Inti

Inti

Diego Retamozo

Carta a un hijo no nato

Tanto te deseaba,

pero un poco confundido estaba.

Acompañado por tu madre

pero inmerso en un gran caos mental.

No llegaste a este mundo,

y aunque el dolor se hizo presente después,

mi mente estaba abocada a un torbellino interno


Abrí puertas a mi interior

y no sabía qué hacer con tantas emociones.

Me perseguía un miedo irracional

el peso de las expectativas del pasado

y de un apellido que sentía ajeno.


Poco a poco soy consiente de mis limitaciones

y comencé a recorre caminos alternativos

esos que no tienen señales de transito

esos en los cuales se camina descalzo

sintiendo el fresco de la hierba y la tierra

pero tambien las espinas que duelen


Descubrí que yo no era el primogenito

ese sufrimiento lo vivió mi hermana

mi caja de cristal se rompió

y comencé a ver esa realidad que tanto me afectaba.


Y así llegó Dante, un alma maravillosa.

Su llegada me dio una segunda oportunidad

de ser padre sin cargas.

Y fue mi primogénito hasta hoy

que entendí que aunque no hayas llegado a este mundo,

tu presencia incipiente en el vientre de tu madre

fue la llave para que aprendiera a respetar y valorar la libertad de Dante,

para que él sea libre de ser quien quiera ser.


Y tú, Inti querido,

sos libre de ser quien quieras ser.

Te tendré presente aunque nunca te haya tocado,

y tu espíritu estará siempre con nosotros.

Dante es mi primogénito amado, una luz propia,

y la libertad que te ofrezco a ti, es la misma que lo define a él.


El poema es un testimonio de que la paternidad comienza antes del nacimiento, y que el duelo, cuando es profundamente examinado, se convierte en la herramienta más potente para la sanación y la liberación generacional.

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