Fortune I
Eri1305
Yachiyo Tsuruhime era una chica de 21 años muy apegada a las modas, tenía el cabello rosado que caía en ondas sobre su hombro izquierdo, ojos azules claros, contextura delgada, tez blanca y un gran talento para el teatro, además de que siempre resaltaba su sinceridad.
Por eso era tan extraña la situación en la que se encontraba, estaba en el teatro hablando con la guionista de la obra en la que estaba participando, la misma trataba sobre una chica que estaba ansiosa por su futuro y en su desesperación iba en busca de alguien que le hablara de su destino, pero la directora teatral le había dicho que necesitaba conectar mejor con el personaje, porque sentía que en los ensayos ella no lograba interpretar con la misma credibilidad las escenas en las que la chica se emocionaba por escuchar su futuro. Ella irritada por las quejas de la directora le pidió una solución y la mismo solo logró enviarla con la guionista. Por eso estaba ahí.
— ¿Qué debo hacer? No puedo tomarme en serio estás líneas — Le remarcó a su acompañante las mencionadas.
— Lamento si sueno muy ruda, Tsuruhime-san, pero esas líneas están bien, no pienso cambiarlas, de hecho, el guion está bien, la que está mal eres tú, deberías tratar de conocer mejor al personaje — Shion Amemiya, siempre había sido una chica algo directa y ruda, no tenía mucho tacto al hablar, poseía un cabello negro liso que caía sobre espalda, tez blanca y un fleco que reposaba sobre su frente, había sido estudiante de la academia Seisho, en la clase B, era alta y de ojos cafés, tenía 21 años de edad.
La peli-rosa vio en su rostro un intento de sonrisa y tuvo que ceder. En el fondo, sabía que ella era el problema, entonces rendida le preguntó — ¿Y cómo lo hago? Solo son estas líneas las que no logro interpretar del todo ¿No hay forma de que me ayude, Amemiya-san?
El guionista abandonó su posición en su silla quitándole atención a unos papeles de su escritorio para mirarle con amabilidad — ¿No has tratado de pedirle consejo a Masai? Seguro que encuentra forma de ayudarte.
— Ya lo ha hecho, pero creí que encontraría una solución en el guion, lamento eso. Tsuruhime-san ¿Qué tal si intentas probar con la fortuna, ir a un lugar o con alguien que te lea la mano o el futuro, para que trates de sentir lo que sintió el personaje? —Kiriko Masai, quien era una chica de su misma edad, con cabello castaño, bajita, ojos azules oscuros, de sonrisa amable y sobre su rostro caía un pequeño fleco algo desordenado por todo lo que se había movido en el día, era una exestudiante de la clase B de la academia Seisho y la directora de escenario, se integró en la conversación al llegar por detrás de la peli-rosa, sorprendiéndola ligeramente.
Amemiya sacó de entre sus páginas una tarjeta y se la entregó a la actriz — Toma, conozco a una chica proveniente de China que lee la fortuna, lo hace por Hobby, así que supongo que no te va cobrar, dile que te la recomendé yo, en verdad es buena.
Masai miro la escena con extrañeza, tenía años junto a Shion y no sabía que ella iba o había ido alguna vez a esas cosas sobre la fortuna.
La actriz miró el papel y leyó solo la dirección, entonces decidió guardarlo en uno de sus bolsillos — Gracias, Masai-san, Amemiya-san, tendré en cuenta su consejo — Les ofreció una reverencia en agradecimiento y dándose vuelta emprendió marcha fuera del teatro, ya era de noche y los ensayos habían terminado, de hecho, solo quedaban ellas tres en el lugar, Amemiya y Masai solían encargarse de cerrar.
Aún en el teatro la directora se movió entre el lugar buscando en medio de las butacas por si a los del elenco se les había olvidado algo, no sabía dónde estaba Shion hasta que escuchó el piano que habían colocado en el centro del escenario comenzar a sonar, era una melodía tan dulce y suave, ella solía ver a esa guionista como alguien ruda y fuerte, pero siempre que escuchaba sus emociones escapar por entre los instrumentos se daba cuenta de lo sensible que podía llegar a ser.
Amemiya y Masai tenían años viviendo juntas, desde que salieron de Seisho, la más bajita recordaba cómo le había pedido a Amemiya que fuese su compañera de habitación, necesitaba pagar las deudas y no tenía tanto dinero, si no conseguía alguien que pagase la mitad tendría que volver a casa de sus padres lejos de Tokio, y ella solo sentía la confianza suficiente alrededor de Amemiya. La pelinegra en un principio se negaba, ella le decía que ya había conseguido alguien con quien compartir habitación, que no necesitaba eso. Cuando la castaña le contó sus razones, no pudo negarse y tuvo que ceder. Desde entonces, vivían juntas en un departamento en Tokio.
