Es hora de volver a casa
Fernando Alexis Jiménez | Revista Vida Familiar

¿Su nombre? John. De origen francés. Jamás pudo olvidar a la nana, aquella mujer negra que lo arrulló, cuidó, calmó sus temores y le animó, cuando sus padres vivían en Costa de Marfil.
La familia emigró a su tierra, de nuevo.
Pero John jamás pudo olvidar a la mujer que lo acunó en sus brazos. A esa nana que fue como su segunda madre.
La historia es hermosa, dramática y con una profunda enseñanza.
Ya organizado, con un hogar y un trabajo estable, regresó a Costa de Marfil. Y se reencontró con Naia, su cuidadora de la niñez.
Le hizo un regaló. Alrededor 10 millones de francos CFA (unos 16.000 USD) y una asignación mensual como agradecimiento por el amor y el cuidado que ella le brindó en su infancia.
El gesto no fue solo material, sino un acto de amor y gratitud que cerró un círculo de afecto que comenzó casi cuatro décadas atrás.
El emotivo encuentro estuvo marcado por lágrimas y abrazos, y fue la conclusión de una historia de cuidado, amor y lealtad que el tiempo y la distancia no pudieron borrar.

¿Le impactó?
A mí también. Leí las diferentes notas que se escribieron al respecto y, tras reunir la información necesaria, decidí escribir mi versión, más humana y cercana.
Creo que vale la pena tenerla en cuenta.
La gratitud debe ser un distintivo en nuestra vida. Una impronta. Una huella que dejemos para que trace un camino a otras personas.
Pero también gratitud a Dios, nuestro Padre. Aun cuando no lo merecíamos, desde la eternidad decidió perdonar nuestra maldad del pasado y del presente.
Nos extendió la gracia. No solo a unos pocos “elegidos”, sino a todos. Incluso al que se considera el más malo de la historia. A todos nos ofrece su gracia.
Por gracia, perdona nuestros pecados, nos ofrece una nueva oportunidad y nos asegura la eternidad a Su lado.
Por amor, envió a Su Hijo Jesús a morir en la cruz.
La sangre preciosa del Maestro fue vertida en el Gólgota para limpiarnos de una vez y para siempre. Nos presentó justos y santos delante del Padre.
Acójase a esa gracia maravillosa y comience una nueva vida.
¡Es hora de volver a casa! Ir al encuentro del Padre amoroso…
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
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Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Transmite el Programa Vida Familiar y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial.
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