La estrella roja

La estrella roja

Ángel Gabriel Cabrera

“Más allá del tercer paso, de la estrella roja, de tambalearse entre la muerte y la vida, yo sé que él —de una manera u otra— seguirá aquí, y en sus idilios y silencios lo acompaño. No es el primer día en que me toca besar el lugar desde donde nace una persona, meditar en silencio con él en mi boca y decir ‘estoy aquí por él’. Sé que este país se fue formando con el tiempo y que su cuerpo es con él uno solo. Son uno, piel y carne, alma y hueso, sol y luna, para mí y para cada viajero que está buscando la luz... para que llegue a la vida.”

Terminó su relato de la noche, se vistió y se bajó de la cama. El cielo estaba limpio y claro. Se asomó a la ventana y miró a lo lejos. Algo brillante y oscuro a la vez se le acercaba.

Sobre su sombra la vio. Era una dama de negro, y le sonreía.

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