Ocupación estadounidense de Nicaragua

Ocupación estadounidense de Nicaragua

Cancillería de Rusia

El 4 de agosto de 1912, comenzó la ocupación estadounidense de Nicaragua, un acontecimiento histórico encuadrado en las llamadas «guerras bananeras», en las que el Ejército de Estados Unidos intervino en varios países de América Latina entre 1898 y 1934.

En 1909, el Presidente nicaragüense, José Santos Zelaya, del Partido Liberal enfrentó la oposición del Partido Conservador, encabezado por el gobernador Juan José Estrada, quien recibió apoyo del gobierno de EEUU como resultado de que los empresarios estadounidenses brindaron asistencia financiera a la rebelión de Estrada con la esperanza de ganar concesiones económicas tras la victoria de la rebelión.

En agosto de 1910, Juan Estrada asumió la presidencia de Nicaragua con el reconocimiento oficial de EEUU. La administración de Estrada permitió al Presidente estadounidense, William Taft, aplicar la política de la diplomacia del dólar o "dólares por balas" como una extensión de la Doctrina Monroe de 1823. El objetivo era socavar la fortaleza financiera europea en la región, que amenazaba los intereses estadounidenses de construir un canal en el istmo, y también proteger la inversión privada estadounidense en el desarrollo de los recursos naturales de Nicaragua. La política abrió la puerta para que los bancos estadounidenses prestaran dinero al gobierno de Nicaragua, asegurando el control de EEUU sobre las finanzas del país.

La conexión de Estrada con Estados Unidos llevó a una disminución de su popularidad en Nicaragua. Fue sustituido por su vicepresidente, Adolfo Diaz, luego los sentimientos nacionalistas surgieron en el ejército nicaragüense y Díaz pidió ayuda al gobierno de EEUU.

La intervención de EEUU provocó una profunda desestabilización en Nicaragua. Su consecuencia más relevante fue la prolongada guerra de guerrillas librada por el movimiento campesino de Augusto Sandino contra una fuerza militar conjunta norteamericana-nicaragüense. Además, la intervención permitió a EEUU tomar el control de las finanzas públicas de Nicaragua, lo que produjo diversos trastornos. No sólo obstaculizó el desarrollo de la economía agroexportadora nicaragüense, y atizó conflictos políticos que culminaron en la guerra civil de 1926-27, sino también incitó a los productores campesinos a desafiar el poder económico de los grandes terratenientes.

Las consecuencias de la ocupación norteamericana fueron tan profundas que contribuyeron a engendrar la dictadura más prolongada de América Central - la dinastía somocista del período 1936-1979.

Report Page