Libelo de sangre

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Notas

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Notas

[1] En el siglo XIX, la fuente de los Caños del Peral se soterró, se allanó el terreno y se construyó un espacio abierto frente al Palacio Real, espacio que, andando el tiempo, devino en la actual plaza de Isabel II. En el siglo XX, sus ruinas afloraron merced a las obras de remodelación efectuadas en la estación de metro Ópera y hoy se encuentran expuestas al público. <<

[2] La olla podrida era el menú típico en el Madrid del siglo XVII y equivalía al actual cocido. Según una teoría, el peculiar nombre nace del tiempo de cocción requerido para reblandecer los ingredientes, los cuales debían estar al fuego «hasta pudrirse». Según otra, el término procede de «olla poderida» o «de los poderosos», pues, aunque luego se popularizó, comenzó siendo un plato de ricos. <<

[3] La Inclusa se encontraba en el espacio que hoy ocupa el edificio de El Corte Inglés. La calle de la Zarza desapareció tras la remodelación de la Puerta del Sol efectuada en el siglo XIX. <<

[4] Muchos consideran estas sillas de la Ronda del Pan y el Huevo las primeras ambulancias de Madrid. <<

[5] El mal gálico era la sífilis. <<

[6] El solar del convento de la Santísima Trinidad lo ocupa hoy la plaza de Jacinto Benavente y, en particular, el teatro Calderón. <<

[7] El último domicilio de Cervantes estaba en la calle del León esquina Francos, y Lope de Vega vivía en la misma calle Francos. Aunque hoy la calle del León mantiene el nombre, ni la de Francos ni la de Cantarranas (ambas paralelas entre sí y perpendiculares a la del León) corrieron igual suerte, pues Francos se convirtió en la calle Cervantes y Cantarranas, en la de Lope de Vega. El destino concatenó así a estos dos genios adjudicando a Cervantes la calle Francos (donde vivió Lope de Vega) y a Lope, la de Cantarranas (sede del convento de las trinitarias donde enterraron a Cervantes). El convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso sigue en activo. Tras una exhaustiva exploración del lugar, en 2015 se localizaron los restos de Cervantes, o eso parece, porque no hay certeza de que de veras lo sean. En la actualidad, reposan en la iglesia del convento junto a una lápida conmemorativa. <<

[8] La garnacha es la predecesora de la actual toga. Hasta el siglo XIX su empleo se restringió a magistrados, jueces, alcaldes y fiscales. Después la Ley de Organización del Poder Judicial de 1870 la extendió a los abogados y la vigente norma de 1985 les exige su uso en audiencias públicas, reuniones del tribunal y actos solemnes judiciales. <<

[9] En la calle de San Salvador, actual calle de los Señores de Luzón, se alzaba la parroquia de San Salvador, templo de gran relevancia en la historia de Madrid porque en su pórtico se celebraron las primeras asambleas consistoriales. Se demolió a mitad del siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. La plaza de San Salvador es hoy la Plaza de la Villa. <<

[10] Hoy la calle del Espejo nace en la de Santiago y finaliza en la de Amnistía. En el siglo XVII era más larga y formaba una media circunferencia que empezaba en la actual calle Requena, cruzaba Lepanto, Vergara, Santa Clara, Unión, Independencia y luego discurría paralela a la de Escalinata, entonces llamada de los Tintoreros. <<

[11] De ahí la actual expresión «poner y quitar la mesa». <<

[12] Los españoles no aceptaron el tenedor hasta finales del siglo XVII. <<

[13] La alboronía era un guiso morisco muy popular en el Madrid del Siglo de Oro y algunos lo consideran el antecedente del pisto. <<

[14] Este convento desapareció en 1810 a instancia de José Bonaparte, cuya obsesión por crear avenidas y ensanchar plazas a costa de destruir los cenobios e iglesias de Madrid le valió el alias del «Rey Plazuelas». La demolición de Santa Clara gestó la calle Amnistía y la construcción de viviendas, en una de las cuales residió y se suicidó Mariano José de Larra. Las de Santa Clara integran el grupo de rosquillas típicas de las fiestas de san Isidro junto con las tontas, las listas y las francesas. <<

[15] Las parroquias de San Juan y de Santiago, dispuestas una frente a la otra, eran dos antiquísimas iglesias ya mencionadas en el Fuero de Madrid de 1202 que José Bonaparte derribó para ampliar el entorno del Palacio Real, entorno que, andando el tiempo, se convirtió en la plazuela de Santiago (donde se alzaba la iglesia de Santiago) y en la plaza de Ramales (donde estaba la iglesia de San Juan). En el solar de la iglesia de Santiago se erigió la actual, muy diferente a la primitiva. Por su parte, en San Juan bautizaron a la infanta Margarita María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, a quien, años después, Velázquez inmortalizó en Las Meninas. El propio Velázquez recibió sepultura en este templo, pero sus restos se perdieron tras la demolición. Por eso el pintor aparece dibujado en la placa indicativa del nombre de la plaza y por eso, en mitad de la glorieta, se alza una cruz de Santiago en homenaje a la orden militar a la que este pertenecía. <<

