Origen
Capítulo 11
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A treinta kilómetros de los relucientes rascacielos, las islas artificiales y las lujosas villas vacacionales que pueblan la costa de Dubái se encuentra la ciudad de Sharjah, la ultraconservadora capital cultural de los Emiratos Árabes Unidos.
Con más de seiscientas mezquitas y las mejores universidades de la región, Sharjah es el centro espiritual y educativo del país, una posición propiciada por sus ingentes reservas de petróleo y un gobernador que sitúa la educación de su pueblo por encima de todo lo demás.
Esa noche, la familia del reverenciado ulema de Sharjah, Syed al-Fadl, se había reunido en privado para celebrar una vigilia. En vez de rezar el tahajjud, la tradicional oración nocturna, lo hacían por el regreso de su querido padre, tío y marido, misteriosamente desaparecido el día anterior.
La prensa local acababa de anunciar que uno de los colegas de Syed aseguraba que el ulema, una persona por lo general serena, parecía «extrañamente agitado» desde su regreso del Parlamento de las Religiones del Mundo dos días atrás. También decía que, al poco de su vuelta, había oído a Syed enfrascado en una acalorada discusión telefónica. La disputa había tenido lugar en inglés y por lo tanto le había resultado incomprensible, pero afirmaba que había oído cómo Syed mencionaba un nombre en repetidas ocasiones.
«Edmond Kirsch».