Shion sabía que no era ningún tipo de coincidencia que casi siempre lograra trabajar en las mismas obras que dirigía Masai, incluso a veces pensaba que la más baja se vendía con guionista incluida, pero no podía negarse al trabajo, lo necesitaba, no porque necesitara el dinero, ella quería demostrarles a sus padres que podía salir adelante sin ellos, porque venía de una familia acaudalada y por eso ellos la juzgaron cuando les comentó que quería dedicar su vida al teatro. Creyeron que estaba loca cuando les dijo que realmente le interesaba la idea de escribir guiones, les parecía descabellado porque les era absurdo estar detrás del escenario y no bajo los reflectores, pero ni siquiera eso detuvo a Shion Amemiya.
Aunque en ese momento los pensamientos de la pelinegra estaban en otra cosa, o más bien, en alguien más, cada tecla en sus dedos gritaba su nombre, tenía sentimientos de los que no quería hablar, no sabía cómo hacerlo, y por eso siempre esperaba que todos se fueran para declarar su amor sin palabras, ese piano era su mayor confidente. No quería salir del teatro pronto, porque eso significaba que la cuidaría camino a su departamento y una vez en el mismo, volvería a sentir que era arriesgado dormir bajo su mismo techo, no sabía cómo seguía resistiéndose a sus impulsos de besarla o dormir abrazada a ella después de un día tan agotador. Antes de darse cuenta sus dedos dejaron de tocar esa melodía y tuvo que volver a la realidad al escuchar unos aplausos venir de su acompañante quien se encontraba sentada en las butacas de primera fila frente al escenario.
—Que hermosa interpretación, Amemiya, cada noche me sorprendes más — La castaña se levantó de su asiento y se recostó al borde del escenario, a mirar a la pelinegra que estaba en la parte superior — ¿Quisieras que te diese la oportunidad de tocar el piano alguna vez en una obra?
La pelinegra negó con su cabeza — Gracias, pero estoy bien con ser guionista —Trato lo más rápido posible de cambiar de tema, ella no quería que nadie más escuchase sus sentimientos al piano, los tenía reservados solo para esa chica distraída que tanto la miraba en ese momento —Deberíamos ir cerrando este lugar.
La castaña le mostró las llaves y le llamó con señas para que bajara del escenario, cosa que la pelinegra hizo una vez colocó un pedestal en la tarima con una bombilla, al bajar tomó de entre las butacas de enfrente sus cosas que había dejado abajo y colocándose su abrigo siguió a la más baja mientras apagaba las luces, dejando solo una encendida en medio del escenario, como tradición en el mundo del teatro.
Varios edificios a distancia se encontraban una Yachiyo revisando con ímpetu ese pequeño apunte que le dio Amemiya-san. Estaba el número de teléfono, su dirección e información básica sobre aquella persona, menos su nombre, cosa que la hizo pensar que tal vez podría tratarse de una broma de parte del elenco. No podía perder tiempo, necesitaba resolver ese problema antes de la primera puesta en escena, por lo cual estaba pensando si arriesgarse e ir o solo quedarse a desesperar en su departamento. Con un suspiro cedió, tenía que hacerlo, necesitaba intentar con todas las posibles soluciones, por más ridículas que sonaran.
Mirando el papel tomo su teléfono de la mesa que estaba frente al sillón donde se encontraba sentada, y decidió marcar al número que tenía escrito en el pedazo de hoja, el timbre sonó por primera vez, ella pensaba fervientemente que diría a la persona que estaba en la otra línea, sonó una vez más, y ya estaba desistiendo a esa llamada, una última vez y perdió las esperanzas en que contestaran, lo cual no sucedió, nadie tomó su llamada, volvió a marcar solo por insistencia y otra vez fue a buzón de voz.
Con un suspiro miró la dirección escrita en ese papel y se dijo —¿Que tan importante es esto? ¿Necesito hacerlo? — A su mente llegaron recuerdos de Masai-san pidiéndole que tratara de mejorar esa escena y conectar con su personaje, no había sucedido en una sola ocasión, si no en muchas, recordó a Amemiya diciéndole que el problema era ella y levantó la mirada algo molesta —Tengo que resolver esto lo más pronto posible. Después de todo, una etude no puede fallar — Convenciéndose de aquello decidió salir del departamento tomando rumbo a la dirección que tenía apuntada ahí.
El camino fue bastante tranquilo y cotidiano, las calles de Tokio estaban vacías por la hora que era, cuando pensó en ese detalle ya estaba dentro del colectivo, era de noche y tal vez esta persona estuviese durmiendo. Frunció el ceño para sí misma, eso no la iba a detener, estaba bastante desesperada.
Antes de darse cuenta estaba en el edificio, frente a la puerta donde estaba marcado el número del departamento, el mismo que decía aquel papel, sin darle muchas vueltas tocó la puerta y su sorpresa fue grande al encontrarse a una chica de cabello morado que estaba amarrado en una coleta, ojos cafés claros, con un lunar bajo su ojo izquierdo, un par de centímetros más alta que ella, y definitivamente de procedencia China, el problema es que ella la conocía muy bien.
Con una sonrisa su interlocutora le saludo — ¡Tsuruhime-san! Es un gusto volver a verte, no esperaba que aparecieras por aquí.
