Escuela de trading

Escuela de trading


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El trading puede reinventar vidas y hacer que vuelva la ilusión que se perdió cuando la vida no salió como se esperaba. Como sabes, mis libros son diferentes, como yo, y por eso quiero compartir aquí un ejercicio que un coach en finanzas me enseñó una vez.

¿Te parece que lo hagamos juntos? Necesito que te sientas protagonista y lo vivas como propio. El psicotrading es parte básica en la inversión a corto plazo y, por ello, prepararte para la abundancia es parte de la libertad financiera y de la riqueza mental.

Empecemos…

Lo sé. ¡Es duro llegar a fin de mes! Los sueños no se han hecho realidad. Tu vida, tal vez, y solo tal vez, no se ha desarrollado como esperabas y no estás en la cima que te habías propuesto conquistar. Ahora tienes mi libro entre tus manos y te estarás preguntado si todo lo que te he contado es cierto y, si lo es, por qué nadie te lo había dicho antes. Como te dije al principio, no te conozco ni sé cuáles son tus expectativas, tampoco si este manual te habrá ayudado a mejorar o incluso a reinventarte. Me gustaría que te vieses a ti mismo como si salieses de tu cuerpo y flotaras sobre ti, que te observases con cariño desde arriba y tomases una alfombra voladora. Nos vamos a ir de viaje en el tiempo. Allí donde la paz y la calma nos inunden. Estamos en un paraíso sobre la tierra, en un riachuelo que cruza el perfecto verde, las aguas cristalinas se mueven cantarinas. La alfombra se ha detenido en la orilla y el canto de los pájaros exóticos inunda el ambiente. El bienestar te invade. Una niña viene hacia mí. Me resulta familiar… ¡Oh, Dios mío! ¡Pero si soy yo!

Me abraza y nos acariciamos. ¡Cuánto amor y cuánta ilusión hay en sus ojos! La abrazo y siento sus sueños. Se funde en mí y desaparece. Una descarga de sueños e ilusiones me invade. ¡Qué sensación tan maravillosa! Ha pasado mucho tiempo desde que no la sentía. Es la inocencia de los sueños por venir.

Siento unos pasos a mi espalda y me giro. Ahí está: segura y divertida, deportista y atlética. La reconozco. ¡Soy yo! Me mira a los ojos con confianza; como si supiese que me he olvidado de su existencia. La miro con lágrimas en los ojos y suspiro. Nos abrazamos y entra en mí en un segundo mágico que me transporta hasta un júbilo inesperado. Las imágenes se suceden y las ilusiones de mis dieciocho años regresan a mi memoria… ¡Juventud, divino tesoro!

Estoy desorientada, pero una luz detrás de la cascada parece que me llama. Delante de ella estoy yo, y me reconozco. Es hoy y ahora, pero estoy pensando, indecisa, en dos caminos. ¿Cuál tomo? La cascada esconde uno oscuro y tenebroso; la orilla, otro soleado y cálido.

Alfombra me llama y me pregunta si he hecho mis deberes, si he cumplido mis promesas, si he luchado por alcanzar mis metas, si he perseguido mis sueños, si he adquirido el conocimiento y las herramientas para realizarlos, si he actuado en base a mis convicciones y hecho caso omiso de mis detractores, si he seguido a mi corazón.

Tengo miedo; va muy rápido y creo que me voy a caer. ¿Por qué tomas el camino oscuro? ¿Me oyes? No quiero ese, por favor, da la vuelta, le pido. Pero no hay respuesta.

Ha pasado un año y no llego a fin de mes. No he hecho nada de lo que me enseñó el manual mágico, sigo igual que cuando lo tomé entre mis manos. Pasan tres años y el recuerdo de la sensación es efímero. La rutina me invade y no he puesto en práctica ninguno de los conocimientos para alcanzar mi cima.

Han pasado cinco años y me he conformado. Me levanto cada día sin ilusión y doy por hecho que lo que tengo es lo que me merezco. No soy digna de nada más.

Me despierto en una cama de hospital. Tubos y cables. Ella entra en la habitación y sé que la muerte se ha sentado en mi cama. ¡No! Te lo ruego, es pronto… ¡Solo tengo veintiocho años! ¡Quiero vivir y tener hijos, y viajar, y amar! Dame tiempo, por favor… ¡Dame tiempo!

Cuando las lágrimas llegan a mis ojos por la realidad que me circunda, Alfombra se para y gira sobre sí misma. Deshace el camino andado sin percatarme de ello y vuelve al riachuelo. Me pasea por la cálida orilla desde la altura justa para apreciar tanta belleza. La paz y la ilusión vuelven a mí.

La niña y la adolescente están juntas. Me saludan con la mano, y yo a ellas. Ha pasado un año, he hecho los deberes, he planteado mis metas, he adquirido el conocimiento de mis mentores, los he buscado y les he rogado que me enseñen. He recorrido el camino con ellos y hoy, cinco años después, soy libre.

¡Tiempo y dinero para ser libre!

Hoy, la sonrisa y la ilusión invaden mi vida. Alfombra se detiene y señala los dos caminos. Me enrosca en ella y, a una velocidad aún mayor, me deposita en el sillón al lado de la ventana donde el libro mágico descansa. Lo tomo y lo abro.

Mi futuro empieza hoy. Aquí y ahora.

¿Te atreves a soñar?

Espero que, cuando tu vida llegue a su fin y hagas balance, los sueños se hayan cumplido, que jamás te eches en cara que tuviste la oportunidad de ser pero que preferiste la comodidad de continuar.

Perla de sabiduría

Algún día, cuando mi hijo crezca, le contaré que estudié Derecho y fui funcionaria, y le diré: «¡Estudia lo que quieras, pues a ganar dinero te enseñaré yo!».

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