Moralidad y Compasión
Miguel Rico, desde Casa Flor de Loto https://www.amarsesiempre.comLa Primera Noble Verdad. Tercera Parte.
Del libro Las Cuatro Verdades Nobles, por Ajahn Sumedho.

Esta es la razón por la cual tenemos que tener leyes como ‘Me abstendré de matar intencionadamente’, porque nuestra naturaleza instintiva es matar: si está en tu camino, mátalo. Puedes verlo en el reino animal. Nosotros mismos somos criaturas bastante predadoras; creemos que somos civilizados pero tenemos una historia realmente sangrienta –literalmente. Está tan llena de matanzas interminables y de justificación para todo tipo de iniquidades contra otros seres humanos –por no mencionar a los animales –y todo es a causa de esta ignorancia básica, esta mente humana irreflexiva que nos dice que aniquilemos todo lo que se cruce en nuestro camino.
Sin embargo, con la reflexión estamos cambiando eso; estamos trascendiendo ese patrón básico, instintivo y animal. No estamos siendo solo títeres de la sociedad regidos por la ley, temerosos de matar porque tenemos miedo de ser castigados. Ahora estamos verdaderamente asumiendo la responsabilidad. Respetamos las vidas de otras criaturas, incluso las vidas de los insectos y las criaturas que no nos gustan. A nadie le van a gustar nunca los mosquitos y las hormigas, pero podemos reflexionar en el hecho de que tienen derecho a vivir. Esa es una reflexión de la mente; no es sólo una reacción: ‘¿Dónde está el insecticida?’ A mí tampoco me gusta ver hormigas caminando por mi suelo; mi primera reacción es: ‘¿Dónde está el insecticida?’ Pero luego la mente reflexiva me muestra que aunque esas criaturas estén molestándome y preferiría que se fueran, tienen derecho a existir. Esa es una reflexión de la mente humana.
Lo mismo se aplica a los estados mentales desagradables. Así pues cuando estás experimentando ira, en vez de decir: ‘Oh, aquí estoy – ¡enojado otra vez!’ reflexionamos: ‘Hay ira’. Igual que con el miedo – si comienzas a verlo como el miedo de mi madre o el miedo de mi padre, o el miedo del perro o mi miedo, entonces todo se vuelve una red pegajosa de criaturas diferentes vinculadas en un sentido, desvinculadas en otro; y se hace difícil tener alguna comprensión real. Y sin embargo, el miedo en este ser y el miedo de ese perro sarnoso es la misma cosa. ‘Hay miedo’. Es sólo eso. El miedo que he experimentado no es diferente del miedo que otros tienen. Así que es aquí donde tenemos compasión incluso hacia los viejos perros sarnosos. Comprendemos que el miedo es tan horrible para los perros sarnosos como para nosotros. Cuando se le da una patada a un perro con una bota pesada y os dan a vosotros una patada con una bota pesada, esa sensación de dolor es la misma. El dolor es sólo dolor, el frío es sólo frío, la ira es sólo ira. No es mío sino más bien: ‘Hay dolor’. Este es un uso hábil de pensar que nos ayuda a ver las cosas más claramente en lugar de reforzar la opinión personal. Luego como resultado de reconocer el estado del sufrimiento – que hay sufrimiento - llega la segunda comprensión intuitiva de esta Primera Verdad Noble: ‘Debe ser comprendido’. Este sufrimiento debe ser investigado.
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