Al verla le sonrió suavemente y le dijo —Mei Fan, tanto tiempo sin vernos — Todo en su cabeza le decía que huyera si esa era la adivina con la cual le redirigieron, Mei tenía la peor fama leyendo la fortuna.
Interrumpiendo sus pensamientos la chica de cabello morado le habló —¿Que te trae por aquí?
Con su habitual sinceridad le contestó — Tengo problemas con una obra y me han recomendado ir con alguien que me lea la fortuna, pero en vista que la recomendación que me dieron eres tú, prefiero no hacerlo.
La más alta la miró un poco ofendida, y le dijo —¿Porque dices eso? Soy de las mejores en esto.
— Cuando estábamos en Siegfeld tenías la fama de siempre decir cosas malas sobre el futuro — No necesitaba forzar mucho la memoria para recordar esos comentarios de sus compañeras.
Fruncido el ceño trató de defenderse —¡Eso fue ya hace unos años! He mejorado mucho.
Mirándola con seriedad Yachiyo le dijo — No te creo en lo absoluto. Ese papel no vale tanto como para arriesgar mi vida a tu fortuna.
Mei Fan sin pensarlo demasiado la tomo del brazo y tiró de ella dentro del departamento cerrando la puerta con un pie al pasar — ¡NO ME IMPORTA SI QUIERES O NO, VOY A MOSTRARTE QUE PUEDO! ¡PORQUE SI HE MEJORADO! — La arrastró hasta una silla en el comedor donde la obligó a sentarse.
Yachiyo veía curiosa a Mei ir de un lado a otro, ella no sabía cómo había terminado sentada en esa silla frente aquella mesa donde reposaba una especie de hoja con un dibujo de lo que reconocía como los símbolos del yin yang. Trato de relajarse un poco antes de preguntar a su acompañante —¿Que haces?
La aludida la volteo a mirar y le dijo —Estoy buscando los tallos de Milenrama, no sé dónde los puse y sin ellos no puedo hacer el I Ching.
— ¿Y así quieres que te crea que has mejorado? — Yachiyo no tenía idea de que estaba hablando, pero no tenía ninguna intención de preguntar, porque ni siquiera quería estar ahí.
En unos minutos regresó Mei con todo listo, lo colocó en la mesa mientras se sentaba — Estoy lista para descifrar tu fortuna ¿Estás lista para conocer tu destino?
Yachiyo la miró seriamente, antes de negar con la cabeza —¿Cómo puedo estar lista para abrir la caja de pandora?
Mei Fan ignorando sus palabras comenzó a marcar las líneas en la hoja donde reposaba un dibujo del Yin-yang, después de hacer el proceso del conteo de las varillas, la mirada de la peli-morada comenzó a mostrar preocupación al ver las primeras líneas, las cuales era una línea recta, y luego cinco descontinuas —Oh no...
Yachiyo le interrogó preocupada al ver en ella su nerviosismo —¿Qué significa?
—No te preocupes, este es solo el primero, es Po, significa "La desintegración", también puede significar que no es propicio ir a parte alguna.
Yachiyo estaba a punto de levantarse de la silla hasta que Mei Fan tomó su mano — Oye, dejemos esto así. Tengo miedo de lo que vaya aparecer.
—Justo tu fortuna dice que no puedes ir a ningún lado— Soltó su mano para comenzar a hacer otras líneas rápidamente sin detenerse a explicarle que significaban. Estaba un poco asustada de en realidad terminar dándole una mala fortuna a Yachiyo. Susurró para sí misma viendo los resultados de los hexagramas evitando la mirada anodada de su acompañante — Sung (conflicto), K'un (adversidad), Chieh (restricción) — Ya llevaba cuatro Hexagramas de ocho y los cuatro eran malos.
— Mei Fan, por el terror que expresa tu rostro sé que debo preocuparme, pero necesito saber de qué debo cuidarme, ¿Que significan? — La aludida ni siquiera se había percatado de estar expresando tal emoción.
Con un suspiro y un asentimiento le respondió señalándole los grupos de líneas dibujados en el papel — Sung significa conflicto, K'un la adversidad, también puede significar que, si tienes algo que decir no se te creera, y Chieh la limitación, que tendrás una restricción amarga.
—Mejor termina de leer el resto y acaba con esto, no veo que hayas mejorado en nada, Mei Fan — Yachiyo recostó su cabeza entre sus manos convenciéndose a sí misma que eso eran tonterías. Trataba de mantener la calma.
La peli-morada frunció el ceño y asintió rogando mentalmente a la fortuna que le ayudase con el resto de esa lectura, tomando aire volvió a marcar uno tras otro con rapidez solo que ahora explicándole bien a Yachiyo que significaban — Ta Kuo es la sobrecarga, significa que es propicio que tengas donde ir, Sun es el decrecimiento, el dictamen de este dice que tu veracidad va mermar, Ming I es el prejuicio, este hexagrama dice que es propicio ser perseverante en la emergencia — Cuando terminó de hablar miró a Yachiyo más preocupada que nunca y casi con una sonrisa de disculpa le dijo señalándole las últimas líneas — Y este es Hsien, el cual significa atracción mutua.
