"Nos haremos escuchar"
🖋 Gabriela Fernández
Desde hace un tiempo comenzaron a sucederse ciertos hechos a los cuales nadie quedó indiferente. Entre manifestaciones sociales, actos vandálicos y fake news, transcurrieron jornadas en las que el VPN me ciber-transportaba a cualquier región donde pudiese enterarme de los acontecimientos de mi país. Una paradoja usual es que mientras más noticias veía menos certezas me quedaban, pero hay algo de lo que no me permití dudar: mi confianza en esta Revolución, apelando siempre a aquella trova de Pablo : "No vivo en una sociedad perfecta, yo pido que no se le dé ese nombre, si alguna cosa me hace sentir esta es porque la hacen mujeres y hombres". Por tanto, el 11 de julio salí a la calle. Salí, obviamente, desarmada, con la intención de dar a conocer mi punto de vista cuando gran parte del pueblo quiso expresar el suyo.
Por suerte llevaba mascarillas y gel, así que solo tuve que preocuparme por las piedras.
La semana siguiente fue de todo menos tranquila: apagar las llamas para ahogarse en el humo denso de (des)información para el que se la quiera creer. Que la novela de acción fabricada según la usanza de las revueltas en el continente fuese más interesante que apegada a la realidad no quiere decir que la verdadera haya sido un camino de rosas. Es ingenuo pensar que una manifestación popular con violencia pueda manejarse apelando al sentido común de los implicados. A los que ven en este hecho una razón de peso para justificar un cambio de sistema les adelanto que, en el que tengan en mente, las patrullas tampoco van a ir repartiendo caramelos en los disturbios.
De pronto, el mundo entero quería que se escuchara al pueblo, así que el pueblo se hizo escuchar en una mañana decepcionante para los que ven en las redes sociales un medidor justo e imparcial de la realidad:
Más de 100 000 personas fuimos a demostrar que estamos dispuestas a herir la sensibilidad de todo el que quiera taparse los ojos ante la voluntad del pueblo de mantener su Revolución, porque cuando los abra, vamos a seguir ahí, utilizando cada contratiempo para reinventarnos...


Nos quedan muchas cosas por hacer aún, nos queda mucho que mejorar, pero lo haremos.
PD: A propósito del interés de mandatarios externos en que se escuche al pueblo: ¿Tenemos que apedrear las paredes de la ONU para que quiten el bloqueo?