Al mismo tiempo, la OTAN, al igual que la UE, se presenta ante todo como una alianza de Estados democráticos. Bajo el mando de Erdogan, Turquía se ha ido alejando cada vez más de los valores democráticos, y estos días en el país se especula con que el presidente, de 72 años, podría convocar elecciones presidenciales anticipadas y presentar de nuevo su candidatura.

De este modo, Erdogan ofrece su mediación en unas condiciones nada sencillas para él. La Administración de Donald Trump le insta con insistencia a normalizar las relaciones con Bruselas. El martes 29 de junio llegó a Ankara una delegación comunitaria encabezada por la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, e integrada también por la comisaria de Ampliación, Marta Kos. Todo indica que el líder turco, como suele ocurrir en su país antes de las elecciones, pretende reanimar en la medida de lo posible la idea de la integración europea que sigue contando con el respaldo de una parte significativa del electorado. Si en este terreno se registran avances reales, ello desconcertará a las autoridades ucranianas, a las que en los últimos tiempos Bruselas ha dado a entender que el camino de adhesión de Ucrania a la UE no será tan fluido ni tan rápido como desearía Kiev.

"El fracaso del proceso de paz de Estambul sigue siendo una espina para las autoridades turcas que, a juzgar por sus recientes declaraciones, no dejará de recordárselo a sus aliados en la cumbre de la OTAN en Ankara y tratará de recuperar el liderazgo en el proceso de paz tras el incipiente distanciamiento de EE.UU. del 'espíritu de Anchorage' y la suspensión de las negociaciones ruso‑ucranianas con mediación de Washington", señaló el diario Kommersant.

Teniendo en cuenta que, además de Donald Trump, que aceptó acudir a Ankara, el presidente Erdogan recibirá a un amplio grupo de dirigentes europeos.


Izvestia: La aprobación del paquete de sanciones Nº. 21 de la UE se estanca


Bruselas no logró acordar la nueva lista de restricciones contra Rusia antes de que concluyera la presidencia de Chipre en el Consejo de la UE. El nuevo intento de aprobar el paquete Nº. 21 probablemente tendrá lugar en la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores el 13 de julio. Actualmente el proyecto de sanciones se debate a nivel técnico y diplomático, comentó una fuente europea. Sin embargo, Bulgaria se ha pronunciado en contra de algunas disposiciones. Eslovaquia apoyará solo aquellas medidas que no perjudiquen sus intereses, señaló el vicepresidente del Parlamento del país, Tibor Gaspar. Expertos consideran que la adopción del nuevo tramo de restricciones puede retrasarse, pero, en cualquier caso, no tendrá un impacto significativo en la economía rusa.

La lista de países descontentos podría ampliarse. Eslovaquia mantiene ahora negociaciones sobre la nueva ronda de medidas punitivas contra Moscú y expondrá su posición tras hacer sus propias conclusiones, declaró Gaspar. "La República Eslovaca examina las propuestas de paquetes de sanciones de manera individual y apoya solo aquellas medidas que sean eficientes y coherentes y que, al mismo tiempo, no causen un daño desproporcionado a los intereses legítimos de la República Eslovaca", subrayó el político.

Alisa Kazelko, miembro de la Asociación de Control de Exportaciones de Rusia y experta del Club Internacional de Debate Valdái, señaló que las negociaciones sobre el nuevo paquete se celebrarán a partir del 1 de julio ya bajo la presidencia de Irlanda en el Consejo de la UE. A su juicio, los países europeos volverán a intentar aprobar las sanciones antes del 15 de julio ya que para esa fecha los 27 deben revisar el tope de precios del petróleo ruso. Al mismo tiempo, Dublín sigue plenamente la línea antirrusa y difícilmente cabe esperar cambios de su presidencia, añade la analista.

La próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE está prevista para el 13 de julio. Una fuente diplomática europea explicó que las nuevas sanciones se están debatiendo tanto a nivel técnico como diplomático, pero aún no se ha fijado la fecha exacta de su adopción.

Las nuevas restricciones contra Rusia cuentan con el apoyo activo de pequeños países europeos y de una parte significativa de los Estados de Europa Central y Oriental. Sin embargo, no hay la unanimidad necesaria sobre este asunto, por lo que los plazos de aprobación del nuevo paquete de medidas pueden cambiar, opina Yegor Serguéyev, investigador del Instituto de Estudios Internacionales del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.