La chica de cabello rosa le quitó importancia mirando en otra dirección — Son solo supersticiones.
La de procedencia china negó con la cabeza — La última vez que predije Po (La desintegración) esa persona quiso viajar sin importarle la predicción y tuvo un accidente en el cual quedó en el hospital. Deberías tener cuidado. El I Ching no se equivoca.
Irritada Yachiyo la miró molesta —Puede que el I Ching no se equivoque, pero tu si, Mei Fan, y pude notar con claridad que no mejoraste en lo absoluto.
—Claro que sí, ¿Qué hay del Hsien?, la atracción mutua, eso es bueno.
—No me gusta nadie, y no creo interesarme por nadie pronto.
Con asentamiento Mei Fan bajó la mirada pensativa, tenía que ayudarla, ella estaba segura de no haberse equivocado, el I Ching predijo eso para Yachiyo, y era bastante grave toda la predicción. Sus pensamientos continuaron ese camino buscando una solución o alguna manera de reparar haberle predicho solo la mala fortuna.
Yachiyo estaba concentrada mirando a Mei Fan, podría ver casi que literalmente los engranajes girar en su cabeza mientras pensaba. De pronto tuvo consciencia de que tenía casi dos años sin verla.
Desde que se graduaron de Siegfeld cada una empezó a hacer algo distinto, ella por su parte tomo su camino y comenzó a hacer audiciones, lo cual logró conseguirle un par de papeles al igual que ser modelo para algunas revistas, le gustaba ese trabajo. Akira según tenía entendido, había conseguido un par de protagónicos en unas dos obras que se presentaron en un mismo teatro.
Ellas se reunían de vez en cuando el primer año después de graduarse porque querían continuar su amista con Shiori y llevarla por "el camino correcto" ya que sabían que era muy sugestiva, justo en esas reuniones se enteró que Michiru había conseguido un papel de antagonista en una obra al poco tiempo. Pero eso había sido hace casi dos años, ya no sabía que podría estar haciendo. Justo como no sabía a qué se dedicaba la chica que tenía delante, ni siquiera recordaba que podía haberles dicho dos años atrás.
Antes de darse cuenta se encontró preguntándose a sí misma que era eso que la había llevado a distanciarse de Mei Fan, cuando podía recordar que ellas habían tenido una muy buena amistad. Sus recuerdos viajaron al día de la graduación.
Una Yachiyo intrigada y más joven se encontraba frente a una versión de Mei Fan totalmente nerviosa, podía oír su voz temblar del pánico que estaba sufriendo mientras en su rostro reposaba una mirada igual de pensativa que la que Yachiyo en ese mismo momento tenía enfrente en aquel departamento.
Después de segundos la chica de cabello morado pareció recodar tener voz y en una especie de susurro soltó — Yachiyo, tengo algo importante que decirte.
Con un asentimiento le respondió, invitándolo a hablar, cosa que la otra chica hizo rápidamente cerrando los ojos a la misma velocidad — Siento que estoy enamorada de ti, eres una persona muy especial para mí. Compartes gustos conmigo y tratas de compartir cosas que incluso ni siquiera terminas de entender, y aunque no tengamos siempre los mismos puntos de vista, aprecio con mi vida tu opinión. Te lo digo ahora que nos vamos a graduar solo porque he estado buscando el valor todo este tiempo para decirte esto y porque sé que hay altas posibilidades de que al salir de aquí perdamos contacto, y yo en serio no quiero que eso me suceda contigo. Además, prefiero saber que te expresé mi sentir a que solo lo dejé morir.
Con un sonrojo en su rostro Yachiyo pensó bien las palabras que utilizaría, después de segundos de silencio en los que su acompañante sintió morir y le dijo — No siento lo mismo que tú. Pero estoy completamente halaga de saber que soy capaz de hacerte sentir así, Mei Fan, gracias por ser lo suficiente honesta conmigo para venir a contarme tus sentimientos.
La aludida le sonrió con suavidad antes de decirle —No te preocupes, incluso la fortuna me advirtió prediciéndome un P'i, igual estoy contenta de haberte podido decir esto y que no reaccionas es de mala manera.
En aquel momento la chica de ojos azules pensaba que no quería que su amistad se viese deteriorada, pero era inevitable que eso pasara, no necesitaba ni siquiera ir a la fortuna para saber lo que pasaría después y ella respetaba las decisiones de esa chica, por eso, no la había buscado tiempo después de salir de Siegfeld, solo se encontraban cuando Akira organizaba alguna "reunión" en algún café. Por eso tenía alrededor de dos años sin verla.
La Yachiyo del presente miró a Mei Fan, sentada frente a ella pensando, pensando un montón, miraba las líneas esas, miraba el dibujo central de la hoja y parecía pedir al cielo ayuda. Llena de curiosidad le preguntó — ¿Que significa P'i?
Saliendo de su ensimismamiento a la vez que era tomada por sorpresa Mei le contestó casi automáticamente — Separación, su dictamen dice que "lo grande se irá y llegará lo pequeño" ¿De dónde has sacado esa pregunta? —Mei era bastante consciente de dónde, pero le sorprendía que aún lo recordará con exactitud.
