Asamblea General de la ONU aprueba la resolución sobre la lucha contra la glorificación del nazismo durante el 78º período de sesiones
Cancillería de Rusia
El pasado 19 de diciembre, en la sesión plenaria del 78º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, por iniciativa de la Federación de Rusia, se aprobó la resolución que busca “combatir la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia”.
Son 38 los Estados que son coautores del documento.
El documento fue respaldado por 118 países, 49 delegaciones se pronunciaron en contra, y 14 países se abstuvieron. La resolución volvió a denunciar la glorificación del movimiento nazi y el blanqueo de los ex miembros de las organizaciones SS, incluidas las unidades Waffen-SS, proclamadas criminales en los Juicios de Núremberg.
Se expresa una seria preocupación relacionada con la guerra contra monumentos a luchadores contra el nazismo, el fascismo, y los guerreros libertadores que continúa en varios países y que, en los años recientes, ha adquirido un carácter de política nacional. Simultáneamente, se presenta una indignación profunda por las marchas encaminadas a venerar a nazis y sus cómplices, las marchas con antorchas de nazis y nacionalistas radicales.
Están en la misma fila el destape de memoriales y el cambio de nombres de calles, escuelas y otros sitios en honor a las personas que lucharon del lado de nazis o cooperaron con ellos. Entretanto, se manifiesta la perturbación causada por los intentos de convertir en héroes nacionales a los que, durante la II Guerra Mundial, combatieron contra los aliados, colaboraron con nazis o cometieron crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Se hace hincapié en que tales acciones profanan la memoria del sinnúmero de víctimas del nazismo, tienen un impacto negativo en la generación joven y son absolutamente incompatibles con los compromisos de los Estados miembros de la ONU en virtud de la Carta de la Organización.
Al aprobar la Asamblea General la primera resolución contra la glorificación del nazismo en 2005 por iniciativa de Rusia, los retos listados no solo no se solucionaron, sino se agravaron en gran medida. Volvemos a ser testigos de que se intenta rechazar nuestra historia común. Se oye más a menudo la retórica racista y xenofóbica, así como las exhortaciones a deshacerse de migrantes, refugiados y “elementos ajenos”. En muchos países se tornaron habituales manifestaciones de islamofobia, cristianofobia, afrofobia y antisemitismo.
Por segundo año consecutivo, en el contexto de la crisis ucraniana actual, la aprobación de este documento transcendental se ve acompañada por las tentativas de países occidentales de flagrantemente politizar y ajustar cuentas con Rusia.
Esta vez, Occidente colectivo, en particular, los países comunitarios que cometen todas las infracciones citadas a base sistemática, descartaron los últimos intentos de cubrir su renuencia a secundar la resolución con patéticas excusas sobre la libertad de reunión y expresión, y se opusieron a los esfuerzos internacionales por luchar los agresivos actos de racismo y xenofobia. Causan una inquietud particular las posturas de Alemania, Italia y Japón que consienten las tendencias peligrosas teniendo a sus espaldas ciertas paginas negras en la historia del siglo XX, lo que hace reflexionar sobre la dirección que sigue Occidente colectivo “democrático”.
No obstante, los resultados de la votación demostraron ilustrativamente que la comunidad internacional sigue respaldando sustancial e inalterablemente la iniciativa que Rusia suele presentar en la Asamblea General de la ONU cada año.
Estamos seguros de que, refrendada dicha resolución temática, se aportará una contribución significante en la eliminación del racismo, la discriminación por motivos de raza, la xenofobia y la intolerancia conexa.