Alexandra Kollontái
Cancillería de Rusia
El 31 de marzo de 1872, justamente hace 150 años, nació Alexandra Kollontái, la destacada política rusa, activista por los derechos de las mujeres, primera mujer de la historia en ser ministra.
Juventud
Pertenecía a una familia aristocrática rusa. Su padre, Mijaíl Domontóvich, era un general al servicio del zar, y su madre, Aleksandra Masálina provenía de una familia de campesinos fineses que había hecho una gran fortuna en la industria maderera. Ya en su juventud dominaba cuatro lenguas extranjeras, habiendo dominado varias más a lo largo de su vida. Poseedora de un carisma natural, ella entablaba fácilmente un diálogo con los intelectuales más brillantes de su tiempo, era una autora de decenas de libros y una famosa serie de diarios.
En su juventud, se interesó por los temas sociopolíticos y, después de haber estudiado las obras de los fundadores del marxismo, se unió al movimiento socialista. Al haber visitado Alemania, Francia, los países escandinavos, los Estados Unidos, tomó parte en las actividades de la Segunda Internacional y se unió a la dirección de la Unión Socialista Internacional de Mujeres.
Ministra y diplomática
En noviembre de 1917, después de la Revolución de Octubre, ella recibió el cargo de Comisaria del Pueblo de Bienestar Social, convirtiéndose en la primera mujer ministra de la historia. Fue una de las personas que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres en aquella época.
En 1922, pasó al servicio diplomático siendo una de las primeras mujeres en ocupar cargos diplomáticos importantes. Kollontái fue enviada, inicialmente como agregada, a la misión comercial soviética en Noruega y cuando Noruega y la URSS establecieron relaciones diplomáticas oficiales en 1924, Kollontái fue colocada a la cabeza de la legación soviética, primero como chargée d'affaires y poco después como ministra plenipotenciaria. Con este rango fue transferida a México.
México

Alexandra Kollontái encabezó la misión diplomática de la URSS en México entre 1926 y 1927. En este país, se revelaron tanto su talento diplomático como sus calidades personales. Poseía habilidades para establecer la comunicación con los representantes de diferentes estratos de la sociedad mexicana. La diplomática soviética definió perfectamente las directrices principales en el desarrollo de las relaciones entre México y la URSS, mostrando su alta erudición y cultura. Fungiendo al mismo tiempo como embajadora y representante comercial, pudo establecer las bases de comercio entre ambos países.
Bajo su dirección, en la embajada empezó la difusión del boletín informativo sobre la URSS. Alexandra Kollontái atendía a los compatriotas que en aquellos tiempos vivían en México y los ayudaba a resolver sus problemas. Para ello, funcionaba un club ruso en la Embajada.
El período de trabajo de Kollontái en México fue corto, pero su estancia en el país dejó una imborrable huella en la historia de las relaciones entre nuestras naciones. El expresidente de México Emilio Portes Gil recordaba a Kollontái como “una talentosa mujer, mundialmente conocida y una persona de profundos conocimientos en cultura”. Comentaba: “Nuestras relaciones con su país tenían un carácter excepcionalmente sincero y nunca surgió la motivación mínima para la discordia con el gobierno que ella representaba”.
En junio del año 1944, el Gobierno de México le otorgó a Alexandra Kollontái la Orden del Águila Azteca en reconocimiento a sus logros.
Noruega y Suecia
Luego Alexandra Kollontái fue enviada de regreso a Noruega y, finalmente, en 1930 a Suecia, donde permaneció hasta 1945, llegando a ser embajadora en 1943.
Uno de sus principales logros en el campo diplomático fue la salida de Finlandia de la guerra del lado de la Alemania nazi en 1944. Las negociaciones que lideró, ya confinada a una silla de ruedas, culminaron con la firma del Acuerdo de Armisticio entre la URSS, Gran Bretaña, por un lado, y Finlandia, por otro. La salida del aliado nazi de la guerra permitió a nuestro país liberar fuerzas para dar un golpe decisivo a los nazis y salvar la vida de muchos soldados soviéticos. Lo que no lograron los estadounidenses, que intentaron negociar con Finlandia en 1941 y 1943, lo hizo Alexandra Kollontái.
Últimos años

Tras haber trabajado casi 35 años como diplomática, Alexandra Kollontái regresó a la Unión Soviética en 1945. Pasó sus últimos años en Moscú, escribiendo sus memorias. Murió el 9 de marzo de 1952 en Moscú, teniendo 79 años.
Esta mujer fuerte y sumamente talentosa, con su labor por el bien de la Patria, inscribió su nombre en la historia de la diplomacia mundial y sigue siendo un ejemplo para muchos.