Negando con su cabeza restándole importancia y tomando sus cosas le dijo — Lo escuché por ahí y quise saber que era — Levantándose de la silla caminó a la puerta — Y es momento de que me vaya, es bastante tarde.
Parándose con velocidad y siguiéndola Mei Fan le dijo — Voy a ir contigo, trataré de evitar que suceda lo del I Ching — Ante la mirada de la chica frente a ella que denotaba incredulidad añadió — Puede ser que para ti sean supersticiones, pero yo sí creo fervientemente en las fuerzas de la fortuna, así que. Al menos dejame tratar de evitar mis predicciones.
Con un suspiro accedió — Está bien. Pero asegurate de llevar lo necesario, no te dejaré volver a tan altas horas de la noche.
Corriendo dentro del departamento Mei Fan acomodó todo en una pequeña maleta, para emprender viaje con Yachiyo de vuelta al suyo. El camino fue ameno, estaban hablando de cualquier tontería que se le ocurriese a la más alta, ni siquiera eran temas serios, pero, aun así, su acompañante disfrutaba escucharla hablar. Las calles estaban bastante vacías y oscuras, eran alrededor de las once de la noche. Una vez llegaron a su destino Yachiyo le indicó a Mei que dormiría en la habitación contigua y así fue.
A la mañana siguiente en el teatro desde temprano se encontraban un par tomando café mientras esperaban a los actores. Tenían prácticas casi todo el día, la obra estrenaría pronto y necesitaban asegurar todas las escenas.
— Masai, he revisado todo el teatro y está en orden — Amemiya había regresado de los camerinos, siempre hacían una inspección matutina para hacerse una idea mental de donde estaba todo, por si en la tarde llegaba a faltar algo consultarlo con el resto del elenco.
—Gracias, Shion. Aprovechando que estás aquí me preguntaba si estarías de acuerdo en hacer algo con el elenco para celebrar el estreno de la obra, sabes que es pronto y me encantaría que ellos se sintieran apreciados — Masai dejó todos sus papeles de lado y concentró su mirada sobre la chica frente a ella.
Amemiya estaba ligeramente sonrojada por la mirada fija que tenía de su acompañante sobre su cuerpo. Casi no había logrado escuchar lo que le dijo —Si ¿Porque no?
— ¿Que propones?
—¿Que tal un brindis? Me refiero a solo comprar un par de cosas para comer, una botella de champagne y a celebrar de esa manera.
—No parece mala idea, hagámoslo de esa forma — Con una pequeña sonrisa la chica más baja le agradeció, estaba por añadir algo hasta que escucho las puertas del teatro abrirse y luego una risa, por lo cual volteo a mirar.
—Así que aquí es donde trabajas, eh.
Con un asentimiento Yachiyo le contestó, antes de dirigirse a Masai al verla y darles una reverencia a ella y a Amemiya — Buen día.
Shion sonrió al ver a la chica de cabello morado y dirigiéndose a su acompañante dijo — Ahh, veo que la has traído. Buen día, Tsuruhime-san, Mei Fan.
La última mencionada solo le sonrió en respuesta antes de hacer una reverencia mientras escuchaba a Yachiyo dirigiéndose a Masai decir — Ella es, Liu Mei Fan, una amiga — Ahora dirigiéndose a su amiga le dijo —Mei Fan, ella es Masai-san, la directora de escenario.
Haciendo otra reverencia rápidamente Mei le rogó a la directora — Necesito que me permita trabajar aquí durante unos días, haré lo que sea necesario, pero mi honor depende de esto.
La aludida la miro intrigada antes de negar con la cabeza — Lo lamento, Liu-san, pero creo que haga falta nadie en el equipo.
Introduciéndose Shion soltó — Creo que a mí me falta una segunda guionista.
— Pero si el guion ya está terminado — rebatió Masai.
— ¿Lo está realmente? Confía en mí, será de mucha ayuda en el equipo.
Yachiyo solo vio como con un suspiro la castaña desistia — Bienvenida al equipo, Liu-san.
El resto de los actores empezaron a llegar, por lo cual Masai dio orden de alistarse para empezar los ensayos en minutos. Mei Fan pasó toda la tarde junto a Amemiya viendo el avance de las prácticas, al principio estaba sorprendida de que el protagónico recayera en Yachiyo, pero una vez la vio en escena cualquier duda del porqué se disipó, tenía muchísimo talento.
Las horas pasaron rápidamente mientras trabajaban, antes de darse cuenta era hora de salida, por lo cual Shion le pidió a Mei que se encargase de revisar el teatro para verificar que nada estuviese fuera de su lugar. Mei revisó cada camerino, escenario y habitación existente en aquel teatro, una vez terminado le informó a la guionista antes de retirarse junto a Yachiyo.
Por seguridad y pensando que Mei era nueva en el teatro la guionista decidió echar un vistazo una segunda vez antes de cerrar, llevándose una gran sorpresa al encontrar en el camerino de Yachiyo cosas que no eran de ella. Por lo cual se acercó a Masai al verla sentada en las butacas del teatro
— Disculpa, Kiriko, pero creo que hay algo importante que debo mencionarte.
