La que has liado, Juancar

La que has liado, Juancar



Las noticias sobre la Casa Real española puede que sean, en estos momentos, de las más buscadas y más leídas de toda la red. Ni juntando todos los escándalos de la farándula que se han dado en los cuarenta años de democracia, podríamos tener el interés suscitado por el rey emérito Juan Carlos I, su trama de comisiones, cuentas suizas, cacerías, testaferros y regalos, y sus amoríos con Corinna. La verdad es que no es para menos, tanto por las implicaciones que tiene y puede llegar a tener, como por la sensación que tenemos muchos de haber estado viviendo una mentira que, sin embargo, muchos conocían y la gran mayoría intuía.

Porque que el emérito era un poco ‘suelto’ era algo que se sabía, se toleraba, se perdonaba e incluso algunos aplaudían, los posos de la sociedad machista están ahí, y si son permisivos con un padre de familia, como no van a serlo con un rey. Pero haber terminado como un personaje más de la crónica rosa, mezclado con personajes de tramas corruptas como Villarejo… eso es harina de otro costal. Y si además tu hermosa amante parece que ha sido más lista que tú, eso ya no es tan digno de un rey, por muy emérito que sea.


Las noticias de famosos y los cotilleos sobre televisión siempre habían sido vistos como la parte menos importante del periodismo. La crónica social, y el papel couché, que era donde salían tímidamente las fotos de las fiestas del rey en Mallorca, o en su yate, o en Baqueira, no parecían muy relevantes. Ahora nos damos cuenta que tal vez debimos prestar más atención a las personas que rodeaban al monarca en todas aquellas fotos, ya que en esos lugares era donde se gestaba gran parte de lo que está apareciendo hoy.

Como vemos, en periodismo no hay batalla pequeña, tan sólo depende de hasta dónde se quiere contar, y por desgracia, durante muchos años, se quiso contar muy poco, lo cual alimentó la sensación de impunidad, no sólo del rey, sino de todos los políticos de la democracia que, uno tras otro, se han visto con el derecho de imitar en cierto modo, al monarca.

Así que siempre hay otro modo de enfocar la actualidad del mundo de la moda, denunciando la escasa sostenibilidad de las fábricas y lo que implica la dinámica de usar-tirar para nuestro medio ambiente. Se puede hablar del mundo de la cocina informando de cómo se obtienen ciertos productos como el foie de oca, o en qué condiciones trabajan algunas personas en algunas cocinas de algunos grandes chefs. Las noticias de influencers pueden destapar quienes de ellos compran sus likes y las noticias sobre belleza pueden pasar a ser algo más que un catálogo encubierto de cremas y tratamientos.

La ética periodística y el código deontológico deben tenerse en cuenta en todo momento, no sólo cuando se trabaja en aquello considerado importante, como la política o la economía. Fijándonos en los vídeos de famosos, muchas veces podemos ver entre líneas cosas que no tienen nada que ver con lo que pretenden mostrarnos. Todo está conectado, y sinó, miren como saltan algunos desde las páginas de las revistas del corazón a las de política, y muy pronto, a las de tribunales. Tiempo al tiempo.