[16] Tras la desaparición de Santa María, San Nicolás de Bari devino la iglesia más añeja de Madrid, dignidad que comparte con la ermita de Santa María de la Antigua, sita en Carabanchel. Luego de la invasión francesa, quedó abandonada hasta que en el siglo XIX una orden florentina, la Tercera de los Siervos de María o Servitas, la ocupó. De ahí su otro nombre: San Nicolás de los Servitas. Hoy es la parroquia de la comunidad italiana afincada en la capital e incluso la misa dominical se oficia en italiano. <<

[17] En la actualidad, la plazuela de Herradores luce una placa donde se afirma que este lugar albergó la parada de las sillas de manos, «los primeros taxis que circularon por Madrid». <<

[18] El antiguo pasaje de San Ginés hoy se llama de los Bordadores. Aunque en la época este gremio se encontraba aquí, la calle adoptó su nombre tiempo después. <<

[19] Aunque estas coplillas nacen de la autora, el mal funcionamiento de los primeros relojes de Madrid originó múltiples protestas entre la ciudadanía. <<

[20] Esa remota llanura donde se excavaron los Pozos de Nieve es hoy la glorieta de Bilbao. <<

[21] La calle Angosta de San Bernardo es hoy la calle Aduana. <<

[22] El Noviciado de la Compañía de Jesús ocupaba la manzana de las actuales calles de San Bernardo, Noviciado, Amaniel y Reyes. De ahí el nombre de la aledaña estación de metro: Noviciado. Cuando, en 1767, Carlos III expulsó de España a los jesuitas, el edificio se cedió a los sacerdotes misioneros del Salvador del Mundo. Se demolió en 1843 y se construyó la Universidad Central, después denominada Universidad de Madrid y, finalmente, Universidad Complutense en honor a los estrechos lazos que mantenía con la Universidad de Alcalá. Hoy los terrenos del antiguo Noviciado acogen tres instituciones: el Paraninfo de la Universidad Complutense, el instituto de educación secundaria Cardenal Cisneros y el Consejo Escolar del Estado. <<

[23] Las frutas de sartén son las antecesoras de los churros. En la época, el concepto englobaba diferentes variedades de masa de harina frita: pestiños, hojuelas, flores, roscos, buñuelos y un sinfín más. Los locales que despachaban este género se llamaban buñolerías y las de Lavapiés gozaban de mucho predicamento. <<

[24] La aquí expuesta solo es una de las diversas teorías que existen sobre el origen de la palabra Madrid. <<

[25] La calle Nueva de la Puente Segoviana es la actual de Segovia (en la época, la palabra puente pertenecía al género femenino). Después nació la que devendría en la calle Bailén, donde al principio se ubicaban las caballerizas destinadas a guardar los caballos que los soberanos recibían a modo de regalo. De ahí uno de los numerosos nombres que tuvo: calle Regalada. Ya en el siglo XIX, se denominó de Bailén, en homenaje a la victoria obtenida sobre los franceses en ese municipio andaluz durante la Guerra de la Independencia. Como la calle Bailén terminaba abruptamente en el cerro de las Vistillas de San Francisco obligando a bajar una pronunciada cuesta hasta la calle Segovia y subir otra igual de escabrosa que conducía al Palacio Real, se construyó un viaducto capaz de salvar el barranco. Tras sufrir un derribo, una reconstrucción y varias remodelaciones, ese viaducto es hoy una de las estructuras más impresionantes de Madrid y su visión ayuda a imaginar la profundidad del barranco de San Pedro. No obstante ofrecer panorámicas espectaculares de la ciudad, sus 23 metros de altura también han gestado múltiples suicidios, circunstancia que le valió un segundo alias: Puente de los Suicidas. <<

[26] El Camino del Río se convirtió en la Cuesta de San Vicente. <<

[27] Sobre el antiguo Prado de Leganitos se construyó la Plaza de España. <<

[28] De la calle del Pardo y el camino de San Bernardino surgió la calle Princesa. En 1834 el marqués Viudo de Pontejos (alcalde de Madrid y fundador de la primera caja de ahorros de España) convirtió el convento de San Bernardino en un asilo municipal de pobres: el asilo de San Bernardino. <<

[29] El camino del Molino Quemado comenzaba en la calle Princesa, atravesaba el paseo del Pintor Rosales, cruzaba el parque del Oeste y llegaba al Manzanares. <<

[30] Esta zona integró lo que años después se bautizó como la Montaña del Príncipe Pío. Abarcaba el actual barrio de Argüelles, la Florida y el parque del Oeste. En los Altos de San Bernardino y su huerta de la Florida nació uno de los emplazamientos más bellos de Madrid. A mediados del siglo XVII el marqués de Castel-Rodrigo adquirió esta huerta y las vecinas, las fusionó, erigió un palacio al pie de la montaña y lo rodeó de jardines. Su hija, Leonor Moura, heredó la propiedad y, cuando murió sin descendencia, esta pasó a su hermana Juana, casada con Gisberto Pío de Saboya, príncipe de San Gregorio. El hijo de ambos, Francisco Pío de Saboya, auspició el nombre del lugar: Montaña del Príncipe Pío. Iniciado el siglo XX, en el solar del palacio de Castel-Rodrigo se construyó la Estación del Norte, hoy el centro comercial Príncipe Pío. En la cima de la montaña las tropas francesas de Napoleón fusilaron a los sublevados el 3 de mayo de 1808, triste suceso inmortalizado por Goya. En lo alto de la primitiva huerta de la Buitrera, uno de los collados que componían la inmensa finca, se instaló el Cuartel de la Montaña, donde el 19 de julio de 1936 el general Fanjul entró vestido de civil, secuestró el cuartel y decretó el estado de guerra. Se trataba de un plan global en el que otros cuarteles debían correr igual suerte al objeto de abolir el vigente gobierno republicano e instaurar un régimen militar. Sin embargo, la toma de los demás cuarteles fracasó y el grupo de Fanjul quedó atrapado en el suyo. El frente republicano lo sitió y lo bombardeó. Murieron centenares de hombres y, aunque Fanjul fue de los pocos que sobrevivieron, lo fusilaron un mes después. El Cuartel de la Montaña, destruido en la Guerra Civil, permaneció olvidado y en ruinas durante décadas hasta que el lugar se acondicionó para acoger un templo que Egipto regaló a España en agradecimiento a la ayuda prestada en la salvación de los templos de Nubia: el Templo de Debod. <<

