La mejor amiga de Amanda

La mejor amiga de Amanda

por Un Bastardo Sin Corazón - @ubsc_channel


Hace unos años, yo salía con una chica preciosa de tez canela, ojos marrones, buen cuerpo, y unas caderas bien marcadas, pero su mejor amiga me atraía mucho.


Ella, su mejor amiga, Celia, era bajita de tez blanca, ojos cafés, labios bien marcados y pelo color negro azulado, tetas pequeñas pero redondas y levantadas y un culo espectacular.

 

Era fin de año e íbamos a celebrarlo en casa de mi novia con amigos y amigas, entre ellas Celia. La fiesta empezó pronto, a las 11 de la noche habíamos terminado de comer, y esperábamos las campanadas. Celia iba preciosa, con una camisa con estampado de flores y algo transparente, se podía observar su sujetador azul. Llevaba una falda corta de cuero que le quedaba espectacular, medias de rejilla y tacones.


 

A las 12 vinieron las campanadas, nos tomamos las uvas y empezamos a beber, escuchar música y a hablar en el salón. En un momento de la noche me levanté a servirme otra copa en la cocina al llegar estaba Celia sirviéndose una copa, entablamos una conversación de lo más normal. Ya íbamos algo borrachos, y cuando terminó de servir la copa se dirigió al salón, pero tropezó y se echó todo el líquido encima, tenía la camisa mojada.


 —No te preocupes, vamos al baño a secarte.

 

Fuimos al baño y ella se quitó la camisa, se quedó en sujetador. Yo intentaba no mirar sus hermosas tetas, pero era incapaz y ella se dio cuenta.


—¿Te gusta mi pecho?

 

No sabía que responder, porque no sabía si la respuesta la molestaría.

 

—¿Quieres verlo bien?

 


Se echó las manos a su espalda, se desabrochó el sujetador y sus tetas quedaron al aire. Yo no me creía lo que estaba pasando, no podía dejar de mirar fijamente sus tetas blancas marcadas por el sol y sus pezones rosaditos.

 

 

Se fue acercando poco a poco a mi sin quitar su mirada de mis ojos, y con su mano derecha agarro mi polla por encima del pantalón.

 


—A tu polla también le gustan mis tetas.


Desabrochó mi cinturón, bajo la cremallera del pantalón, bajó mis pantalones hasta las rodillas mientras se agachaba y se ponía de rodillas, y sacó mi polla.

 

 Estaba muy excitado por el vino y porque después de tanto tiempo tenía a Celia frente a mí haciendo realidad una de mis muchas fantasías.

 

Agarró mi polla, y le dio un beso en el glande. Con su lengua bajó por mi tronco hasta mis huevos, y se los metió a la boca mientras con su mano me pajeaba lentamente.


Volvió a recorrer mi tronco hacia arriba con su lengua, dio otro beso a la punta y se la metió de golpe a la boca, la sacaba y volvía metérsela hasta el fondo de su garganta.


Pude ver como con su mano izquierda se tocaba las tetas, se las apretaba y pellizcaba sus pezones, luego siguió bajando hasta encontrarse con su falda, la cual subió hasta que quedó arremangada en su cintura, aparto su tanga negro y empezó a introducirse los dedos. Chupaba mi polla y se metía los dedos. Cada vez se metía mi polla más a fondo, le daban arcadas y cada vez se metía sus dedos más fuerte y más adentro. Yo avisé de que si seguía así no podría aguantar mucho más mi corrida. Pero le dio igual, ella seguía chupándome la polla, como si fuera la última polla que iba a comer en su vida, y finalmente de mi polla salió el primer chorro de semen que cayó en su cara, inmediatamente se metió mi polla en la boca, pero esta vez la posó sobre su lengua y siguieron saliendo chorros de semen. Tenía a la mejor amiga de mi novia arrodilla ante mí, recibiendo mi corrida en la boca mientras en su cara tenía semen y me miraba fijamente a los ojos. Finalmente dejaron de salir chorros de leche, ella se tragó toda mi corrida, me miró y me dijo:

 

—Méame en la boca.

 

No entendía nada, pero tampoco iba a decir que no, me costó un poco, hice fuerza y salió un poco, me pidió más, hice fuerza y empecé a mear en su boca, ella se lo tragaba todo. Dejé de mear, volvió a chupar mi polla:—para que esté limpia—, me guiño un ojo y se levantó. Se bajo la falda, se puso el sujetador, cogió su camisa, me dio un beso en los labios y dijo:—la noche aún no ha acabado.

 

Me guardé mi miembro. Celia salió del baño y se fue al salón. Yo me quedé en el baño reflexionando sobre lo que había pasado. Me eché agua en la cara para quitarme un poco la borrachera. Salí del baño en dirección al salón. Allí estaba mi novia, Celia y las demás personas que estaban celebrando el fin de año. Me sentía avergonzado por lo que acababa de pasar, pero dije que solo había sido una vez y no tenia por que enterarse mi novia. Que equivocado estaba.

