Luna roja
Agradecimientos
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Agradecimientos
A los lectores que siguen con lealtad todas las temáticas diferentes que abordo en mis libros, millones de gracias. Luna roja pienso que abre camino a una saga de novelas con la inspectora Peters como protagonista.
A los tres escritores y amigos que escriben bajo el seudónimo de Carmen Mola. En realidad fueron ellos quienes me animaron a este reto.
A mi amiga y editora de Ediciones B, Carmen Romero, por decirme que había llegado el momento de volver a la ficción, como en el inicio de mi carrera como escritora. He hecho caso a todos sus consejos, porque tengo claro que, si alguien sabe de esto, es ella. Eso sí, no me he querido separar del periodo de tiempo que tanto me gusta retratar en mis libros: los años cuarenta y cincuenta. En este caso, la trama se desarrolla a finales del año 1953 y comienzos del 1954.
A Ana María Caballero, por trabajar codo con codo conmigo en este libro y convertirse en mi gasolina y en mi faro. Y a Celia Santos, por su abnegación y minuciosidad. Ambas cosas imprescindibles para llevar a término esta novela.
A Paco Pérez Abellán, que me dejó tanto poso como periodista y me incitó a matricularme en su máster en Criminología en la Universidad Camilo José Cela. Gracias a estas clases conocí a Paco Pérez hijo, a Carmen Balfagón y a Miguel Ángel Almodóvar, con los que compartí muchas horas de clase y de charlas sobre crímenes sin resolver.
A José María Benito, portavoz de la Unión Federal de la Policía e inspector de policía, por darme luz en las dudas que tenía en relación con las huellas dactilares.
A Manolo Jiménez, por contarme asuntos del día a día de la policía y, en concreto, de su compañera Margarita Landi, con la que trabajó en televisión durante muchos años.
A Eugenio Suárez, fundador y primer director del semanario El Caso, con el que hablé en varias ocasiones antes de morir sobre la incorporación de la mujer al periodismo de sucesos.
A Conchita Pérez, perito poligráfico forense y empresaria, por proporcionarme datos muy interesantes sobre la historia del polígrafo que están incluidos en la novela.
A José Luis Martín Ovejero, máster en Comunicación no verbal, experto en análisis de conducta. Me ayudó a perfilar cómo es la comunicación no verbal de un psicópata y su interacción con el entorno.
A José Luis Ávila, por ponerme en contacto con Jean Pierre Bourguignon, gran experto en armas que me ayudó a resolver cuestiones muy técnicas en este libro.
A la emprendedora Lola Pérez Juana y al diseñador Alejandro de Miguel, por asesorarme en ese mundo tan difícil de la moda y la confección.
A mi librero de cabecera, Juanjo Asenjo, de la librería La Felipa, por hacer equipo conmigo, y a Raúl Villar, por encontrar libros y documentos imprescindibles para escribir la novela.
A mi familia de Onda Madrid, por alentarme a acabar este libro y entender que escribir es para mí tan imprescindible como ponerme al micrófono de Madrid Directo cada día.
A mi amigo Constantino Mediavilla, que nos dejó antes de ver la luz este libro y al que siempre echaré de menos. Fueron muchas las horas que me escuchó hablándole de la trama de esta historia. Siempre le estaré agradecida por su apoyo incondicional.
A mi padre, por ser el primero que puso una novela policiaca en mis manos cuando era una adolescente. Fue la semilla que germinó el interés por un género al que jamás me había asomado como escritora.
A mi familia y en concreto a mi marido, Guillermo, por contagiarme su obsesión por el thriller y el género negro. Y a mis hijas, Blanca y Ana, por su comprensión por las muchas horas de ordenador y de encierro total para poder escribir este libro.
Y dejo para el final a los inspiradores de este libro, Margarita Landi, a la que tuve la suerte de conocer y admirar, por facilitarnos el camino a las generaciones de periodistas que llegamos por detrás. Llevo más de diez años estudiándola y leyendo archivos. Y al comisario Eugenio Benito Poveda, cuyo nombre, aunque he ficcionado todo lo que le ocurre en la trama, he querido conservar por su vocación docente y sus libros sobre la lucha contra el crimen, que han sido para mí una verdadera guía. Pero insisto, nada de este libro, salvo los acontecimientos históricos, tienen que ver con la realidad. Espero que la protagonista del libro, Margot Sanz Peters, se encuentre desde hoy entre los personajes favoritos de mi familia de lectores.