Por nosotros

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SOBRE LA AUTORA

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AGRADECIMIENTOS

 

Os confieso que, al escribir estas palabras, me siento igual que cuando me acosté tras la celebración de mi boda. Tantos meses preparando un día tan especial, idealizándolo, soñándolo y, cuando terminó, aún entre sonrisas pletóricas —y un pelín frenética—, me sobrevino una angustia incomprensible. Porque ya había pasado. Porque nunca volvería a vivir algo tan mágico, irrepetible. O eso creía.

Comenzáis a daros cuenta de la tara con la que cargo, ¿no?

Pues bien, todo esto viene a que la sensación ahora mismo es muy parecida, sí. He dedicado tantas horas a esta bilogía, tanto cariño e incluso tantas lágrimas que despedirme de ella me produce sentimientos encontrados. Sí, como todos esos que sufrieron mis protagonistas a lo largo de sus páginas.

Pero, si hay un sentimiento que sobresale por encima de todos los demás, uno que me llena de orgullo sentir, es el agradecimiento. Y es una pena que el castellano, este idioma tan rico en sinónimos, no tenga otra palabra más que «gracias» para poder expresarlo. Porque, en ocasiones, se queda corta.

Así que gracias, en mayúsculas, en negrita y hasta en cursiva, como diría Laura. Gracias a toda esa gente que me apoyó cuando publiqué la primera parte de Encuentro de almas. A toda, sin excepción. Así fuera a través de las redes o en persona.

A mi familia. Desde mi marido y mis hijos, mis mayores pilares; mi padre, que me guía desde el cielo; mi madre, que me mantiene los pies sobre la tierra; mi hermana, que soporta mis desvaríos; hasta esa prima que me llamó emocionada al terminar de leerme o esa lejana con la que me reencontré gracias a mi novela. A toda ella. Gracias.

A mis amigos y amigas. A los que veo a menudo y a los que no. Pero a todos los que saben que les pertenece ese título y también que me produce una satisfacción enorme tenerlos en mi vida. Gracias.

A mis vecinos. A mi gente. A mi pueblo. Gracias. Por esa acogida maravillosa. Por ese interés. Por esa presentación tan llena de cariño y emoción. Muchas gracias, Ribeira.

A Abril. Por sufrirme y por ser una profesional como la copa de un pino. Gracias.

A Alexia Jorques, por esas dos portadas increíbles. Gracias.

A todos los que ya conocen la historia o están a punto de hacerlo, porque sois, en realidad, los protagonistas indudables de todo esto. Ojalá la hayáis disfrutado y hayáis podido poneros en la piel de mis personajes. Muchas gracias.

Y para rematar, a mis chicos y chicas de El Pilar, de los que no me podía olvidar en esta ocasión. Gracias. Por evadirme cuando lo necesitaba, por hacerme sonreír, por volverme incluso un poco más tolerante. Por demostrar que la familia no siempre lleva la misma sangre.

Gracias, Clara, por hacer de la magia algo posible.

Laura, gracias por esa fuerza que, a veces, me contagiabas.

Y Chema… Gracias por tu autenticidad, porque no eres perfecto y lo sé, pero eres mi favorito y eso también lo sabes tú.

Os perdono las lágrimas y las frustraciones, porque formaba parte del trato, ¿verdad?

Hoy os digo adiós, aunque sé que será un «hasta luego». Nos volveremos a encontrar en esa novela que estoy escribiendo, pero espero que sepáis disculpar que os mantenga en un segundo plano.

Vuestra historia se acaba aquí, consciente de que no todo el mundo os entenderá, pero esperando que los hayáis hecho «sentir».

SOBRE LA AUTORA

 

Me llamo Sonia y solo soy alguien con demasiada imaginación.

Desde siempre me ha gustado leer y escribir. Creo que incluso antes de lo conveniente. Encerrarme con un libro o una libreta y un lápiz en mi cuarto nunca era aburrido. A veces, era el mejor plan.

Yo nunca estaba sola. Ni ahora. Y no hablo de la gente que me rodea, sino de esos personajes de las muchas novelas que leo o esos tan míos que se pasean por mi mente.

En definitiva, soy un pelín bicho raro. Lo sé. Me encantan mi casa, mis libros, mi cafetera, mi cama, mi familia y mis amigos. Odio viajar, mirad si soy difícil de entender.

Con un Grado Superior de Administrativo en un cajón, ni siquiera me gustan los números. Quizá por eso siempre me dediqué a otras cosas. A muchas, en realidad.

Nací, me crie y resido, con mi marido y nuestros tres hijos, en Ribeira, un pueblo en plenas Rías Baixas que todo el mundo debería visitar.

Y, si estáis leyendo esto, gracias. Gracias por hacer un poco más grande este sueño.

 

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