[31] Años después, el beaterio se convirtió en el convento de Carmelitas Calzadas Recoletas de San Antonio Abad, más conocido como convento de las Maravillas. En su solar hoy se extiende la plaza del Dos de Mayo. El convento se demolió en 1869 y solo sobrevivió la iglesia, que, situada en la calle de la Palma, junto a la plaza, se puso bajo la advocación de San Justo y Pastor. En el siglo XVII la iglesia de San Justo y Pastor estaba en la calle de San Justo, donde, en la actualidad, se erige la basílica de San Miguel. <<

[32] La calle del Vicario Viejo corresponde a la actual del Marqués Viudo de Pontejos. En el siglo XVII la hoy conocida Posada del Peine se llamaba Mesón del Peine. Mesones y posadas funcionaban como hospederías, pero los primeros eran de menor categoría que las segundas. En el siglo XX cerró y, tiempo después, reabrió sus puertas convertido en un hotel de 4 estrellas que mantiene intactas las fachadas de los diversos edificios que lo componen. <<

[33] En el siglo XVII la actual calle Mayor no era una calzada única, sino que se dividía en cuatro tramos: calle Mayor, Puerta de Guadalajara, Platerías y calle de la Almudena. <<

[34] En el siglo XVIII, cuando Carlos III introdujo la lotería en España, se encargó a varios niños doctrinos que cantasen los números. La misma encomienda se les hizo tras la creación de la Lotería de Navidad en el siglo XIX, encomienda que, desde entonces, llevan desempeñando de tan satisfactoria suerte que ya no se concibe un sorteo de Navidad sin ese entrañable estribillo. A finales del siglo XIX el colegio de San Ildefonso se trasladó a la calle Alfonso VI, donde hoy permanece. <<

[35] El capón de galera es el germen del gazpacho y del salmorejo. En cuanto al bizcocho, se trataba de un alimento muy lejano a las delicias así llamadas hoy día. <<

[36] Las alegorías descritas en relación con los regalos que los Reyes Magos ofrecieron a Jesús y la equiparación de estos a las edades del hombre corresponden a una de las innumerables que existen en torno a los tres personajes. La costumbre de regalar juguetes a los niños el día de Reyes surgió en el siglo XIX. Cada rey traía un tipo de presente. Melchor traía ropa; Gaspar, golosinas, y Baltasar se encargaba de castigar a los traviesos con carbón o leña. Después los obsequios evolucionaron hasta llegar a la actualidad. Los clásicos celebraban el día de Reyes comiendo la torta de Reyes, una rosca dulce en cuya masa se escondía un haba y quien la encontraba era investido rey del banquete recabando del resto de comensales las reverencias debidas al de tal condición. De ahí el nombre: torta de Reyes. Aunque, andando el tiempo, esta costumbre se perdió, en Francia sobrevivió. Allí se honraba la Epifanía del Señor degustando la gâteau des rois (torta de reyes) y metiendo un haba en la masa que procuraba el título de rey al que la hallaba. La torta de Reyes desembarcó en España de la mano de Felipe V. Nacido en Versalles, decidió celebrar la Epifanía del Señor conforme a la tradición de su tierra, tradición que, sin embargo, no trascendió al pueblo, porque Madrid no descubrió aquel pastel hasta mediados del siglo XIX. A partir de entonces empezó a adquirir fama y a finales de ese siglo la llamada gâteau des rois se castellanizó convirtiéndose en lo que hoy conocemos: roscón de Reyes. <<

[37] Según algunos expertos, este curioso hábito se refleja en Las Meninas de Velázquez, donde María Agustina Sarmiento parece ofrecer a la princesa Margarita de Austria un búcaro rojo para su consumo. <<

[38] El convento de San Felipe el Real se demolió a finales del siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Santiago Alonso Cordero se adueñó del solar gracias a la fortuna que ganó en la lotería y construyó la conocida Casa Cordero, el primer edificio de apartamentos que hubo en Madrid. En la actualidad, alberga comercios y viviendas. <<

[39] Antonio Mancelli elaboró el primer mapa conocido de Madrid, el cual muestra la ciudad entre 1614 y 1622. <<

