Entendimiento intuitivo en las situaciones
Miguel Rico, desde Casa Flor de Loto https://www.amarsesiempre.comLa Primera Noble Verdad. Quinta Parte.
Del libro Las Cuatro Verdades Nobles, por Ajahn Sumedho

A veces el entendimiento intuitivo surge en los momentos más inesperados. Esto me sucedió a mí mientras vivía en Wat Pah Pong. La parte Noreste de Tailandia no es el lugar más bonito o deseable del mundo, con sus bosques de matorrales y sus lisas llanuras; también es extremadamente caluroso durante la estación cálida. Teníamos que salir al calor del mediodía antes de cada Día de Observancia[2] y barrer las hojas de los senderos. Había grandes áreas para barrer. Pasábamos toda la tarde bajo el ardiente sol, sudando y barriendo las hojas amontonándolas con escobas rústicas; esta era una de nuestras tareas. A mí no me gustaba hacerlo. Pensaba: ‘No quiero hacer esto. No vine aquí a barrer las hojas del suelo; vine aquí para iluminarme – y en cambio me tienen barriendo hojas del suelo. Además, hace calor y tengo una piel delicada; podría contraer cáncer de piel por estar aquí en un clima cálido’.
Estaba de pie ahí fuera una tarde, sintiéndome realmente miserable, pensando: ‘¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Para qué vine? ¿Por qué me quedo aquí?’ Ahí estaba con mi larga escoba rústica y absolutamente sin energía, lamentándome por mi situación y odiándolo todo. Entonces vino Ajahn Chah, me sonrió y dijo: ‘Wat Pah Pong es mucho sufrimiento, ¿verdad?’ y se marchó. Así que pensé: ‘¿Por qué dijo eso?’ y ‘En realidad, sabes, no todo es tan malo’. Él me hizo contemplar: ‘¿Barrer las hojas es realmente tan desagradable?... No, no lo es. Es una especie de cosa neutra; barres las hojas, y no es ni tanto ni tan poco… ¿Es tan terrible sudar? ¿Es realmente una experiencia miserable y humillante? ¿Realmente es tan malo como lo estoy pensando? No, sudar está bien, es algo perfectamente natural. Y no tengo cáncer de piel y las personas de Wat Pah Pong son muy agradables. El maestro es un hombre verdaderamente amable y sabio. Los monjes me han tratado bien. Los laicos vienen y me dan alimentos para comer, y… ¿de qué me estoy quejando?’ Reflexionando sobre la experiencia real de estar allí, pensé: ‘Estoy bien. La gente me respeta, me tratan bien. Me enseñan personas agradables de un país muy agradable. No hay nada realmente malo, excepto yo; yo estoy haciendo un problema de esto porque no quiero sudar y no quiero barrer hojas’. Entonces tuve un entendimiento intuitivo muy claro. Súbitamente percibí algo en mí que siempre se estaba quejando y criticando, y que estaba evitando que me entregara a cualquier cosa, u ofrecerme a cualquier situación.
Otra experiencia de la que aprendí fue la costumbre de lavar los pies de los monjes veteranos cuando regresaban de la ronda de limosnas. Después de caminar descalzos a lo largo de aldeas y campos de arroz, sus pies estaban llenos de barro. Había baños para los pies fuera del comedor. Cuando Ajahn Chah venía, todos los monjes –unos veinte o treinta- corrían y lavaban los pies de Ajahn Chah. La primera vez que vi esto pensé: ‘Yo no voy a hacerlo – ¡yo no!’ Entonces al otro día, treinta monjes corrían apenas aparecía Ajahn Chah y lavaban sus pies – Yo pensaba: ‘Qué cosa tan estúpida – treinta monjes lavando los pies de un hombre. Yo no voy a hacer eso’. Al día siguiente, la reacción se hizo aun más violenta… treinta monjes corrieron y lavaron los pies de Ajahn Chah y… ’ ¡Eso me enfurece de verdad, estoy harto de esto! Pienso que esa es sencillamente la cosa más estúpida que haya visto jamás – ¡treinta hombres saliendo a lavar los pies de un hombre! Él probablemente piense que lo merece, ya sabes – está alimentando a su ego. Probablemente tenga un ego enorme, con tanta gente que lave sus pies todos los días. ¡Jamás lo haré!’