Masai se extrañó, Shion no solía llamarla por su nombre a menos que fuese algo verdaderamente importante, por lo cual atendió a sus palabras siguiéndola por el teatro.
La noche transcurrió con tranquilidad para Mei Fan y Yachiyo, una vez salió el sol las dos comenzaron a alistarse para salir.
— Mei Fan, vamos, se está haciendo tarde. Y el teatro está algo lejos, no alcanzaremos a llegar a tiempo a los ensayos — Ya eran alrededor de las ocho de la mañana, Yachiyo ya había desayunado, ordenado sus cosas y estaba lista para salir, sin embargo, su acompañante aún ni siquiera despertaba. Por lo que ella estaba justo en ese momento dándole suaves empujones para levantarla — Mei Fan, vamos.
—Hmmm, no, déjame dormir — murmuró dándose vuelta en la cama.
—¡Si eso quieres! — Yachiyo tomó sus cosas, salió de la habitación de huéspedes para luego al acercarse a la salida y avisar — Nos vemos cuando regrese.
Mei escuchó la puerta estrellarse y se levantó de golpe, comenzando a correr por el departamento, en diez minutos estaba prepara, de desayuno tomó unas tostadas que amablemente Yachiyo le había dejado preparadas, comió un par mientras se vestía después de darse la ducha más rápida de su vida. Tomó un paraguas qué encontró en la entrada y salió corriendo, esperando, con suerte, encontrar a Yachiyo aún en la parada de autobuses.
La chica de ojos azules verdaderamente había salido unos minutos antes de su morada porque tenía una rutina en la cual caminaba hasta la cafetería más cercana y compraba el café del día. Pero esa mañana se atrasó, por lo cual al momento de llegar a la estación de autobuses el suyo estaba yéndose. Razón por la cual en el momento en que vio a Mei Fan correr en su dirección decidió ignorarle hasta que la escuchó hablar agitada aún.
—¡Te alcancé! Sabía que no eras tan rápida.
—Por tu culpa, se acaba de ir el autobús — Intentó usar su tono más amargo para dejarle en claro que estaba molesta.
— Sabías que me levantaría, si no, ¿Porque razón harías tostadas para mí? — Mei trataba de sonar convencida de sus palabras, pero ella era consciente de la amabilidad habitual de Yachiyo.
La aludida se sonrojó y en contestación soltó — Porque eres mi huésped. No soy una mal educada como tú.
Mei Fan estaba por rebatir, pero justo en ese momento llegó el autobús, por lo cual decidió guardar silencio y solo seguirla dentro, el camino parecía tranquilo, iban cada una en su teléfono. Ella revisando sus juegos de teléfono que aún acostumbraba a jugar, y Yachiyo revisando las redes sociales. Pero su paz fue interrumpida cuando después de una estación el conductor parecía tener problemas para arrancar. El problema empezó cuando después de unos minutos aún no parecía funcionar, el chófer se levantó de su asiento para dirigirse a ellos.
—Buenos días, debo informarles que el autobús está teniendo fallas técnicas, acabo de hablar a la compañía y han avisado que enviaran otro en minutos, pueden esperarlo, tomará máximo unos 30 minutos.
Yachiyo miró su reloj preocupada y dirigiéndose a su amiga le dijo — Empezamos a las diez los ensayos y ya son las nueve y treinta, no puedo darme el lujo de llegar tarde.
La chica de procedencia China asintió y se levantó comenzando a bajar seguida de su acompañante detrás de el resto de las personas que se encontraban ahí. Una vez fuera del colectivo empezaron a caminar rumbo al teatro.
Yachiyo sintió repentinamente como una pequeña gota de agua caía sobre su cabeza, pensó que solo era una y continuó caminando.
Mei sintió una corriente de aire atravesarle, para ver como los arboles movían sus hojas por el fuerte viento que había comenzado a azotar, mirando al cielo curiosa vio cómo se empezaba a nublar a gran velocidad con nubes realmente oscuras.
Yachiyo al sentir la ausencia del sol miró arriba, justo el momento en que comenzaron a caer gotas de agua del cielo, Mei Fan trató lo más rápido posible de abrir el paraguas que llevaba consigo, pero al hacerlo la sombrilla salió volando dejándola únicamente con la varilla que sostenía esta misma, en manos.
— Es Po... — Solo logró pensar en cómo era imposible escapar de la fortuna.
— Mejor cállate. Es tu culpa, si hubiésemos salido antes ya estaríamos en el teatro — Yachiyo estaba lo suficiente enojada por la lluvia que estaba arruinando su cabello, su ropa, la brisa y el hecho de que no había absolutamente ni un solo taxi en la calle, además de estar llegando tarde. Solo pudo pensar que no era su día.
—¿No te parece muy extraño la forma en que el cielo se ha nublado? Fue extremadamente rápido — La peli-morada seguía tratando de explicarle como se estaba según ella, manifestando el I Ching y comprendiendo porque su acompañante estaba tan molesta, pero Yachiyo parecía preferir no querer oírla.