[40] El callejón de la Duda desapareció en el siglo XIX, durante la remodelación de la Puerta del Sol. Para ganar espacio, la parte frontal del bloque de edificios que separa la calle Mayor de Arenal se construyó más atrás, precisamente sobre el solar del callejón de la Duda. Hoy día, en un extremo de este frontal funciona una de las pastelerías más emblemáticas de Madrid: la Mallorquina. Fundada en el siglo XIX, es famosa por sus escaparates repletos de exquisiteces y, en particular, por sus deliciosas napolitanas. <<

[41] Del convento de Nuestra Señora del Carmen solo queda la iglesia. El resto se derribó a finales del siglo XIX y se ensanchó la plaza del Carmen. En su solar se erigió el Frontón Central, que, andando el tiempo, devino en el Cine Madrid. En la actualidad, el inmueble alberga una tienda Media Markt. La talla de Nuestra Señora de Madrid se encuentra en la iglesia de San Vicente Ferrer, cercana al hospital Gregorio Marañón. <<

[42] El palacio de Oñate se demolió en el siglo XX y en su solar se construyó la Casa Palazuelo, bello edificio comercial de enorme interés arquitectónico que pasa inadvertido a los forasteros y a muchos madrileños. <<

[43] El convento de Nuestra Señora de la Victoria ocupaba el perímetro de la actual Carrera de San Jerónimo y calles de la Cruz, Cádiz, Victoria y Espoz y Mina (inexistente en aquel momento). Víctima de la Desamortización, sobre el solar se abrieron la mentada Espoz y Mina y el pasaje de Matheu. El hospital del Buen Suceso y su iglesia también desaparecieron en la remodelación de la Puerta del Sol. Se construyó entonces el Grand Hôtel París, famoso por su refinamiento, por sus altos precios y por el emblemático cartel que alojaba en su azotea: el cartel del Tío Pepe. Tras su clausura, en el año 2006, estuvo abandonado hasta que una multinacional informática lo adquirió, instaló una macrotienda y retiró el cartel del Tío Pepe, colocado ahora en otra azotea de la plaza. Durante la reforma emergieron restos del antiguo hospital-iglesia del Buen Suceso, hoy expuestos al público. La fuente del Buen Suceso debe su fama a esa escultura blanca de Venus, tan blanca que los madrileños la llamaron Mariblanca. En el momento de la novela, la fuente estaba de reforma y la estatua aún no había llegado a la ciudad. Aunque la remodelación de la Puerta del Sol también supuso la destrucción de la fuente, la Mariblanca sobrevivió y hoy se encuentra en la Casa de la Villa. En 1985 se realizó una réplica que se alza al inicio de la calle Arenal. <<

[44] La coplilla es fruto de la imaginación de la autora; no así la consumación del matrimonio entre el futuro Felipe IV y doña Isabel de Borbón, acto que aconteció el 25 de noviembre de 1620 en el Real Sitio de El Pardo. <<

[45] Los tertulianos no erraban afirmando que el duque de Uceda dejaría huella en Madrid por su magnífica morada ni tampoco erraban augurándole desgracia. Le llegó poco después, pero no merced al cetro de Felipe III, sino al de Felipe IV. De hecho, apenas residió en el palacio, pues, antes de concluirlo, el nuevo soberano lo destituyó y lo desterró. Años más tarde, la reina viuda, Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV y madre de Carlos II, se domicilió en él y lo habitó hasta su muerte. En el siglo XVIII Felipe V instaló allí los Consejos Reales; de ahí el nombre actual: Palacio de los Consejos. En el XIX se suprimieron todos los Consejos, salvo el de Estado, cuya sede se estableció en este edificio, donde aún permanece. Demolido en el siglo XX, del monasterio del Santísimo Sacramento solo sobrevivieron el llamado Huerto de las Monjas Bernardas, hoy un jardín público ubicado dentro de una propiedad privada, y la iglesia. El Ministerio de Defensa compró la iglesia, emplazó en ella la diócesis del arzobispado castrense y la convirtió en la catedral castrense de las Fuerzas Armadas. Delante de esta iglesia atentaron contra Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg el 31 de mayo de 1906, día de su boda. Recorrían Madrid en carroza rumbo al Palacio Real cuando, desde un balcón del antiguo número 88 de la calle Mayor (actual número 84, donde está Casa Ciriaco), el anarquista Mateo Morral arrojó una bomba camuflada en un ramo de flores. Como el artefacto se atoró en el cableado del tranvía y estalló en el aire, los reyes se libraron, pero, aun así, provocó casi una treintena de muertos y un centenar de heridos. En homenaje a las víctimas se erigió un monumento frente al templo. <<

[46] Jean Botin no tuvo descendencia y el negocio lo heredó un sobrino de su esposa. En el siglo XVIII Cándido Remis, un descendiente de la familia, abrió una hospedería en la calle Cuchilleros a la que llamó Posada de Botín. Los dos Botines coexistieron durante un tiempo hasta que el primitivo de la plaza de Herradores cerró. A finales del XIX la Posada de Botín se convirtió en la Pastelería de Cándido, Sobrino de Botín. A mediados del XX volvió a cambiar de nombre y adoptó el actual Sobrino de Botín. Hoy ostenta el récord Guinness de «restaurante más antiguo del mundo». <<

