Escuela de trading
Capítulo 6. La psicología en la inversión: el psicotrading
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Capítulo 6
La psicología en la inversión: el psicotrading
Las reglas de trading nos ayudan a ser constantes.
BRETT N. STEENBARGER
Antes de entrar en materia y dedicarnos al increíble mundo de la bolsa, permíteme que haga un alto en el camino para hablar de algo que nos acompaña toda nuestra vida: la cabeza.
Sí, lo sé. Me vas a decir que la tuya está muy bien amueblada. Seguro que sabes lo que quieres y adónde vas. Sin embargo, resulta muy llamativo que cuando llegamos a la bolsa —sobre todo, a la inversión en corto plazo—, algo cambia en nuestro interior y aflora lo peor que llevamos dentro.
En ocasiones, las pérdidas o ganancias rápidas producidas por determinados actos financieros hacen que salgan a la luz dos sentimientos fundamentales a tener en cuenta: la codicia y el miedo.
Cuando invertimos, deseamos tener beneficios, y estos se traducen en «dinero», un bien material con el que mantenemos esa relación tan especial que tan a menudo marca nuestro comportamiento.
Está demostrado que nuestras mentes tienen patrones respecto al dinero. En ocasiones, son creencias limitantes que nos bloquean y nos impiden ganarlo, aunque hay personas que sí se creen merecedoras de poseerlo, quizá por la educación recibida en la infancia y porque hablar de dinero no era tabú. Estas personas han visto riqueza en su entorno familiar, por lo que su relación con el dinero es muy natural. En otros casos, tener dinero es fruto de un gran trabajo, de multitud de horas de esfuerzo, por lo que conseguirlo como si fuera maná caído del cielo está descartado.

Robert Kiyosaki, en su libro Padre rico, padre pobre, trata este asunto al detalle. Enfrenta el saber emprendedor y los consejos de su padre rico con los de su padre pobre. Si aún no lo has leído, te aconsejo que lo hagas en cuanto tengas oportunidad. No olvides que nuestras decisiones financieras marcan nuestra vida y, sin embargo, casi nunca les damos la importancia que se merecen. En diversas conferencias he dicho que la pérdida de un ser querido, una enfermedad grave, una ruptura sentimental y la operativa bursátil son, sin lugar a dudas, situaciones que nos hacen sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Al hacer una inversión en corto plazo con resultados extraordinariamente positivos, la euforia, la soberbia, la autosuficiencia, el engreimiento, la codicia y la prepotencia surgen y se instalan en nuestro ser.
Pero también puede aparecer el miedo. Miedo a la pérdida y a la toma de decisiones. El ser humano sufre cuando está en un terreno marcado por la incertidumbre. A todos nos cuesta decidir dónde vivir, si casarnos o no casarnos, si dejar este trabajo y buscar otro… Así que ¡imagínate lo que es cuando debemos tomar decisiones financieras en cuestión de minutos! En ocasiones, esas decisiones pueden hacer que ganes o pierdas la misma cantidad de dinero que consigues en un mes. En la inversión a corto plazo, estas emociones desencadenan una verdadera montaña rusa, sobre todo cuando inviertes en productos «apalancados», que son los que generan o quitan dinero rápidamente.
Si la inversión en la que te mueves requiere tu atención diaria para no entrar en pérdidas, lo que llamamos psicotrading tendrá mucho que ver con tus resultados.

La mano derecha de Warrent Buffet dice que solo el 1 % de la población mundial está preparada para asumir riesgos, y ahí es donde estamos los traders, u operadores bursátiles de corto plazo. Añade que se aprende a gestionar el riesgo y a vivir con él, por supuesto si uno quiere, y que el miedo a las pérdidas siempre es un hándicap, pero especialmente en los traders intradiarios, cuyo psicotrading determinará sus beneficios o sus pérdidas.
Si deseas hacer inversión en corto plazo, especialmente bursátil, ten en cuenta los siguientes consejos:
• Enfréntate a las ganancias y a las pérdidas con templanza.
• Olvídate de lo que digan los demás y céntrate en ver qué funciona y qué no.
• Realiza un plan de acción. Debes tener un protocolo de actuación tanto para las situaciones buenas como para las malas.
• Calla a tu pequeño demonio, ese que se colocará sobre tu hombro cuando las cosas no vayan bien.
• Si haces bolsa, lleva todo lo dicho a la décima potencia y sigue un plan de trading.