Mis padres duermen
Malcolm Eupierre Oquendo
José Martí logra culminar sus estudios universitarios en Derecho Civil y Canónico y Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza¹ tras cuatro años de estancia en España. Según los planes previstos la familia Martí-Pérez se instala en México, país a donde viajaría el joven recién graduado para reunirse con ellos.
De Madrid viajó a París donde visitó museos, teatros, bulevares y conoció, gracias a la intervención del poeta Auguste Vacquerie, al célebre escritor francés Víctor Hugo, a quien admiraba profundamente. Con tan solo 21 años logró causar una simpatía tal en el francés que bastó solo una tarde de conversaciones para que este le entregara su obra Mes fils (Mis Hijos) con el objetivo de que realizara la traducción al español, a pesar de que no era un especialista. El 26 de septiembre se despide de Europa y zarpa a bordo del buque Woolf desde el puerto Le Havre.
Durante los años que vivió en España, Martí siempre se mantuvo al tanto de la situación de su familia y del delicado estado de salud de su hermana Ana. Días antes de partir, ella le había enviado un retrato con la siguiente dedicatoria: “Querido hermano: llegó la hora que fuera mi retrato; con él recibe un abrazo hasta que te lo pueda dar. Tu hermana, Ana”.²
¡Qué equivocada estaba! ¡Pobre alma, no sabía que no volvería a ver a su hermano! Fallece en los primeros días de enero de 1875.

Martí llega el 14 de enero a Nueva York y de allí partió hacia Veracruz para encontrarse con su familia. Por tren culmina el último tramo de su largo viaje, de Veracruz a la capital azteca, y en la estación lo espera su padre. Bastó solo una mirada a la vestimenta de don Mariano para conocer la tragedia. Su hermana Ana había muerto. Las lágrimas brotaron de sus ojos y borraron la felicidad de volver a estrechar a su padre entre los brazos.
El dolor que sintió fue tan grande que le inspiró un maravilloso poema:
Mis padres duermen
Mi hermana ha muerto.
Es hora de pensar. Pensar espanta,
Cuando se tiene el alma en la garganta.
(…)
Ella el lenguaje hablaba misterioso
Del sueño y la oración:— ¡ella tañía
En el arpa del ángel silencioso
El canto aquel que el ángel prefería!
(…)
Ella nació con flores en la frente;
Ella brotaba luz de su cabeza,
Y en sus brazos dormía blandamente
La Virgen sin color de la pureza.
¿Dónde es la Virgen ida
Si ella, su dulce hermana, es ya partida?
Yo vi como arrancada
Por mano vil del tallo, y deshojada,
Murió de desconsuelo
Y de perdido amor una flor blanca;
¡Así mueren los ángeles del cielo
Cuando al cielo la tierra los arranca!
(…)
La tierra la quería
Como quiere a los niños la mañana:
Era hermana del Sol, y era mi hermana;—
¡Pero en la tierra vil se me moría!
(…)
Decidme cómo ha muerto;
Decid cómo logró morir sin verme;—
Y— puesto que es verdad que lejos duerme—
¡Decidme cómo estoy aquí despierto!— ³
¹ Se graduó en ambas carreras, pero no obtuvo nunca los títulos correspondientes por no poder pagar por ellos. La Universidad de Zaragoza expidió los dos títulos en el centenario de la muerte de Martí, en 1995.
² Luis García Pascual: José Martí. Documentos familiares, p. 355.
³ José Martí. O. C. tomo 17, p. 42-47.