—Por favor, Mei Fan, no necesito más cosas que arruinen esta mañana. Guarda silencio.
El camino al teatro fue una tortura, el viento, la lluvia y el caminar terminó dejándolas empapadas, cuando llegaron Masai les dio un vistazo algo preocupada, lo cual era un contraste con la mirada de Amemiya, quien no temía en mostrar todo su reproche y desaprobación en la misma.
Yachiyo les saludo con una reverencia —Buenos días, lamentamos la tardanza — tomando de la muñeca a Mei Fan pensando en ir a su camerino se dio la vuelta y empezó a caminar tratando de mantener la calma.
Masai al ver donde se dirigían las detuvo — Tsuruhime-san, hay algo que necesito hablar contigo antes de que hagas cualquier cosa en el teatro.
Soltando a Mei se dio la vuelta lentamente para caminar hacia donde estaba la directora y la guionista, deteniéndose frente a ellas mientras escuchaba los pasos que reconocía de la peli-morada ir en su dirección acercándose a ellas, le dio una suave sonrisa a Masai tratando de no permitir que los sucesos de esa mañana arruinasen su día — Dígame, Masai-san.
Amemiya se adelantó y le preguntó — ¿Has estado tomando cosas que no son tuyas?
Mei saltó rápidamente en su defensa —¿Que estás diciendo, Shion? ¡Yachiyo no es capaz de algo así!
—He encontrado cosas que no le pertenecen en lo absoluto en su camerino, y sus compañeros han sentido la ausencia de sus cosas, por lo cual han venido a hablar con nosotras, necesitamos saber que sucedió antes de darle cualquier versión de los hechos — Masai interrumpió y dirigiéndose ahora a Yachiyo le dijo —¿Tomaste esas cosas, Tsuruhime-san?
Yachiyo se sintió extremadamente mal, estaban sucediendo muchas cosas en una mañana, con un suspiro le contestó —No fui yo, Masai-san. Lo puedo jurar.
Amemiya molesta por lo suave que era la directora y de que Yachiyo estuviste aprovechándose de su amabilidad aun cuando ella misma fue quien encontró las cosas soltó en un tono bastante fuerte — ¡¿Vas a creerle?! ¡Si es capaz de tomar cosas que no son suyas, es capaz de hacer algo que lleva incluso menos esfuerzo como mentir!
—Amemiya... —Masai trato de calmarla.
Yachiyo hizo oídos sordos a sus palabras, prefería mantener la calma porque no pensaba ponerse a discutir cuando sabía que Masai le creía.
Mei Fan estaba lo suficientemente enojada por escuchar a alguien hablar de esa manera sobre Yachiyo, le gritó en contestación —¡Que acabas de decir de Yachiyo pedazo de Id...! —Yachiyo la tomó del brazo tratando de calmarla al verla casi avanzar en dirección a Amemiya y deteniendo sus palabras antes de que pudiese decir alguna cosa de la que pudiese arrepentirse.
—Mei Fan, vamos, tenemos que cambiarnos. Nos resfriaremos si seguimos con la ropa mojada — La aludida se dejó llevar tratando de calmarse, realmente estaba enojada por escuchar a alguien hablar así de Yachiyo, no le importaba si quien lo hizo era su amiga o no, sintió que la estaba ofendiendo a ella también.
Yachiyo en cambio estaba agradecida y sorprendida por el comportamiento de Mei, parecía que realmente era capaz de golpear a Amemiya solo por decir algo como eso, lo cual no habría aceptado, pero solo le dejaba en claro que sabía el tipo de persona que era ella, con una sonrisa le susurró — Gracias por tratar de defenderme, no era necesario, pero debo agradecerte, aun así, porque además significa que estas creyendo en mí.
Mei entró al camerino con ella y le dijo tomándole las manos ahora que estaban solas y a puerta cerrada, sonrojándose literalmente —No te preocupes, te conozco, Yachiyo, se lo buena que eres y de lo que eres capaz y lo que no. No agradezcas. Aunque yo debería disculparme por atrasarte esta mañana y por todo lo sucedido después — En el rostro de Yachiyo apreció un suave rubor, por lo cual Mei soltó su mano, ocasionando en ella un sentimiento familiar que no deseaba experimentar más.
Yachiyo camino a sus cosas y le dio un suéter y pantalón con el logo de staff escrito detrás a Mei para que se cambiara mientras le decía —No es tu culpa nada de lo que sucedió después, no podemos manejar el clima ni lo del accidente. Pero tienes que cambiar esos hábitos a la hora despertar.
—¡Lo haré, lo prometo! — Tomando la ropa le sonrió, Yachiyo salió del camerino llevándose su uniforme de los ensayos, planeando cambiarse en el baño. Mei Fan soltó un suspiro, primera vez que extrañamente despertaba tan perezosa, solía levantarse enérgica, no comprendía que había pasado esa mañana, su rutina no incluía dormir tanto, solo pudo pensar en el I Ching detrás de todo ello.
