Feminismo: liberal vs Progresista
Katherine Rose
Quienes tengan la oportunidad de leer lo que yo escribo comprenderán mi enorme necesidad de promover las ideas de la libertad. Esto sin duda alguna ha sido algo que he ido alimentando en los últimos años y sobretodo durante la pandemia. La libertad no se trata de pasar por encima de la honra y el buen nombre de una persona, sino actuar de acuerdo a los propios valores sin coerción teniendo en cuenta siempre que actuar libremente viene inevitablemente de la mano con actuar responsablemente.
Nos estamos enfrentando a una crisis de responsabilidad individual en donde las personas a cuenta de ser libres se niegan a asumir dicha libertad con responsabilidad, esa que nos indica que todo lo bueno y lo malo que hagamos tiene consecuencias y de ignorarlas debemos asumir la consecuencia de haberlas ignorado (parafraseando a Ayn Rand). Esta crisis ha llevado a muchas personas a creer o pensar que su libertad los legitima a pisotear la dignidad y el buen nombre de los demás y las redes sociales han sido utilizadas para este nefasto propósito.
El movimiento de la liberación de las mujeres se enfocaba en lograr el sufragio femenino en 1848 con la Declaración de Seneca Falls con la reinvindicación del derecho al voto y la participación política hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y la proclamación de la Declaración Universal de los DDHH en 1948. Más adelante el derechos de propiedad, y al trabajo.
Con el nuevo siglo, llegó el feminismo progresista que se enfoca a las ideas marxistas basada en la teoría de la lucha de clases en donde la mujer por el simple hecho de ser mujer se convierte víctima haciendo alusión al colonialismo o hegemonía cultural gramsciana. Nos estamos enfrentando a una visión nefasta e inmoral del feminismo donde las mujeres usan el supuesto patriarcado para emitir ataques hostiles contra el sexo opuesto.

El feminismo se ha convertido en una de las más burdas formas de colectivismo donde a la mujer se le legitima a atacar a los hombres poniéndose como víctimas pasadas, presentes y futuras. Mi opinión puede sonar como de una mujer machista, no lo soy, simplemente creo que lo qué hay que defender no es a un determinado género sino al individuo como un fin en sí mismo, que merece igual respeto a su dignidad. Nadie, sea hombre o mujer merece ser maltratado ni física ni emocionalmente, ni expuesto al escarnio público por su género.
El Feminismo Progre ha servido de escusa para la humillación, la irracionalidad y los excesos de muchas mujeres que quieren mostrar que son moral superiores a muchos hombres y se agarran de sus debilidades para acabar con su buen nombre. El Feminismo Progre ha traído como consecuencia que muchas mujeres lleven una vida de libertinaje relegando a un segundo plano a su pareja por causa de ese supuesto patriarcado.
Soy mujer, amo serlo, pero también soy esposa y creo firmemente en el respeto y el amor a la pareja como elemento fundamental para una relación sana. Cada persona dentro de la sociedad, como individuo, debe cumplir el rol para el cual fue creado. El feminismo no puede convertirse en un arma para destrozar a otro individuo independientemente de los errores y las fallas cometidas.