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Mi vida. Andrew Bevel » II. Educación
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II EDUCACIÓN
Mis años de colegial y universitario revelaron una interesante amalgama genealógica: en mí, el temperamento de mi padre formaba una aleación con el espíritu de mi abuelo. Sin ser exactamente el rey del campus, llevaba una vida social activa. Y sin ser un académico ermitaño, siempre obtenía unos resultados excelentes, sobre todo en el terreno de las matemáticas. Es algo que debo agradecerle a mi madre. Fue ella la primera en ver, ya desde el principio, mi aptitud innata para los números, y fue también ella la primera que fomentó mi talento heredado para el álgebra, el cálculo y las estadísticas.
Todo financiero ha de dominar múltiples disciplinas, porque las finanzas son el hilo que recorre todos los aspectos de la vida. Son el nodo donde confluyen las distintas corrientes de la existencia. Los negocios son el denominador común de todas las actividades y empresas humanas. Esto a su vez significa que no hay asunto que no ataña al ámbito del hombre de negocios. Para él, todo es relevante. Es el verdadero hombre del Renacimiento. Y por esa misma razón me dedico a la búsqueda del conocimiento en toda disciplina concebible, desde la historia y la geografía hasta la química y la meteorología.
Mi visión de los negocios es científica. Toda inversión requiere el conocimiento en profundidad de una miríada de detalles específicos. Para que triunfe una iniciativa empresarial, hay que convertirse en especialista, a veces de la noche a la mañana, en todos sus aspectos. Siempre he dicho que mi verdadero trabajo empieza al sonar la campana del cierre, cuando me pongo a estudiar carpeta tras carpeta de registros industriales, resúmenes detallados de asuntos de actualidad e informes sobre los últimos avances tecnológicos. Mis años de estudiante me dieron una sólida base para este tipo de curiosidad disciplinada.
Este capítulo mostrará que no hay inversión que devuelva mayores dividendos que la educación. Nunca he abandonado este credo, y me considero un estudiante perpetuo. Con el paso de los años, Mildred y yo hemos trabajado sin descanso para garantizar que otros reciban las oportunidades que tuve yo.