Opinión de María Zajárova

Opinión de María Zajárova

Cancillería de Rusia

El Secretario General de la ONU, António Guterres, instó a que se elaboren las reglas que regulen el grado de responsabilidad de las redes sociales por el contenido que se distribuye en ellas. «La cuestión son unas reglas claras, que es importante que desarrollemos para que haya claridad en el tema de la responsabilidad de las redes sociales. Vivimos en una especie del vacío legal en el que las redes sociales pueden hacer lo que quieran, pueden informar sobre lo que quieran, y esto no tiene consecuencias legales. Las redes sociales no tienen responsabilidad legal por lo que publican», dijo Guterres en una rueda de prensa.


Esto es justo lo que Rusia ha estado pidiendo durante muchos años.


¿Por qué el Secretario General no se ha dado cuenta de esto?

 

Es en nuestro país donde se han aprobado disposiciones legales a nivel legislativo para regular la responsabilidad de las redes sociales. Pero en vez de apoyo, lo que obtuvimos no fue ni siquiera una crítica desenfrenada, sino un auténtico enfurecimiento por parte de Occidente. En particular, según las enmiendas a la Ley Federal sobre la Información, las Tecnologías de la Información y la Protección de la Información, a partir del 1 de febrero de 2021, los propietarios de las redes sociales están obligados a identificar y bloquear de forma independiente el contenido ilegal.

 

Entonces, Occidente reaccionó, por decir lo menos, de manera nerviosa. «Es una mala noticia para Rusia y sienta un precedente peligroso para otros países. Rusia debe detener la introducción de este sistema y, en cambio, dedicarse al desarrollo de una Internet libre y abierta», comentó subdirectora de Human Rights Watch para Europa, Rachel Denber.

 

Parte del informe del Departamento de Estado de 2021 sobre los Derechos Humanos en Rusia: «La ley marcó una tendencia creciente de las autoridades rusas a presionar las plataformas digitales para que censuren y eliminen contenidos indeseables».

 

Tradicionalmente, nos hemos manifestado a favor de la necesidad de eliminar el vacío legal en el contexto de las redes sociales. Esto es exactamente lo mismo que dice el Secretario General de la ONU ahora. Pero nuestra posición ha sido constantemente criticada por los adeptos del enfoque neoliberal de la permisividad.

 

Ya en enero de 2021, entregamos a António Guterres el texto de la declaración oficial del Consejo de Federación en relación con las numerosas violaciones del principio de la libertad de expresión por parte de los monopolios de Internet estadounidenses.

 

No recuerdo que el señor Dujarric haya dicho nada positivo al respecto. Sin embargo, sugiero que volvamos a debatir la iniciativa rusa, que lleva casi dos años acumulando polvo en la mesa del Secretario General de la ONU.

 

Seguimos. Ayer, el Secretario General también dijo que «se sorprenderá si ve que la libertad de prensa está en peligro, que a los periodistas no se les deja hacer su trabajo y el discurso de odio continúa difundiéndose».

 

¿«Se sorprenderá si ve»? ¿Aún no lo ha visto? ¿O no ha querido verlo? ¿O no le han dejado verlo? ¿O no se lo han mostrado?

 

En Ucrania, EEUU, el Reino Unido, Europa continental y los Estados bálticos se han registrado numerosos hechos de opresión de los medios. Señor Guterres, ¿cómo no podía verlo?

 

Gracias a los esfuerzos del «Occidente colectivo», hemos sido testigos de un acto flagrante de censura totalitaria masiva, la más amplia que se haya producido en la historia. Unos segmentos enteros del espacio de información mundial fueron, de hecho, allanados de la presencia de los medios rusos. Todas las formas de restricciones se aplicaron a las fuentes de información rusas, y los gigantes globales de TI se unieron a ellas activamente. Solo este año, más de 40 medios de comunicación rusos han sido bloqueados y sacados del aire: periodistas indeseables y redacciones enteras de medios «incorrectos», según Occidente, están sujetos a la presión sistemática por parte de los servicios secretos, persecución judicial, acoso descarado e incluso violencia física.

 

Una cosa más. Al intervenir el año pasado en la 43ª sesión del Comité de Información de la ONU, pedí que se tome en serio la «dictadura digital» y la amenaza del predominio incontrolado de las empresas globales de Internet.

 

Existe la necesidad urgente de que intensifiquemos los esfuerzos conjuntos para formular unas normas generalmente aceptadas que sitúen las actividades de las plataformas de Internet en una base sólida del Derecho Internacional. Es necesario ponerse de acuerdo y resolver el problema pendiente antes de que sea demasiado tarde.

Report Page