[47] La calle del Mesón de Paredes debe el nombre a Simón de Paredes, dueño de un importante mesón del Madrid de la época. La prestigiosa pastelería de Mesón de Paredes, famosa por sus exquisitos hojaldres, se encontraba esquina a la actual calle Juanelo. Era la pastelería más antigua de Madrid, pues ya funcionaba en 1561. Tuvo muchos propietarios hasta llegar a Tomás Canales, quien la regentó desde finales del siglo XIX y con cuyo apellido pasó a la historia: Pastelería de Canales. En la década de los 30 del siglo XX cerró para siempre. <<

[48] Madrid hubo de encarar muchas dificultades y esperar bastante tiempo para conseguir la independencia de Toledo y obtener un tribunal inquisitorial propio, logro que empezó a materializarse a partir de 1650. Al principio, el tribunal se instaló en la calle de la Inquisición, vía ubicada cerca del convento de Santo Domingo el Real, llamada de la Inquisición por razones obvias y que hoy es la de Isabel la Católica. En 1780 se trasladó al palacio de la calle Torija y allí permaneció hasta 1834, año en que, tras varios amagos, la institución se abolió de manera definitiva. Posteriormente, el edificio acogió el convento de las Madres Reparadoras y en la actualidad pertenece al Senado. <<

[49] El camino real de Valencia equivale a la avenida Ciudad de Barcelona y el camino de Atocha, al paseo de la Infanta Isabel. El cerro de San Blas se situaba al comienzo de la calle Alfonso XII y en el solar de la antigua ermita se alza el Observatorio Astronómico. <<

[50] La devoción de la monarquía española por la Virgen de Atocha ha resistido el paso de los siglos. En particular, sigue vigente una antigua costumbre consistente en llevar ante ella a los infantes recién nacidos. Las reinas de España o princesas de Asturias cumplen el ritual cuarenta días después del parto. Así, María Cristina de Habsburgo-Lorena presentó a su hijo, Alfonso XIII; don Juan Carlos y doña Sofía, a sus tres vástagos, y los actuales soberanos, don Felipe y doña Letizia, a doña Leonor, princesa de Asturias, y a la infanta Sofía. <<

[51] El hospital de la Pasión emigró a Atocha en 1636. Funcionó hasta el siglo XIX y luego se convirtió en la Facultad de Medicina de San Carlos. Hoy la parte del edificio que da a la calle Santa Isabel corresponde al Real Colegio de Médicos; la que da a Atocha, al Instituto Nacional de la Administración Pública, y el ala ubicada entre la calle del Doctor Mata y la calle del Hospital (antiguo callejón del Niño Perdido), al Real Conservatorio de Música. De otro lado, el Hospital General devino en el Hospital Provincial de Madrid. Tras quedar abandonado en los años 60, se demolió y en su solar se construyó el Centro de Arte Reina Sofía. <<

[52] Solo han sobrevivido dos de aquellos humilladeros.

Uno, la llamada Virgen Rinconera y la única de su estilo que existe en Madrid, está situada en la casa-palacio de Ricardo Augustín, en la plaza de Ramales esquina a la calle Vergara, y consiste en una hornacina cuyo interior alberga una imagen de la Dolorosa. El otro es el humilladero de Nuestra Señora de la Soledad y se ubica en el número 44 de la calle Fuencarral. <<

[53] El santuario de la Virgen de Atocha, hoy convertido en basílica, continúa al cuidado de los dominicos. Al lado se alzan el convento y el colegio de Nuestra Señora de Atocha, ambos también a su cargo. <<

[54] Sobre esta iglesia de San Luis se construyó otra a finales del siglo XVII que sucumbió a un incendio acaecido en 1936, durante la Segunda República. Solo se salvó la fachada, que, años más tarde, se instaló en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo, donde hoy día permanece. <<

[55] Alfonso XII segregó el edificio y cedió una parte a las agustinas, que continuaron la clausura; el resto lo destinó al colegio y confió la gestión a la congregación de religiosas de la Asunción. En la actualidad, la institución aún se encuentra a cargo de las asuncionistas y de ahí el nombre compuesto del lugar: Real Colegio de Santa Isabel-La Asunción. <<

[56] Las pintas han superado el paso del tiempo y aún se encuentran en las barajas españolas actuales. <<

[57] La cerámica informativa del nombre de la vía muestra el tenor de esta leyenda. Asimismo, la antigua Cárcel de la Corona es hoy el centro de mayores de Antón Martín. Solo han sobrevivido las mazmorras del sótano, que, luego de reconstruirse y acondicionarse, se han abierto al público. <<

[58] No hay que confundir el palacio del Cordón con la casa del Cordón. El primero ya existía en el siglo XVII, dio nombre a la plaza y era colindante a la iglesia de San Justo y Pastor (hoy basílica de San Miguel). La segunda se erigió en el siglo XVIII, tomó el nombre de la plaza y estaba enfrente del palacio del Cordón. El palacio del Cordón se demolió a mediados del XIX y en su solar se construyó el actual edificio de pisos. En cambio, la casa del Cordón sí ha llegado a nuestros días. Residencia de Manuel Becerra y del alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, hoy alberga domicilios particulares. El palacio de don Rodrigo Salazar, situado donde un siglo después se alzaría la casa del Cordón, forma parte de la ficción de esta novela. <<

[59] El convento de las Carboneras aún existe y posee múltiples tesoros. Destacan dos: el retablo del altar mayor donde se ubica La Última Cena, de Vicente Carducho, y un belén quiteño del siglo XVII. También son famosos los dulces artesanales que las hermanas elaboran y venden al público, aunque, debido a la clausura, los entregan a través de un torno. <<