 

 

Tras unas horas de fiesta y alcohol. La gente se fue yendo unos a sus casa y otros a la habitaciones de casa a dormir. La última en irse fue Celia, guiñándome un ojo.

Finalmente nos quedamos mi novia y yo solos en el salón, empezamos a besarnos, y a desnudarnos, no me sacaba a Celia de mi cabeza, y con ella en mente empecé a penetrar a mi novia. La follaba con fuerza imaginando que era Celia, de pronto mi mirada se desvió hacia la puerta del salón, y allí estaba Celia, mirando como follaba a mi novia su mejor amiga.


Ella mirándome se puso el dedo índice en los labios diciéndome que guardara silencio, y esa misma mano fue bajando por su cuerpo hasta llegar a su falda, se la subió, no llevaba ropa interior, y empezó a masturbarse. No podía aguantar mucho más, estaba muy caliente, y tras unos minutos mi semen llenó el interior del coño de mi novia. Me besó y dijo, —me voy a la cama, ¿te vienes?—. Yo le dije que no, que iba a tomarme otra copa y ya después le haría compañía. Se vistió me dio un beso y salió por la puerta. Celia ya no estaba allí. Y yo no podía dejar de sentirme la peor persona del mundo. Me serví otra copa, me senté y me encendí un cigarro. Por la puerta trasera entró Celia.

 

 

—Te has corrido pensando en mí, ¿a que sí?.

 

 

—Si, pero Celia esto no puede ser, eres la mejor amiga de mi novia y yo no puedo…

 

 

Me tapó la boca, se puso de rodillas ante mí y diciéndome:—espero que tengas un poco más de leche para mí—se metió mi polla en su boca y empezó otra vez chupármela.


Se la sacó y dijo:

—Mmmm sabe al coño de mi mejor amiga hace tiempo que no lo saboreaba—y volvió a metérsela.


Después de unos minutos se puso de pie. Me tiró en el sofá, se subió la falda y se sentó sobre mi polla, sentía el calor de su coño en mi miembro mientras empezó a subir y a bajar, le saqué las tetas por encima de la camiseta y el sujetador y empecé a chuparselas.


Mi polla entraba y salía de ese coño caliente, empezó a hacerlo cada mas fuerte y rápido, yo le daba azotes en el culo. Me aviso que se corría, yo también estaba a punto. Y juntos llegamos al orgasmo, ella mojándome la polla y la cintura con su flujo y yo llenándola de mi leche el coño.

Y no me malinterpreten, mi novia folla bien. Pero siempre soy yo quien lleva toda la iniciativa de hacer aquello o hacer eso. Y normalmente o se corría ella primero o yo primero, pero con Celia el sexo esa noche fue diferente, más carnal, sexual y salvaje. Nos compenetrábamos bien follando, aunque en normalmente casi ni hablábamos.

 

 

Celia se puso bien la falda, se guardó las tetas y dijo:

 

—¿La quieres verdad? Lo sé, pero mírame a los ojos y dime que no te ha gustado y que no quieres repetirlo.— dijo Celia cogiéndome de las manos.


Obviamente me había gustado, y también quería repetir. Pero si mi novia se enteraba la destrozaría. Y así se lo expliqué a Celia.

 

 

Ella asintió—entonces que no se entere.


Y meneando el culo fue saliendo del salón.

Yo me subí los pantalones, me senté en el sofá y me di cuenta de algo que a la vez me daba morbo, pero me daba miedo. A partir de ese momento, Celia mandaba, y yo no podía hacer nada.

 

Y efectivamente, al cabo de dos días recibí un mensaje por Whatsapp. Era Celia, me invitaba a pasar la tarde en su casa. Como no sabía de que sería capaz Celia le respondí que no podía. Al minuto recibí otro mensaje suyo que decía: ‘’te quiero ahora mismo en mi casa, si no lo contaré todo’’. Y me di cuenta de que acababa de meterme en la boca.

 

Me presenté en casa de Celia. Al entrar, todo estaba medio oscuro, solo una lampara de color rojo iluminaba el salón. Olía a incienso. Celia me invito a pasar y a sentarme en el sofá del salón mientras ella iba a ponerse cómoda. Allí estuve esperando unos minutos, cuando Celia entró en el sofá estaba totalmente desnuda. Se sentó a mi lado mirándome a mi y abrió sus piernas.

 

—Cómeme el coño.

 

Me fui acercando a él. Su aroma era muy suave. Al llegar lo olí y se notaba que se lo había lavado a conciencia, olía muy bien. Una mezcla entre vainilla y el olor propio del coño. Di un lengüetazo desde el perineo hasta donde comenzaba su vello púbico. Ella soltó un gemido que fue poesía para mis oídos. Empecé a lamer suavemente sus labios y su clítoris. Introduciendo mi lengua en el interior de su coño. Comencé a introducir un dedo mientras lamía su clítoris. Después dos y empecé a succionar su clítoris. Ella me agarraba del pelo y gemía. Tras unos minutos su coño empezó a tener contracciones y un liquido transparente salió con fuerza de su coño mojándome toda la cara.