Kommersant: Rusia alerta sobre los riesgos de la licitación de la OTAN sobre el desarrollo de nuevas armas


Las autoridades rusas llamaron la atención sobre la licitación anunciada por estructuras de la OTAN en cooperación con Ucrania para desarrollar armamento destinado a dejar fuera de servicio aeródromos militares en el territorio de un país enemigo. De los documentos se desprende claramente que se trata de Rusia. Los solicitantes quieren disponer de medios capaces de causar un daño masivo y prolongado a las bases aéreas rusas en condiciones de contramedidas de guerra electrónica, ausencia de señales GPS y cualquier condición meteorológica. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia afirmó que la OTAN "pierde lo que le queda de sensatez y deriva hacia una zona de mayor riesgo". La Cancillería destacó que esta iniciativa 

"En el marco de la licitación, a juzgar por la descripción, los funcionarios de la OTAN querrían, de aquí a principios de septiembre, seleccionar entre diversas empresas emergentes, propuestas que se pueda financiar para hacer prototipos. Es probable que, si alguien consigue interesar a la OTAN, reciba financiación en el marco de los paquetes de ayuda militar occidental para Ucrania y que su producto, en consecuencia, se destine a las FF.AA. ucranianas", señaló Aleksánder Yermakov, investigador del Centro de Seguridad Internacional del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales E.M. Primakov de la Academia de Ciencias de Rusia.

A su juicio, aunque los autores llaman a los participantes a mostrar creatividad, en la práctica todo se reducirá a algún tipo de vehículo aéreo no tripulado de ataque desechable de producción masiva o a un misil de crucero barato. "Se trata de una iniciativa relativamente modesta desde el punto de vista presupuestario: entre los finalistas de la fase documental se prevé repartir en otoño un total de 250.000 euros, fondos destinados a la construcción de prototipos. Esto representa una ínfima parte del volumen total de la ayuda militar de la OTAN a Ucrania, incluso en el segmento de los sistemas no tripulados", cree este analista.

Al comentar la nueva licitación, la cartera diplomática rusa declaró que esta demuestra "la integración paulatina de las actividades de las estructuras de mando de la OTAN y de los órganos correspondientes del régimen de Kiev en lo que se refiere a la búsqueda conjunta, el desarrollo y la introducción de soluciones de combate para emplearlas contra Rusia, paralelamente a la fusión de los complejos militar‑industriales de Ucrania y de los países de la alianza".


Nezavisimaya Gazeta: Reino Unido construirá "el socialismo de oportunidades iguales"


Andy Burnham, probable sucesor del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, quien anunció su dimisión, promete llevar a cabo amplias reformas económicas y políticas orientadas a la descentralización del poder y a la ampliación de las competencias de las regiones. Se espera que el político asuma sin problemas el cargo de jefe de Gobierno, ya que actualmente no tiene rivales reales para ese puesto, y la duración de su mandato dependerá de si logra gestionar correctamente el presupuesto y demostrar que puede actuar mejor que la oposición, que le critica por la falta de planes concretos.

El discurso de Burnham se centra en los aspectos de la política interna de su futuro mandato. El exalcalde de Mánchester elabora planes para redistribuir las competencias entre el Gobierno central, las regiones y las autoridades locales. Medios británicos no descartan que contemple la nacionalización de sectores clave de la industria, como el siderúrgico, que el líder del partido ultraderechista Reform UK, Nigel Farage, proponía colocar bajo control estatal.

Expertos expresan dudas sobre el éxito del plan de descentralización. La concentración del capital y de las inversiones en Londres es un problema real y su solución podría reforzar notablemente la economía de Reino Unido. Sin embargo, el desarrollo de otras ciudades exigirá importantes inversiones que, en caso de fracaso, podrían derivar en un gasto inútil.

Aparentemente, Burnham prefiere por ahora no abordar temas delicados que podrían asustar a una parte del electorado, entre ellos el aumento del gasto militar, que amenaza con recortes del gasto social, y la política exterior. Su postura en este último ámbito se deduce de declaraciones anteriores. De Burnham se espera un acercamiento a la UE, aunque el regreso del país al bloque comunitario, según expertos, sigue siendo poco probable. Yelena Anánieva, jefa del Centro de Estudios Británicos del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, opina que el propio político, consciente de que en Reino Unido sigue siendo numeroso el grupo de opositores al retorno a la Europa unida, ha dejado de insistir en este asunto.


/TASS no se responsabiliza por los materiales citados en esta revista de prensa/



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