Mis ganas ganan
34. Confía
Página 36 de 40
Capítulo 34

Confía
Quizá la vida me ha golpeado, pero jamás ha logrado quitarme las ganas de vivir.
El nuevo tratamiento comienza enseguida, tan pronto como el comité médico decide qué plan de ataque afrontar. ¿Y sabéis qué? Es más sencillo de lo que me esperaba. Sí, estoy cansada y frustrada, y sí, a veces tengo miedo y nervios, pero ante todo me invade la seguridad de que ya me he enfrentado a esto. Caerse otra vez es un palo tremendo, una piedra ineludible en el camino, pero una piedra que podré sortear. Sé cómo hacerlo. El cáncer se ha equivocado al elegirme, porque pienso luchar contra él con todas mis fuerzas y voy a ganar.
Los días pasan rápido en cuanto el tratamiento comienza. Puedo llevar una vida bastante normal, en muchos sentidos, y casi hasta logro olvidarme del cáncer cuando estoy por ahí con mi hermana o con mis amigas... ¡Al menos hasta que me suena la alarma del móvil que me avisa de que tengo que ir a tomar las pastillas! En ese momento, cojo aire y pienso: «Bueno, allá voy». Es un poco como si solo estuviese preparada para cederle un par de momentos al día al cáncer, nada más. El resto del tiempo me pertenece a mí y solo a mí.
¿El tratamiento en sí? Un sinfín de pastillas de colores (granate, amarillo, verde botella, blanco, azul) que puedo esconder en la palma de mi mano. Cuando las trago, ayudada por un vaso de agua, solo puedo pensar: «Confía. Confía en que este tratamiento resultará». Y lo hago, pero ante todo confío en mí y confío en que podré con cualquier tratamiento al que tenga que enfrentarme.
La pequeña gran comunidad que he creado no deja de crecer, y me siento muy agradecida por el impacto positivo que tienen en mi vida. Aunque tener cáncer siempre sea una mierda, no puedo evitar pensar que, por lo menos, mi lucha no pasará desapercibida. A través de mí, más y más gente se está dando cuenta de lo que significa sufrir una enfermedad grave siendo tan joven y de la importancia y de la urgencia de destinar más recursos a la investigación. Me siento orgullosa de mí misma por mi papel en esta labor y saber que hay tanta gente «en mi equipo» hace que la sonrisa enorme que pongo para las fotos sea tan fácil y sincera. Seguir sonriendo es mi triunfo, ahora más que nunca, y no dejaré de hacerlo. No dejaré de sonreír ni de luchar.
Ahora que tengo este nuevo tratamiento, confío en que todo irá bien. Si no es así habrá más alternativas, que siempre hay un plan B, C, D... ¡Y de ahí hasta la Z!
He sobrevivido a tantas cosas, a tantas complicaciones... La espera me ha hecho más fuerte, más segura, más paciente. Sé que superaré esto también. Quizá no sea un camino directo, quizá tenga que dar más pasos atrás antes de poder avanzar, pero sé que podré con esto. Seguiré cumpliendo sueños, uno tras otro, y volveré a tocar la campana. Lo haré con una sonrisa. Lo haré por todas las personas que han estado detrás de mí, soplando fuerza a mis espaldas; por las que siguen a mi lado y por las que ya no están. Y será precioso.
Mis ganas van a ganar. Me lo repito hasta que todo mi cuerpo parece brillar con su significado. Mis ganas van a ganar, y no puedo esperar a descubrir lo que voy a hacer con mi vida después. Y es que hay que aprovechar el presente. Hay que arriesgar si se quiere algo y caminar con la convicción de que nunca nunca nos daremos por vencidos. De eso se trata la vida.