 

 

Se quedó tumbada respirando con fuerza.

 

—¿Así se lo comes a Amanda?

La pregunta me molestaba bastante, pero sabía lo que quería escuchar.


—No, tu coño sabe mejor.


Se incorporó me miró a los ojos y dijo:

—Nadie me lo ha comido como tú.


Agarró mi rostro con su mano y me empezó a besar mientras frotaba su vagina y yo le tocaba los pechos, entre más fuerte lo hacía más le gustaba, hasta que ella se detuvo y sentí como algo corría por encima de mi, ella me miró. Le pregunté si se había corrido y me dijo que no, así que me acomode bien al borde del sofá y le hice colocar las piernas al hombro... Bajé desde su boca dejando un camino de besos hasta su vagina y comencé a lamer y chupar mientras metía mis dedos y con mi otra mano acariciando por encima de su vagina. Celia empezó a sentir ese cosquilleo de nuevo y entre más lo sentía más caliente se veía, soltaba pequeños gemidos, hasta que sentí como su cuerpo se colocaba rígido y temblaba, intentó decirme que parara perro sus gemidos ahogados no la dejaban. Cuando levanté mi rostro, una sustancia transparente caía de el, hacia mi pecho, cuando me levante vio que mi polla estaba dura también, entre risas me dijo:


—Me hiciste corres mucho más que antes. En lo cual se sonrojó y me pedía perdón por llenar mi rostro con sus fluidos


Termine de bajar mi pantalón y cuando vió aquel miembro duro de sólo comerle el coño, se le hizo agua la boca.


La tomé del cuello y la hice incorporarse hacía mi, tome mi polla y se lo metí entero a la boca, llenándolo de saliva y comenzó a lamerlo lentamente pero metiéndolo hasta el fondo de su garganta. Le pasaba la lengua por el glande haciendo movimientos circulares, chupaba y lamía lentamente por el tronco, besaba mi pelvis y la mordía suave para regrasar metiéndose la polla hasta el fondo de la garganta, con una mano se dedicó a acariciarme los huevos mientras me la follaba por la boca. Después de un tiempo chupando bajo hasta los huevos y empezó a lamerlos y a hacerme una paja. Estaba haciendo tan buen trabajo que me había gemir también.

—Hummm que rico Celia, no sabía que iba a ser así, justo como en mis sueños


Ella ya quería sentir aquella polla dura dentro de sí. Se puso en cuatro arriba del sofá con sus tetas para el espaldar dejando el culo afuera. Yo fuí penetrándola lentamente, estaba tan apretadita que casí no le cabía y eso que su coño estaba chorreando. Poco a poco fue adaptandose a mi polla y en un momento ya estaba loca de placer gritando "papi dame más duro", "quiero que me la metas hasta el fondo papi"


Mientras ella más gemía y gritaba, yo más duro me la follaba, le apretaba fuerte las nalgas. Comenzó a moverse a la par de mis embestidas. Parecía que habíamos follado toda la vida, le me decía "para, que me corro" pero ella no podía parar de moverse. Me quede quieto sin moverme para tratar de no correrme. Saque mi polla, le di una nalgada y me sente y sin mucho descanso ella se sento sobre mi, pasando sus piernas por los lados y comenzó a cabalgarme, mi polla totalmente dentro de ella mientras nos besábamos. Le estrujaba sus senos, acariciando sus pezones y al mismo tiempo los mordía.


—Siento que me voy a correr—, me susurró al oído y se empezo a mover muy despacio con toda la polla adentro sintiéndose repleta llegando un intenso orgasmo, y gritando de placer.


La puse en cuatro en el piso y empece a follarla sin compasión. Así pasó varios minutos hasta que le eche toda la leche en las nalgas, corriéndonos a la vez.


Terminamos exhaustos, acostados los dos en el piso, luego fuimos y nos dimos una ducha juntos, nos besamos y nos acariciamos dulcemente. Entre nosotros había mucha quimica sexual, pero el arrepentimiento fué llegando y me sentía sucio la consciencia me comía.


Me despedí de ella, y le dije en un tono fuerte.

—Celia, ésto no puede volver pasar de nuevo.


—Lo siento, me ha encantado hacerlo contigo, Amanda debería estar feliz de tenerte, pero ambos sabemos cómo están ustedes últimamente.


—Celia, ésto si se llega a saber terminará de empeorar todo.


Tome mis cosas y salí de su casa, encendí un cigarrillo mientras caminaba de regreso a la mía.


Esa noche no pude dormir pensando en la locura que habíamos hecho y ella se pasó toda la noche mandando mensajes diciéndome que no se arrepentía de nada, que quería volver a verme, yo ignoré todos los mensajes durante semanas. Hoy en día, luego de Amanda terminar conmigo al enterarse de nuestros encuentros, cada vez que podemos Celia y yo tenemos sexo, es inevitable cuando hay tanta química sexual, y a mí no me importa que esté casada ahora.



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