LOS DOS ESCLAVOS

LOS DOS ESCLAVOS

Autor: Edith Sánchez

Anécdotas, Parábolas y Reflexiones


Cuando un Gobernante habraza la codicia y el egoismo corrompe su corazon, llevándole ha ese avismo que probablemente no podrá escapar. Pero, si su espíritu es libre y de corazón limpio, no habrá barrera que impida que la satisfacción y esperanza de su pueblo satisfaga sus mas grandes deseos de esperanza y dicha.
"así que no dejes que el egoismo la codicias no sea tu, dos esclavos"!.
¿En esta era moderna Que cree usted que se esclaviza mas. Los jóvenes?


LOS DOS ESCLAVOS

El sultán paseó sobre su caballo por las calles principales de estambul. Al verlo, todos agachaban la cabeza y le hacían una reverencia. El silencio era casi absoluto. Cuando pasaron por un caserío humilde, un hombre en harapos salió de su casa. Miró fijamente al sultán y no se agachó ni le ofreció su reverencia. El nuevo sultán lo miró con despreció y le ordenó que se agachara.

  El monarca se dirigió al hombre y dice:

  -yo soy el sultán

  "Le Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás."

El sujeto contestó:

  – Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes : dinero, poder, posición social. Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si soy dueño de dos esclavos que para ti son tus señores?.

  La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

  – ¿Qué quieres decir con eso?!

yo soy sultán indiscutible de todas estas tierras, todo está bajo mis dominios y todos responden ante mi!– gritó.

El sultán palideció de la ira. Sacó su sable para atacar al hombre. Antes de dar el primer paso, escuchó aquellas palabras que el sultán ya nunca olvidaría: “Eres esclavo de la ira y la codicia, dos amos que yo sí domino”.

   Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante aquel hombre.

El sultán



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