Más allá de los titulares: Una mirada equilibrada a la seguridad de los Vehículos de Movilidad Personal
Asociación Madrileña de VMP (Madrid VMP)El reciente informe sobre siniestralidad de Vehículos de Movilidad Personal (VMP) de 2024, elaborado por Fundación MAPFRE y CESVIMAP, ha generado titulares alarmistas y decisiones municipales precipitadas.
Sin embargo, un análisis riguroso de los datos revela una realidad más compleja que merece una interpretación más equilibrada y contextualizada para no desaprovechar los múltiples beneficios que estos vehículos aportan a nuestras ciudades.

Contextualización necesaria de las cifras de siniestralidad
El informe señala 396 siniestros con VMP durante 2024, con 240 lesionados y 14 fallecidos. Estas cifras, aunque preocupantes, deben analizarse en su justa medida. En primer lugar, es fundamental destacar que la metodología del estudio se basa en "siniestros publicados en los medios de comunicación", lo que plantea interrogantes sobre su exhaustividad y posible sesgo mediático.
Más revelador resulta analizar las causas: el 64,9% de los accidentes son colisiones con otros vehículos, principalmente turismos (76,7%). Esto sugiere que la peligrosidad no reside inherentemente en los patinetes, sino en la interacción con vehículos más grandes y pesados en un entorno urbano que no ha sido adaptado adecuadamente para la convivencia de diferentes modos de transporte.
Los beneficios colectivos que no debemos ignorar
Frente a un enfoque centrado exclusivamente en la siniestralidad, es imprescindible considerar los numerosos beneficios sociales y ambientales que aportan los VMP. Estos vehículos contribuyen significativamente a la mejora de la calidad del aire urbano, la reducción del ruido, la optimización del espacio público y el aumento de la fluidez del tráfico.
Espacio público y eficiencia urbana
Los patinetes y otros vehículos de micromovilidad ocupan significativamente menos espacio urbano que los automóviles, tanto en circulación como estacionados. Un patinete pesa aproximadamente 100 veces menos que un coche y circula a velocidades moderadas por su propio diseño, lo que inherentemente reduce el riesgo y la gravedad potencial de los accidentes. Además, contribuyen a descongestionar el tráfico urbano, mejorando la movilidad general.
La contribución de los patinetes eléctricos a la descarbonización del transporte urbano es innegable. Mientras un automóvil convencional emite aproximadamente 120 gramos de CO₂ por kilómetro recorrido, un patinete eléctrico genera apenas 20 gramos. Esta reducción de emisiones resulta crucial para cumplir con los objetivos climáticos que España y la Unión Europea se han comprometido a alcanzar.
Más allá de su impacto ambiental positivo, los VMP contribuyen notablemente a la descongestión del tráfico urbano y complementan eficazmente el transporte público, resolviendo el problema de la "última milla". También democratizan la movilidad, permitiendo el acceso a una movilidad independiente a sectores de la población con menor poder adquisitivo.
Análisis crítico de las medidas restrictivas
Las decisiones de varias ciudades de eliminar los servicios de patinetes compartidos parecen responder más a una reacción alarmista que a un análisis riguroso. El caso de Sevilla es paradigmático: el Ayuntamiento justifica la eliminación del servicio alegando una cifra "desproporcionada" de accidentes, pero "hasta ahora el gobierno local no ha dado datos locales de esa accidentalidad de los patinetes y la Policía Local tampoco facilita estadística alguna al respecto".
Esta inconsistencia evidencia un posible uso selectivo de la información para justificar decisiones ya tomadas por otros motivos. Como apunta otro comentarista del artículo original: "El Ayuntamiento de Sevilla da unas cifras y la empresa Voi otras distintas sobre el uso y accidentes de los patinetes. Alguien miente".
Desde la Asociación Madrileña de VMP (Madrid VMP), que representa a usuarios de vehículos de movilidad personal ante organismos políticos e instituciones, observamos estos datos con preocupación pero también con determinación. La seguridad vial es una prioridad absoluta, pero el análisis de esta problemática requiere una mirada amplia que evite simplificaciones y soluciones precipitadas que podrían comprometer el avance hacia modelos de movilidad más sostenibles.

Las raíces de un problema complejo
Para abordar eficazmente la accidentalidad relacionada con los VMP, debemos profundizar en sus causas estructurales. El análisis del informe nos permite identificar tres factores fundamentales.
En primer lugar, nos enfrentamos a una evidente falta de formación y concienciación entre los usuarios. Las infracciones más comunes incluyen circular por aceras, el uso de dispositivos móviles, y no respetar las señales de tráfico. Estas conductas reflejan un desconocimiento generalizado de la normativa y una insuficiente cultura de seguridad vial adaptada a estos nuevos vehículos.
El segundo factor determinante es la infraestructura inadecuada de nuestras ciudades. El urbanismo español se desarrolló en una época donde los VMP eran impensables, donde se ha favorecido el «flujo del tráfico» por encima de la seguridad de las personas.
El tercer elemento crítico es la existencia de una normativa confusa y desigual entre municipios y vehículos similares. La regulación de los VMP ha evolucionado de manera fragmentada, con ordenanzas municipales que establecen criterios diferentes según la ciudad, aún estando conectadas. Esta disparidad genera confusión entre los usuarios y agentes de tráfico.

Un camino hacia la convivencia segura
Desde Madrid VMP proponemos un enfoque integral que permita mejorar la seguridad sin renunciar a los beneficios que los VMP aportan a nuestras ciudades:
1. Reforzar la educación vial, con campañas de concienciación sobre la micromovilidad con información positiva y eficiente, dirigidas a todos los usuarios de la vía, sin dejar atrás la educación vial desde las escuelas para las nuevas generaciones.
2. Mejorar las infraestructuras, creando una red que permita la conexión intermunicipal, continua, y segura de los VMP al desplazarse eficazmente entre los diferentes municipios, y complementándolo con la pacificación integral del tráfico urbano, con un diseño orientado a la convivencia segura entre los diferentes usuarios, y con una señalización adaptada que contemple las particularidades de los VMP.
3. Adoptar una normativa clara y armonizada a nivel nacional y europeo, que establezca criterios básicos sobre circulación, equipamiento obligatorio y requisitos técnicos de los VMP, equiparándolo a medios de transporte similares como la bicicleta.