[60] El hospital de la Latina se demolió en el siglo XX merced al ensanche de la calle Toledo. Sobre parte de su solar hoy se alza el teatro La Latina. El nombre del teatro y el del barrio entero aluden al apodo de Beatriz Galindo. <<

[61] Sebastián no se equivocaba. El belén de las Carboneras, tallado según los estándares de la escuela quiteña, sobrevivió y el convento lleva exponiéndolo en Navidad desde hace cuatro siglos. Contiene dos figuras típicas de la época y ya en desuso: el Heraldo y el Caballero de la Estrella. En la actualidad, el Ángel Anunciador sustituye al Heraldo y la Estrella de Oriente, al Caballero de la Estrella. <<

[62] Tal y como los artesanos del metal se temían, poco después el Concejo los trasladó lejos del centro y muchos de ellos terminaron ubicados en el barrio de las Maravillas. Debido a las chispas de sus fraguas, a los vecinos de este barrio se les llamaba chisperos, un vocablo que, junto con chulapo y manolo, se convirtió en uno de los utilizados para referirse al madrileño más castizo. <<

[63] El antiguo Campo de la Tela es hoy el parque de Atenas. <<

[64] El Parque de Palacio es el actual Campo del Moro. <<

[65] En el siglo XX, la Cuesta de los Ciegos se convirtió en una escalinata de 254 escalones que conduce a la plaza de Gabriel Miró (otrora las Vistillas de San Francisco). Bajándolos y, sobre todo, subiéndolos, puede uno imaginarse lo que suponía transitarla en el siglo XVII sin peldaños, sin luz y muy a menudo embarrada, escarchada o nevada. <<

[66] Las coplillas son fruto de la imaginación de la autora; no así el recelo popular relativo a la labor del duque de Uceda en la Casa de la Moneda. <<

[67] El edificio de la primitiva Casa de la Moneda enclavado en la calle Segovia se demolió y la institución se trasladó primero a la plaza de Colón y luego a la calle Jorge Juan, donde aún continúa. Sobre el solar de Colón se construyeron los Jardines del Descubrimiento y el Centro Cultural de la Villa. A finales del siglo XIX las funciones de acuñación de moneda y fabricación de sellos se fusionaron y se creó la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. <<

[68] La fuente de los Caños Viejos se ubicaba en la esquina de las calles Segovia y Bailén. Ya existente en época musulmana, era de las más antiguas de Madrid y desapareció en el siglo XIX. En el siglo XX la Casa del Pastor se destruyó y se erigió un edificio de viviendas, pero el muro portador del escudo de la Villa se salvó. Hoy día se considera el escudo más antiguo de Madrid y allí continúa, en la todavía conocida como Casa del Pastor, sita en el actual número 21 de la calle Segovia. <<

[69] La calle de Francos es la actual calle Cervantes. <<

[70] El convento trinitario descalzo de Nuestra Señora de la Encarnación se demolió y sobre el solar hoy se alza la basílica de Jesús de Medinaceli, hogar del Jesús Nazareno Rescatado, imagen llamada así porque tal hicieron los trinitarios en 1682: rescatarla de Fez. También recibió el nombre de Jesús de Medinaceli a propósito del duque de Medinaceli, propietario de los terrenos donde se ubicaba el convento. Madrid venera tanto a este cristo que lo considera el Señor de Madrid. La actriz María Calderón pasó a la historia como la Calderona, una de las numerosas amantes de Felipe IV; no está claro, sin embargo, que María Calderón fuera realmente la Calderona, pues existen escritos que hablan de dos mujeres: de un lado, María Calderón y, de otro, su hermana Juana, la auténtica Calderona. Incógnitas aparte, la Calderona dio al Rey un hijo ilegítimo: Juan José de Austria. Aunque Su Fogosa Majestad engendró más de treinta bastardos, solo reconoció a dos: Francisco Fernando Isidro de Austria y Juan José de Austria. Francisco Fernando falleció en la infancia y obtuvo el reconocimiento de hijo legítimo a título póstumo. Juan José alcanzó fama militar y política; incluso logró quitar el poder a Mariana de Austria, madre de su hermanastro Carlos II, y ocupar el cargo de primer ministro, dignidad en la que, sin embargo, no duró mucho porque al poco murió, aparentemente envenenado. <<

[71] La casa de Lope de Vega se conserva intacta y está abierta al público. <<

[72] La Congregación de Abogados de Corte es el germen del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Tras el de Zaragoza y el de Valladolid, se trata del tercer colegio profesional más antiguo de España. Nació en 1596 por Real Provisión de Felipe II, en virtud de la cual se aprobaron las Ordenanzas de la Congregación y Hermandad de la Asunción de Nuestra Señora y conmemoración del bienaventurado san Ivo. La ceremonia inaugural se celebró en el convento de San Felipe el Real. Allí se ubicó su primera sede, trasladada después al Colegio Imperial de la calle Toledo. La congregación comenzó su andadura con 37 miembros; hoy día el número de colegiados supera los 80 000. <<

