Escuela de trading
Capítulo 10. Algunos patrones de velas para ir abriendo boca » La vela estrella fugaz (shooting star)
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LA VELA ESTRELLA FUGAZ (SHOOTING STAR)
También llamada vela de clímax. Permite saber que los precios… ¡comienzan a bajar!
La estrella fugaz bajista es uno de los patrones de velas más fiables para tomar posiciones descendentes. Lo definimos como un cuerpo pequeño, blanco o verde, que tiene una larga sombra superior. Señala una reversión de la tendencia alcista a bajista.
Para identificarla sin ningún tipo de error, la tendencia predominante debe ser alcista. Cuando la vela está completamente muerta y se haya iniciado la siguiente, debe tener un cuerpo pequeño sin casi nada de sombra inferior en un pabilo que sea dos veces superior al tamaño del cuerpo.
En la batalla, los alcistas no logran mantener el ascenso, y por último los precios cierran en el mínimo. Si está en compra en el valor es momento de cerrar posiciones.


¿Dónde entramos? Nuestra orden de entrada en el mercado sería en venta o corto. Se colocaría por debajo de la vela que lleva el círculo rojo, o estrella fugaz. El stop loss debería colocarse por encima del máximo del pabilo.
Da igual la temporalidad con que veamos la vela estrella fugaz, pues siempre tiene el mismo valor. Sin embargo, cuanto más alta sea la temporalidad, más fiable será. @Fca_Serrano
La vela estrella fugaz está en la cúspide de la tendencia; tiene un gap, o hueco (donde no ha habido ni compradores ni vendedores), entre el cierre anterior y la apertura de la vela en cuestión. El color del cuerpo puede ser blanco o negro pero lo que la define es que tiene una sombra superior larga que, unida al hueco al alza, indica que ha habido una fuerte presión alcista. Si la estrella fugaz está en mitad de un rango, no tiene la misma importancia.

Quienes mueven los mercados no miran velas, pero los analistas pueden anticiparse a los movimientos de quienes los mueven gracias a ellas.

En esta pauta vemos cómo se desarrolla dentro de la tendencia. Tras una fuerte subida, en este caso del Dax, al final de la tendencia alcista tenemos una vela con cuerpo pequeño y una gran mecha. Por tanto, estamos ante el final de la subida y el inicio de una posible bajada de precios.

Acabo de colgar el teléfono. Mientras miro el campo de golf que hay delante de mi casa, escribo este manual, y las palabras de mi alumno siguen sonando en mi cabeza:
—He llevado la cuenta a 120.000 euros —dice, euforico—. Ahora, en vez de sacar el dinero de mi negocio, es mi cuenta de trading la que resuelve la crisis y me ayuda a seguir en mi actividad, que en su día me permitio abrir la cuenta con 30.000 euros.
Cuando lo conocí, hace tres años, era un joven empresario de éxito. Sabía lo que quería, y así lo manifestó.
—Seré trader, Francisca —me dijo ufano, mirándome a los ojos—. No tengo miedo a los retos, y este lo es. Si he levantado mi actividad de la nada, aprenderé trading con los mejores y un día te lo demostraré.
Recibió toda la formación que pudo y ahora soy yo quien me he convertido en su alumna. Lo hago desde la humildad, pues él se ha formado con los mejores en materias primas y divisas; sabe mantener sus posiciones tanto en el scalping como en el swing trading, y tiene la generosidad de compartir conmigo las miles de horas de gráfico que lleva a sus espaldas.
No solo es mi trader anónimo al que he puesto entre la espada y la pared para que, desde la sombra, haga trading con la cuenta de la fundación (Fundación Agua y Cáncer, montada por mi empresa y nutrida con fondos propios, tanto de la venta de mis libros como del dinero que obtenemos de los cursos que hacemos anualmente. La cuenta de trading se hace con dinero donado personalmente por mí).
Al principio era un alumno que no había visto un gráfico en su vida. Ahora el orgullo me embarga, pues he visto los resultados del esfuerzo invertido.