Unos minutos después se unieron a sus compañeros en los entrenamientos, Amemiya estaba sentada una vez más junto a Masai y Mei, mientras Yachiyo practicaba con el resto de actores. La tarde volvió a pasar rápidamente, sin nada fuera de su rutina, pero una vez empezó a atardecer Masai interrumpió el ensayo para dirigiéndose a todos informarles.
— Quería decirles que Amemiya-san y yo hemos pensado en hacer un brindis el día de la primera puesta en escena, el dueño del teatro hará algo para el público, pero nosotras algo para ustedes por todo su trabajo, ya casi es la fecha, así que por favor den siempre lo mejor de ustedes. Solo me queda decir muchísimas gracias por todo su esfuerzo. Pueden retirarse, hemos terminado por hoy.
Los presentes aplaudieron en aprobación antes de caminar a sus camerinos a tomar sus cosas, Mei siguió a Yachiyo después de que Amemiya le hiciera señas de que podía irse, habían tenido una tensión entre ambas toda la tarde, lo cual era bastante comprensible por lo que se habían dicho en la mañana. Yachiyo tomó sus cosas y salió del teatro con Mei rumbo a su departamento, la más alta llamó un taxi para evitar cualquier otro contratiempo que pudiese haber, en realidad había sido un día bastante pesado especialmente para Yachiyo.
Al llegar al departamento ya era algo tarde y ellas estaban tan cansadas que solo decidieron comer, ducharse y acostarse a dormir, justo por eso, el resto de la noche se fue exageradamente rápido.
Y los días continuaron pasando, dos días bastante comunes para esa dupleta, entonces la mañana del tercero llegó con suavidad, el sol comenzó a salir anunciando el inicio del día, Yachiyo continuaba durmiendo hasta que escuchó algo caer fuera de su habitación, parecía el sonido de un plato, lo cual le asustó, al llegar a la sala logró oír una voz proveniente de la cocina, en silencio caminó hasta la misma, aunque ya tenía una idea de quién estaría detrás de ese alboroto matutino, y justo se topó con una escena que no esperaba ver.
Mei estaba discutiendo con un plato, lo cual la llevó a preguntarse por la estabilidad mental de esa chica — ¡No puedes caerte a esta hora!
Yachiyo la miró extrañada y le soltó, — Ignorando lo que acabo de ver, ¿Cómo lograste levantarte tan temprano? pensaba despertarte hoy con algo de agua.
— Solo tuve que mentalizarme antes de dormirme, con la disciplina que poseo no fue tan complicado — Mei estaba tratando lo máximo posible de sonar convincente, incluso había añadido toques de auto suficiencia en su voz.
—¿Ah sí? — Yachiyo la escuchó tan convencida que aprovechó el momento para preguntarle discretamente como era su vida diaria antes de que empezarán toda esa locura de la fortuna.
— Práctico Kung Fu, no sé si lo recuerdes. Pero bueno, mi rutina y mis pequeñas vacaciones se han visto interrumpidas por la fortuna de alguien— La mirada que tenía su acompañante casi rogándole que continuará le hizo añadir — Trabajé en un par de películas como doble de acción y en algunas obras de teatro como actriz, estuve cinco meses en una, por lo cual me dieron unas vacaciones, las cuales empezaron dos días antes de que cruzaras mi puerta esa noche.
Algo apenada Yachiyo trató de disculparse — Lamento eso, solo he causado problemas — Los recuerdos de esa mañana invadieron su memoria.
— No te preocupes, habría sido aburrido estar en mi departamento sin hacer nada que me sacara de mi confort si no fuera por ti, además, hacia muchísimo no me humillaba un paraguas ni disfrutaba la lluvia o una caminata con una amiga — trato de bromear para evitar cualquier remordimiento en la peli-rosa, ella no se arrepentía de nada.
Soltando una pequeña risa se acercó a ella, para pasar junto a la misma y tomar un poco de lo que había preparado — Y vaya que te humilló, sin dudas una experiencia única — la chica de ojos azules se extrañó cuando vio en el rostro de la peli-morada un rubor tenue — ¿Qué pasa?
Negando con su cabeza Mei le dijo — No es nada... Solo, ese pijama te queda bastante bien — Yachiyo traía una bata blanca algo transparente que dejaba ver su ropa interior levemente, esa era la razón del rubor de Mei Fan y por qué evitaba mirarla.
Con una sonrisa ladeada llena de egocentrismo Yachiyo la miró de arriba a abajo cosa que logró hacer temblar a Mei, para luego decirle a la vez que le daba un suave toque en el pecho con un dedo índice jugando con ella — Tu tampoco estas mal.
Mei Fan había pensado en contestar, pero fue imposible lograr encontrar su voz, su rostro estaba tan rojo que sentía que se estaba quemando, le habría gustado reaccionar de otra manera, pero sabía que Yachiyo solo estaba tratando de molestarla, y justo lo había logrado, solo logró relajarse un poco al verla salir por la puerta de la cocina, posiblemente pensando en comenzar a prepararse para ese día.
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