¿Ganas de empezar? TODAS
Por Pavel González, estudiante de FBIO y Osmel Bell, estudiante de Derecho
El ingreso a la universidad es todo un reto para los estudiantes, pues atraviesan un momento primordial en sus vidas, rodeados de tantos cambios que les permiten experimentar muchas emociones durante este proceso.
Luego de una pandemia que ha imposibilitado las tan añoradas clases presenciales, la universidad desarrolló métodos para continuar el curso de manera virtual y se desarrolló la plataforma EVEA donde el estudiante y el profesor pueden interactuar virtualmente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En estos tiempos nosotros los universitarios hemos conjugado el estudio con las tareas de impacto para contrarrestar los daños que ha provocado la Covid-19, pues esta es nuestra Sierra.Ya septiembre se acerca y con ello aumentan las ansias y alegría de cada universitario, en los testimonios siguientes esto se confirma.

Katherin Susen, primer año de Microbiología y Virología.👇👇
Septiembre se acerca y con este también la entrada a la Universidad. El primer año no resulta fácil para ningún estudiante pues implica adaptarse a un nuevo contexto organizativo, educativo y social; sumado a un reto aún mayor: la covid-19.
Nos ha robado alegrías, tiempo, vidas humanas y hasta la vida misma. Este atraso ha conllevado a que seamos un año académico deseoso por saborear las mieles de la Universidad y que también sabemos que no será fácil, ya que conlleva a adecuarse a una nueva forma de estudiar, la manera en que nos relacionamos con los demás compañeros y profesores, así como la organización eficiente de nuestro tiempo.
Hemos visto con impotencia como se escapan ante nuestros ojos minutos preciados de vida, pero ya no más : ahora somos capaces de vislumbrar una salida ,de ver con esperanza la luz al final del túnel gracias a un sistema de salud que nos guía hacia a una manera de actuar que haga salir exitosos de esta pandemia y para continuar la pelea con cinco candidatos vacunales que garantizarán el control del virus con la inmunización de la población y la llegada a una nueva normalidad que encamine la economía del país .
No puedo contener la emoción que me embarga, con cada día que pasa, siento que estoy un paso más cerca no solo de comenzar las clases, sino de comenzar mi preparación para convertirme en una persona capaz de servir a la sociedad ,a mi pueblo ,a mi país ;estoy más cerca de alcanzar mi meta y así aportar mi grano de arena a fin de reducir los efectos negativos que ha traído consigo esta terrible pandemia.
Sí, estoy ansiosa por empezar la escuela de una vez por todas, pues la vida sigue, el tiempo corre y no nos podemos permitir quedarnos estancados en el mismo sitio, debemos seguir nuestro camino para tratar de hacer de este mundo un lugar mejor.

Gabriela Cruz, primer año de Microbiología y Virología.👇👇
La pandemia ha representado un gran reto para todos los jóvenes: no poder ver a los amigos, no ir a fiestas, la vida social se ha limitado a una pantalla... pero en lo personal, lo más difícil de todo esto ha sido el hecho de ver cada día más lejos mi entrada a la universidad. Aunque es cierto que se han buscado alternativas mediante las clases virtuales, que nos han dado nociones de nuestra carrera y nos han permitido seguir vinculados al estudio, las ansias de estar en un aula y de tener un profesor frente a mí son cada día mayores. Pero no nos desanimamos, por el contrario, aumentan las expectativas, los deseos de ver realizado ese sueño... y mientras, muchos jóvenes acudimos al llamado de la universidad a las tareas de alto impacto. En mi caso, participo en la digitalización del proceso de vacunación, y como yo, muchísimos jóvenes más que van a centros de aislamiento y están donde son más necesarios, para de alguna forma ser útiles al país y sentirnos parte de esa gran familia que es la UH.