[73] La expresión popular vales un potosí alude a las minas de plata emplazadas en un cerro al sur de Potosí, ciudad de la actual Bolivia y, en el siglo XVII, parte del Virreinato de Perú. Estas tierras eran territorio español y la Corona recibía la totalidad de los beneficios de la plata, unos beneficios de tan extraordinaria magnitud que incluso inspiraron a Cervantes. <<

[74] Los Fugger (Fúcares, en jerga madrileña) fueron una familia de alemanes dueños de una fortuna incalculable. Habituales prestamistas de la Corona, gracias a su apoyo financiero, Carlos I consiguió el título de emperador. Poseían casa en la antigua calle de los Trinitarios, circunstancia que originó el actual nombre de la calle: calle de Fúcar. <<

[75] Siete cuartas equivalían aproximadamente a un metro y medio. <<

[76] Don Gonzalo no se equivocaba. En 1717, debido, entre otros motivos, a los múltiples naufragios en la barra de Sanlúcar, la Casa de Contratación se trasladó a Cádiz. <<

[77] La calle Rompelanzas ha llegado a nuestros días. Considerada la vía más corta del centro de Madrid, enlaza Preciados con la calle del Carmen a la altura de la FNAC. Hoy la vemos plana y muchos ni siquiera se percatan de estar atravesando una calle. Sin embargo, en el siglo XVII era la pesadilla de los carruajes porque su angostura, los perpetuos socavones del pavimento, el barro y los arroyuelos de aguas residuales provocaban un transitar muy tortuoso. La aventura de doblar la esquina solía culminar en la rotura de las astas de madera que unían el carro al animal de tiro. Estas astas se llamaban lanzas, y de ahí el nombre de la calle. La placa de cerámica que identifica la calzada resulta sumamente ilustrativa. <<

[78] El Cobertizo de San Miguel era un callejón situado en el portal de Pañeros junto a la parroquia de San Miguel. Tras el incendio que devastó la Plaza Mayor en 1790, la zona se reconstruyó y el Cobertizo de San Miguel se convirtió en la travesía de Bringas. El título honraba a Antonio Bringas, un pañero famoso por sus precios desorbitados y de quien se decía «si compras en Casa Bringas, o regateas, o la pringas». Aunque en el siglo XX el área se derribó para ensanchar la Cava de San Miguel, el primer tramo que transcurre entre la Cava y la calle Mayor conserva el nombre de travesía de Bringas. La iglesia de San Miguel de los Octoes, una de las más antiguas de la capital ya mencionada en el Fuero de Madrid de 1202 y lugar donde bautizaron a Lope de Vega, desapareció en el siglo XIX. Sobre el solar, hoy se alza el mercado de San Miguel, cuyo nombre deriva de aquel añejo templo. <<

[79] El Tapón del Rastro era un irregular bloque de casas situado al principio del camino al cerrillo del Rastro, cerrillo en cuya cima se alzaba el matadero (en la actualidad, la plaza del General Vara del Rey). El descriptivo nombre nació porque obstruía la circulación de peatones y vehículos. Igual de ilustrativo resulta el nombre del Rastro, pues, según la teoría más plausible de las que existen al respecto, alude al rastro de sangre que dejaban los animales sacrificados en el matadero cuando los trasladaban a las curtidurías. Este rastro destacaba especialmente en la calle de Las Tenerías, una pronunciada cuesta siempre teñida de rojo merced al lúgubre reguero que resbalaba desde lo alto del cerro. Andando el tiempo, la calle de Las Tenerías devino en la Ribera de Curtidores. En el siglo XX el Tapón del Rastro se demolió para construir la plaza de Cascorro. <<

[80] En la época, la iglesia de Santa Cruz no se encontraba al inicio de Atocha como la actual, sino en la misma plaza y esquina a la calle de la Bolsa. En el siglo XIX, tras varios incendios devastadores, se demolió para ensanchar la glorieta. De aquel templo solo quedó la Capilla de los Ajusticiados, que, andando el tiempo, se convirtió en el comedor privado de un restaurante ya clausurado: la Capilla de la Bolsa. <<

[81] La plazuela de la Leña se transformó en la calle de la Bolsa porque aquí estuvo la Casa de la Aduana, que, entre otras instituciones, integró la primera Bolsa de Madrid. Posteriormente, la Bolsa se afincó en diferentes direcciones hasta instalarse de manera definitiva en la plaza de la Lealtad. <<

[82] El ambicioso proyecto se materializó en 1629, año en el que comenzó a edificarse una penitenciaría tan espectacular que más parecía un palacio, razón por la cual los madrileños la llamaron Palacio de Santa Cruz. Albergó la Cárcel de Corte, la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y las Escribanías de Provincia, gremio este encargado de tramitar las causas judiciales y que propició el nombre de la plaza aledaña a la de Santa Cruz: plaza de la Provincia. Hoy el Palacio de Santa Cruz acoge la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. <<

[83] La Casa-Palacio se hallaba en la calle de la Concepción Jerónima. En el siglo XIX el duque de Rivas, descendiente de los Ramírez, heredó la propiedad y después lo hizo su hijo, el marqués de Viana, de quien surgió el actual título del lugar: palacio de Viana. Hoy es la residencia de los ministros de Asuntos Exteriores. De otro lado, el convento de la Concepción Jerónima, construido en el siglo XVI y responsable del nombre de la calzada, se demolió a finales del XIX para abrir la calle del Duque de Rivas en homenaje a aquel lejano sucesor de los Ramírez. <<

