La luz que no puedes ver

La luz que no puedes ver


Diez: 12 de agosto de 1944 » Chocolate

Página 178 de 197

CHOCOLATE

Madame Ruelle encuentra a Marie-Laure esa tarde en una escuela requisada. Le da la mano y ya no la suelta. La gente de asuntos civiles tiene una pila de chocolate que ha confiscado a los alemanes en unas cajas de cartón y Marie-Laure y madame Ruelle comen tanto que apenas lo pueden contar.

Por la mañana los norteamericanos toman el Château y la última batería antiaérea y liberan a los prisioneros que estaban en el Fuerte Nacional. Madame Ruelle saca a Etienne de la fila y este estrecha a Marie-Laure entre sus brazos. El coronel resiste en su fortaleza subterránea al otro lado del río durante tres días más hasta que un avión norteamericano llamado Rayo suelta un tanque de napalm en el orificio de ventilación. Una posibilidad entre un millón. Cinco minutos más tarde se alza una bandera blanca y termina el asedio de Saint-Malo. Los pelotones de limpieza recogen todos los artefactos incendiarios que encuentran, fotógrafos del ejército entran con sus trípodes y un puñado de ciudadanos regresan desde granjas y campos o salen de los sótanos y pasean por las calles en ruinas. El 25 de agosto madame Ruelle consigue el permiso para regresar a la ciudad y comprobar el estado de la panadería pero Etienne y Marie-Laure viajan en otra dirección, hacia Rennes, donde alquilan una habitación en un hotel llamado El Universo. Tiene caldera, y cada uno se da un baño de dos horas. En el cristal de la ventana, al caer la noche, Etienne contempla en el reflejo cómo ella se mete en la cama. La ve cubrirse el rostro con las manos y luego retirarlas.

—Iremos a París —dice—, nunca he estado. Tú me lo enseñarás.

Ir a la siguiente página

Report Page