LOS RUMORES O TÚ EXISTENCIA

LOS RUMORES O TÚ EXISTENCIA

Anécdotas, Parábolas y Reflexiones


¿Que tan atento estas tú de propia existencia

O del que dirán ?

Se dice que los rumores y el chisme van agarrado de la mano, y es unos de los peores flagelo de la humanidad.

Algunos cuentan que

-- No me gusta el chisme pero me entretiene.

--Todo el mundo le gusta el chisme y todo lo hacen.

De siento digo que no todo el mundo no lo hace.

En esta vida solo poseemos una sola existencia y por lo tanto debemos disfrutarla al máximo preocupandonos más por nosotros mismo, por nuestra felicidad, y dicha.

Una persona dichosa con el amor de Dios emana la esencia de sí mismo a su allegados y a su seres queridos. Por lo tanto, Disfruten de la maravillosa vida que le Dio el creador, no malgaste su apreciado Don , en el que dirán; o el maleficio del chisme.

Su felicidad es más importante que eso dos flagelo, disfrute con integridad lo que este basto mudo le ofrece vive "TODO LO BUENO" y eclama como dijo Confucio.

"Yo estoy en el presente y tú."


LOS RUMORES O TÚ EXISTENCIA

El sabio Confucio invitó a uno de sus discípulos a caminar por el bosque. Mientras el maestro paseaba grata y distraídamente, observando árboles, plantas y animales, su joven discípulo se mostraba inquieto, pues no tenía ni idea de adónde se dirigían. Nervioso, rompió su silencio y le preguntó: “Pero ¿adónde vamos?”. Confucio, con una sonrisa y con amabilidad, le contestó: “Ya estamos”.


Continuaron paseando. Mientras el maestro cogía moras silvestres y las degustaba en silencio, el discípulo le preguntó si había espíritu o no y si cuando alguien muere sigue existiendo en alguna parte. El maestro le dirigió una severa mirada y dijo: “Yo estoy en el presente comiendo estas jugosas moras y tú, cual estúpido, más allá de la muerte”.


Avanzaron y el discípulo volvió a preguntar: “Maestro ¿hay un ser supremo que creó el mundo o todo es producto de la casualidad?”. El maestro contestó: “¿Estás escuchando el rumor del arroyo?”. El discípulo reconoció que no lo estaba haciendo. Entonces Confucio le indicó que se dirigiera a alguien que le llenara de ideas la cabeza y le permitiera a él seguir escuchando el rumor del arroyo.

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