[84] La actual iglesia de Santa Cruz se alza en el solar del antiguo convento de Santo Tomás. De ahí que la calle limítrofe se llamase, y aún se llame, calle de Santo Tomás. Sin embargo, hubo una época en que se conocía como la calle del Verdugo porque en ella residía el verdugo de la Villa. <<

[85] La fuente de Orfeo se destruyó a finales del siglo XIX y solo se salvó la escultura, actualmente al cuidado del Museo Arqueológico. La fuente que vemos hoy en la plaza de la Provincia es una réplica de la primitiva. El arroyo de la Castellana nacía en la glorieta de Emilio Castelar (entonces pleno campo), donde, en el siglo XIX, Fernando VII mandó construir una fuente con forma de obelisco denominada Fuente de la Castellana para celebrar la llegada al mundo de su hija, la princesa Isabel. Andando el tiempo, el monumento a Emilio Castelar supuso el traslado del obelisco a la plaza de Manuel Becerra; de ahí pasó al parque de la Arganzuela y hoy día se encuentra en Madrid Río. En el siglo XVII el arroyo de la Castellana discurría cuesta abajo, atravesaba los prados de Recoletos, San Jerónimo y Atocha y desembocaba en los aledaños de lo que ahora es la calle Méndez Álvaro. Canalizado mediante el viaje de la Castellana, uno de los más apreciados de Madrid por sus finas aguas, se soterró cuando se abrió una avenida que, aunque en principio se llamó paseo de las Delicias de la Princesa en alusión a la princesa Isabel, futura Isabel II, luego se bautizó como paseo de la Fuente Castellana, nombre que evolucionó hasta convertirse en el que hoy conocemos: paseo de la Castellana. <<

[86] Resulta interesante mencionar que, atravesando el pasadizo elevado que une la casa Cisneros con la Casa de la Villa, se llega a una de las calles más cortas de Madrid, curiosamente dedicada a la ciudad, pues así se llama: calle de Madrid. <<

[87] En el siglo XIX el Estado español adquirió las casas de los Lujanes y las cedió al Ayuntamiento de Madrid. En la actualidad, acogen la sede de dos instituciones: la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Aunque muchos opinan que la anécdota del monarca francés no es cierta, la puerta que supuestamente le obligó a inclinarse se encuentra en la calle del Codo y da entrada a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. <<

[88] Aunque el Concejo ocupó el palacio en 1621, las obras de remodelación comenzaron en 1629 y terminaron en 1693. El consistorio madrileño residió allí hasta 2008, año en que se mudó al Palacio de Comunicaciones, sito en la plaza de Cibeles. <<

[89] Aquella Puerta de Alcalá no se corresponde con la que, construida bajo el reinado de Carlos III, hoy disfrutamos. La de entonces se ubicaba en la calle Alcalá a la altura de la calle Alfonso XI y el quemadero ocupaba el cuadrado formado por las actuales calles de Claudio Coello, Serrano, Columela y Conde de Aranda. Aunque en la época de la novela esta zona era un paraje remoto y desolado, en el siglo XVIII se urbanizó mucho y, como un brasero desentonaba en exceso, se derribó y se levantó la plaza de toros de la Puerta de Alcalá. Fue el primer ruedo oficial de Madrid, pues hasta ese momento las corridas se habían celebrado en la Plaza Mayor y luego en un recinto provisional enclavado junto al Manzanares. El quemadero se trasladó al portillo de Fuencarral, un lugar muy apartado que, andando el tiempo, se convertiría en la glorieta de Ruiz Jiménez. Se afincó donde hoy se alza el edificio Princesa, un bloque de viviendas militares conocidas por sus terrazas repletas de plantas colgantes. Antes del edificio Princesa, aquí estuvo el antiguo hospital de La Princesa (ahora en la calle Diego de León). Debe su apelativo a la infanta Isabel de Borbón y Borbón, primogénita de Isabel II y princesa de Asturias hasta el nacimiento de su hermano, el futuro Alfonso XII. Según cuentan, al cimentar el suelo para construir el hospital, se hallaron restos humanos de los que otrora fallecieron en el brasero allí instalado. Una de las calles que comienzan en esta glorieta lleva el nombre de fray Bartolomé de Carranza, la víctima más sonada de la Inquisición. <<

[90] La cruz de Borgoña tiene su origen en la cruz de san Andrés, pues este santo era el patrón del Ducado de Borgoña y, en honor a él, su cruz se convirtió en la divisa de la Casa Ducal. La cruz de Borgoña desembarcó en España cuando Felipe I de Castilla, el Hermoso, heredó el Ducado de Borgoña de su madre, doña María de Borgoña, y después casó con Juana I de Castilla, la Loca. El séquito del monarca siempre la lucía, costumbre que adoptó su sucesor, el emperador Carlos, y el resto de soberanos hasta Juan Carlos I. Por eso en el atuendo de los antiguos soldados españoles, incluidos los gloriosos Tercios, nunca faltaba una cruz de Borgoña, y por eso la insignia ha pasado siglos plasmada en muchas de las banderas, estandartes, guiones o distintivos representativos de España y su ejército. El RD 527/2014, de 20 de junio, la suprimió de las enseñas personales del actual rey Felipe VI. <<

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