Fortuna

Fortuna


Futuros. Mildred Bevel

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Repique de campanas de la iglesia invisible.

Mi plan de 1929 se parecía mucho al patrón de esas campanas.

Vender en corto es replegar el tiempo. El pasado haciéndose presente en el futuro.

Como un movimiento retrógrado o un palíndromo.

Re-fa#-mi-la / la-mi-fa#-re

Una canción tocada al revés.

Pero cuando uno va contra el mercado, todo se invierte: cuanto más se devalúa una acción, más grande es el beneficio, y viceversa.

Todas las pérdidas se convierten en ganancias, y las subidas en caídas.

Todos los intervalos de la canción se invierten, se ponen cabeza abajo.

La subida de una tercera mayor (re-fa#) se convierte en la bajada de una tercera mayor (re-si♭), un paso descendente (fa#-mi) en un paso ascendente (si♭-do), la caída de una quinta (mi-la) en un salto equivalente hacia arriba (do-sol).

Re-fa#-mi-la se convierte en re-si♭-do-sol.

Pero al revés.

La inversión del movimiento retrógrado.

Una canción tocada del revés y cabeza abajo.

 

Llamada y respuesta.

 

«La orquesta tocó música de esa donde siempre sabes lo que viene a continuación; lo puedes escuchar por adelantado».

En 1929, todo el mundo escuchó re-fa#-mi-la y, adelantándose a la música, pensó la-mi-fa#-re.

Pero cuando yo oí re-fa#-mi-la, la respuesta que me resonó en la cabeza fue sol-do-si♭-re.

 

En el 29 no repicaban campanas en mi cabeza.

Pero visto con la perspectiva del tiempo, me parece una alegoría adecuada de lo que percibí y pensé.

Mi apuesta contra el mercado fue una fuga que se leía al revés y cabeza abajo.

Donde cada voz era un reflejo horizontal y vertical del tema de origen.

Una versión radical de la Musik. Opfer.

O, mejor quizás, de la Suite para Piano de Schön.

 

No creo en la magia, pero que el cáncer se volviera tan virulento después del crac no me pareció ninguna coincidencia.

Por fin tuve que confesarle mi enfermedad a Andrew.

Pareció más preocupado por su soledad que por mi ausencia. Aun así, fue un buen compañero.

 

Tras la devastación del 29, intenté organizar un plan de recuperación. Donar la mayor parte del dinero. Pero estaba demasiado enferma. Atenuada. Consumida por un tratamiento fallido tras otro. Andrew realizó una serie de contribuciones: un puñado de bibliotecas, pabellones de hospital y edificios universitarios. Mortificada al enterarme de que había donado aquellas migajas en mi nombre, le pedí que no lo volviera a usar jamás.

 

A duerme en una silla a mi lado. Viejo.

 

Siento que llevo décadas aquí. ¿El tiempo pasa más lento o se ha acelerado?

Cada objeto es una actividad.

 

Toda la fuerza de este cuenco se consume en manifestarse.

 

He leído poco desde que terminé a Clouvel. A duras penas puedo con los pequeños dípticos de Sutherland.

 

«Imagina el alivio de descubrir

Que uno no es el que creía ser».

 

El jugo es más dulce de lo normal.

La gente me mira distinto. Como si ya no fuera una de ellos.

 

Imposible oír mi voz de niña. Recuerdo conversaciones enteras, pero no recuerdo cómo sonaba.

 

Mal

 

desorden tras mis ojos

 

malmalmalma

 

Algo adentro muerde

 

Despierto y me encuentro el tobillo enyesado.

Se ha roto mientras me movía bajo los efectos de la morf.

No tengo recuerdos ni siento dolor.

Han despedido a Enfermera.

He exigido que me la traigan de vuelta.

Ahora está aquí.

 

A veces mi pie bueno toca el yeso. El pie enclaustrado no lo sabe.

 

Cuando digo que pienso en todo lo que no he hecho,

¿cuál es en realidad el contenido de esos pensamientos?

 

Se acabaron los baños. Enfermera me frota eau de cologne entre los dedos de los pies y en el interior de las articulaciones. Un frescor ardiente.

 

La impaciencia de A.

 

Es maravilloso volver a estar fuera

Acunada por el mundo

 

Pero cada vez que parpadeo, las montañas desaparecen

 

Helechos dentro de helechos dentro de helechos dentro de helechos

 

Árboles abarrotados de pájaros

 

Hojas que se tiñen de rojo en los bordes

La fauve agonie des feuilles

Guardo una aquí, suspendida en su agonía

Una campana dentro de una campana de vacío no suena

 

La libertad aterradora de saber que a partir de ahora ya nada se convertirá en recuerdo

 

He tardado un rato en darme cuenta de que el zumbido solo existía dentro de mi cabeza

¿Un ruido sin ondas es un sonido?

 

Enfermera me ha limado las uñas, soplando el polvo de tanto en tanto

 

Las palabras se desprenden de las cosas

 

Entro y salgo del sueño. Como una aguja que sale de una tela negra y desaparece de nuevo. Sin enhebrar.

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