Neicy García, primer año de Microbiología y Virología.
¿Qué si deseo que esto termine?, por supuesto, obviamente si...es lo único en lo que pienso, quiero retomar mis planes y sueños, tengo muchas ansias de conocer mi universidad, mis compañeros, con los que tanto río y comparto vivencias sin aún haberlos visto cara a cara. Quiero que llegue el momento de reunirnos, conversar, llorar, sonreír juntos sin la necesidad de esconder las carcajadas detrás de una mascarilla , pues serán parte de mi vida , conviviremos juntos y aprenderemos a ayudarnos y a querernos , porque nunca, jamás , una videollamada reemplazará un rose, una caricia o un abrazo. Sí, deseo que el tiempo pase y esta experiencia solo quede en el recuerdo, de dolor , pero de aprendizaje a la vez. Por todo lo vivido, doy gracias a Dios todos los días por aquellos que renunciaron a sus vidas y se trasnochan a diario, para encontrar una solución , una vía , una cura. Gracias por no permitir que perdamos la fe y las ganas de vivir.

Kamila Carballo, primer año de Derecho.👇👇
Confieso que desde el inicio de la pandemia, cuando los estudiantes comenzaron a participar en las tareas de apoyo en el enfrentamiento a la Covid-19, me interesaba la idea de convertirme en voluntaria en un centro de aislamiento, pero mi misión entonces, era cuidar a mis abuelas en casa. A comienzos de este año, nuestra provincia recae en la fase de trasmisión autóctona y sin muchos miramientos averigüé sobre el proceso y me propuse como voluntaria para la encomienda que tanto deseaba cumplir. El día 5 de marzo salí de mi casa para la Residencia Estudiantil de la UH en el Bahía, hoy centro de aislamiento para pacientes positivos a la Covid-19.Ahí desempeñamos varias funciones, desde la distribución de los alimentos para los enfermos y el personal que labora en el centro, hasta la recogida de los paquetes que envían los familiares, pero, sin duda alguna, la tarea que siempre impacta por el grado de peligrosidad es el trabajo en la zona roja del que me llevo grandes recuerdos.Por otra parte, sería injusto hablar de mi experiencia en el centro, sin mencionar la convivencia con mis compañeros luego de un día agotador.
Teniendo en cuenta que soy estudiante de nuevo ingreso, y que como quien dice, no he puesto un pie en la universidad aún, convivir con ellos esos días fue, como mismo ellos reconocen, el despertar de mi vida universitaria. Como me gusta decir, mientras yo les alimentaba sus barriguitas, ellos me alimentaron el alma, y así, día tras día, fui conociendo a mis primeros amigos universitarios y me fui convirtiendo en una de ellos.
A los pocos días de mi regreso luego de resultar negativa al PCR me vuelvo a presentar para entrar en el Bahía y dos semanas después de eso, me ví, nuevamente en el frente de batalla. Debido a la situación epidemiológica del país, en esta ocasión el trabajo fue mucho más fuerte. Prácticamente a diario la instalación estaba llena hasta el límite de pacientes y nos vimos obligados a entrar más de una vez en el día a la zona roja para garantizar la limpieza en los cuartos y la recogida de basura. Menos horas de descanso y más agotamiento hubo, pero una vez más me fuí del Bahía con el enorme bienestar que me causa el saber del deber cumplido, saber que aporte mi pequeño granito de arena en esta lucha que es de todos.
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A unos días de vislumbrar septiembre en el horizonte estamos deseosos por aprender más. La experiencia con EVEA, para algunos difícil de acceder y entender, nos dio pautas y el primer contacto con los profesores de la Universidad.La participación de muchos estudiantes en tareas de impacto encomendadas por la Casa de Altos Estudios materializa la esencia de la juventud activa que ante cualquier llamado de la FEU ahí estarán dispuestos los pinos nuevos.
El líder histórico de la Revolución, Fidel Castro expresó:
¿Y qué juventud queremos?
¿Queremos acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir?¡No! Queremos una juventud que piense(…)una juventud que aprende por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento.