La estrella de Nerea

La estrella de Nerea


Versos originales

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Versos originales

 

 

 

 Odio este pequeño trozo de papel

porque es él y no tú quien está ahora entre mis manos.

Odio este insignificante lápiz

porque es a él y no a ti a quien puedo acariciar.

Odio al mundo

porque él te tiene ahora y no yo.

Me odio a mí misma

porque destrocé aquello por lo que tanto luché.

 

Memorias y deseos de cosas que dejaron de existir,

un murmullo de desconfianza en toda alma

que un día creyó en mí.

Solo fuimos deformes siluetas

intentando dar vida a un amor

que jamás debió llevarse a cabo.

Seres imposibles de comprender

por miedo a expresar sus sentimientos

sin malos ojos que los miren.

Dos personas que con locura un día se amaron

y que jamás olvidarán ese perfume que les hizo estremecer.

 

¿Recuerdas? Tu me enseñaste cuál era la Osa Mayor y la Osa Menor,

aunque esta última jamás logré encontrarla.

Tal vez porque estaba distraída

observando la inmensa luz serena

que desprendían tus maravillosos ojos mirando al infinito.

 

Era tal el miedo a perderte

que hasta un piano

tocado por mil almas verdaderas

no me parecía una sinfonía sincera

para dos corazones enamorados.

 

Una estatua intentando ser modelada,

confundida y desesperada

por el solo motivo de la falta de tu ser.

 

Sentir que flotas en una niebla que va a la deriva,

que estás sola y confundida,

pides auxilio y nadie te escucha.

Solo quieres volver a sentir su piel.

 

Ese ansia de gozos que se desliza por mi ánima

y llega hasta lo más profundo de mi ser.

Oír flotando el miedo, la desesperación

no poder decirle al mundo que te sigo amando,

una impotencia indefinible

al no besar más tus labios.

 

Un ramo de rosas negras con pétalos entumecidos,

dos corazones inocentes intentando olvidar lo vivido.

 

Ahora solo intento sobrevivir,

conformarme con recordar

que me fundía con tus besos,

ojalá no existieran los recuerdos,

sería más fácil olvidarse de ti.

 

Solo una invisible brisa

que jugando riza

el brillo de tu pelo

consigue hacerme reír.

 

Tal vez vuelva la locura que un día nos unió,

Tal vez se vaya la razón que un día, sin quererlo, nos separó.

Quizá el sol jamás vuelva a dar luz a esta vida sin sentido,

que pueda deshacerme de ese amor que deseo dejar en el olvido.

 

Y aunque la última gota se derrame del vaso

Mi corazón seguirá luchando.

Porque de nada vale rendirse

Cuando se ama tanto.

Y no diré nunca que agotadas están nuestras almas

pues permanecen muchos recuerdos

que no quedarán en la nada.

 

 

 

 

Estrella Correa.

Chucena, 1997.

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