Fragmento del pasado
Anthony I. Montero C.
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Todo había acabado, para aquel entonces solo tenia dos opciones, la primera era quedarme allí con ella, mi primer amor y mi primera amiga sincera, en aquel lugar del que tenia que trabajar tres veces más de lo que una persona normal habría hecho, quizá era una buena opción, sabia que no estaría solo. Sin embargo aquel lugar, para mi no había un futuro claro, lejos de aquellas amistades que alguna vez fueron mis hermanos, lejos de mi familia, en una tierra desconocida y lejos de mis sueños… mis sueños. Esa era mi segunda opción, luchar por mis sueños, era lo mas difícil que podría haberme pasado, luchar no solo con la incertidumbre de un futuro incierto, sin la seguridad de que lograría algo, aunque tenia una clara visión de mi futuro, sabia exactamente cual era mi meta, cual era mi objetivo y para ello debía poner en una balanza mi futuro junto a ella o mi futuro cumpliendo mis sueños. Aunque existía una tercera opción, y era solo valida si las dos primeras opciones estaban en armonía y equilibradas, algo que fue descartado en el justo momento en que tome mi decisión.
La mañana era fría, para entonces tenia un trabajo gestionando un pequeño cibercafé, autodidacta como siempre, los problemas que se me presentaban los hallaba una resolución inmediata, no soy del tipo de persona que deja todo para despues cuando se trata del trabajo. Sin embargo pasar doce horas continuas en un mismo lugar durante meses, era abrumadora la soledad, aunque algo entretenida. Pero no era lo que deseaba, mi corazón anhelaba avanzar y allí no sentía ningún avance. Poco después descubrí que ella estaba teniendo salidas a escondidas con otros chicos, pese a que vivíamos juntos, me sentía traicionado, llegue a perdonarla en mas de una ocasión, realmente la amaba, pero perdonar y olvidar no era lo mío, mi limite era evidente, no podía dejar que eso sucediera otra vez.
Cierto día, ella me propuso olvidarnos de aquel lugar donde ella era feliz, caso contrario a mi, inconscientemente asentí y nos marchamos de aquel lugar, el futuro incierto se hacia claro cada vez más, al menos era lo que en el fondo deseaba, una estabilidad. El viaje y la preparación fue yendo mas rápido, sin embargo, el que ella me lo propusiera me tenia algo desconcertado, y muy en el fondo de mi ser, aunque le había dado otra oportunidad, no sentía la misma confianza, el amor construido entre ambos, nos estaba poniendo a pruebas.
Para mi, volver al lugar de origen, me traía una nostalgia increíble y también un miedo profundo, algo dentro de mi me decía que algo no estaba bien. No mirar atrás era uno de mis códigos de ética, avanzar y aprender era mi sello. Al llegar a mi antiguo hogar, uno al que realmente sentía mío, me lleno de una abrumadora desconfianza hacia todo, sobre todo hacia el padre de mis medio hermanos, para ganar un poco de confianza, debía mantener alejado del peligro a ella, una de mis decisiones cruciales fue mantenerlo vigilado. Al final acabe trabajando con el nuevamente, mi vida antes de ella era aun mas difícil y de no haber estado ella, hace mucho tiempo atrás habría acabado con mi vida, sin embargo, ella era como un elixir que me permitió recobrar fuerzas. Pero vigilar a uno y descuidar a otro… fue el inicio de muchas malas decisiones.
Los episodios que vivíamos, siempre eran de complacencia, siempre tuve una figura paterna donde entregaba todo de si, trabajaba increíblemente y mantenía una constancia admirable, eran las virtudes que fueron grabadas en mi corazón desde muy pequeño, sin embargo, la figura paterna de mis medio hermanos chocaba por completo con ese modelo que seguía, quizá crecer es uno de los procesos mas dolorosos del ser humano, eso implica aprender, corregir y sobre todo nunca olvidar la razón de ser de uno como persona, el resultado es por lo general inesperado. Aunque él era una persona metódica, tenia un pensamiento y razonamiento retorcida, su definición de ser feliz era armar un banquete y oír música pop a todo volumen, luego de la despedida de sus invitados siempre arremetía contra su familia, y yo no era la excepción. Las consecuencias de aquellos complejas escenas mancillaban mi orgullo y mi hacían sentir menos que una persona, y cuando ella presenció por primera vez aquellas escenas, la vergüenza que sentía mi persona, conducirían a lo inevitable. Pasaron semanas antes de darme cuenta que paralelamente a lo que me estaba pasando, la resolución de mi mamá también la estaban llevando por otra vía, mi madre también estaba sufriendo aquella situación con mucha vergüenza, quizá haya pensado que traer a una mujer mas a la casa era mi forma de venganza, sin embargo mi mujer en ese momento era mi sostén, mi apoyo, solo quería un futuro con ella, algo imposible debido a la situación.
Ella había tomado una decisión, y me lo dejo claro, su intención era regresar al lugar donde se sentía segura, no la culpaba por tomar esa decisión, aunque en ningún momento ella me dijo que me quería allí con ella, fue así como partí y abandoné aquel lugar que a mi parecer, se tornaría de un negro mas oscuro que la noche y sentiría un frío que recorrería cada parte de mi ser hasta quebrarme y fragmentarme tanto que no volvería a ser yo nuevamente.