Estaba comenzando a desarrollar una fuerte reacción, una reacción exagerada. Me sentaba allí sintiéndome miserable y enfadado. Veía a los monjes y pensaba, ‘Todos ellos me parecen estúpidos. No sé qué estoy haciendo aquí’.
Pero entonces comencé a escuchar y pensé, ‘Este es un estado mental realmente desagradable. ¿Hay algo por lo que enfadarse? No me han hecho hacerlo. No pasa nada; no hay nada malo en que treinta hombres laven los pies de un hombre. No es un comportamiento inmoral o malo y quizás ellos lo disfruten; tal vez quieren hacerlo – quizás está bien hacerlo… ¡Quizás yo debería hacerlo!’ Así que a la mañana siguiente, treinta y un monjes corrieron a lavar los pies de Ajahn Chah. No hubo ningún problema después de aquello. Me sentí realmente bien: esa cosa desagradable en mí se había detenido.
Podemos reflexionar sobre estas cosas que provocan indignación y enfado en nosotros: ¿hay algo realmente malo en ellas o es algo sobre lo que creamos dukkha? Entonces empezamos a comprender los problemas que creamos en nuestras propias vidas y en las vidas de la gente que nos rodea.
Con atención, estamos dispuestos a soportar la vida entera; la excitación y el aburrimiento, la esperanza y la desesperación, el placer y el dolor, la fascinación y el desánimo, el comienzo y el final, el nacimiento y la muerte. Estamos dispuestos a aceptarlo todo en la mente en lugar de centrarnos sólo en lo placentero y suprimir lo desagradable. El proceso del entendimiento intuitivo es el ir hacia dukkha, observar dukkha, admitir dukkha, reconocer dukkha en todas sus formas. Entonces ya no estás reaccionando del modo habitual de indulgencia o supresión. Y a causa de esto, puedes soportar más el sufrimiento, puedes ser más paciente con él.
Estas enseñanzas no están fuera de nuestra experiencia. Son, de hecho, reflejos de nuestra experiencia real – no complicados asuntos intelectuales. Así que pon esfuerzo en el desarrollo en vez de quedarte atrapado en un bache. ¿Cuántas veces te tienes que sentir culpable por tu aborto o por los errores que has cometido en el pasado? ¿Tienes que pasarte todo el tiempo regurgitando las cosas que te han sucedido en la vida y consintiendo la interminable especulación y el análisis? Algunas personas se convierten en personalidades tan complicadas. Si sólo te complaces en tus recuerdos y puntos de vista y opiniones, entonces siempre estarás atrapado en el mundo y nunca lo trascenderás de ninguna manera.
Puedes abandonar esta carga si estás dispuesto a utilizar las enseñanzas hábilmente. Dite a ti mismo: ‘No voy a quedar atrapado en esto nunca más; me niego a participar en este juego. No voy a ceder ante este estado de ánimo’. Comienza a ponerte en la posición de saber: ‘Sé que esto es dukkha; hay dukkha’. Es realmente importante tomar esta resolución para ir donde está el sufrimiento y así tolerarlo. Tan sólo examinando y confrontando el sufrimiento de este modo es que uno puede esperar tener el tremendo entendimiento: ‘Este sufrimiento ha sido comprendido’.
Así que estos son los tres aspectos de la Primera Verdad Noble. Esta es la fórmula que debemos utilizar y aplicar en la reflexión sobre nuestras vidas. Siempre que sientas sufrimiento, primero haz el reconocimiento: ‘Hay sufrimiento’, luego: ‘Debe ser comprendido’, y finalmente: ‘Ha sido comprendido’. Esta comprensión de dukkha es el entendimiento intuitivo sobre la Primera Verdad Noble.
NOTAS:
[2] En los países donde se practica el Buddhismo Theravada, como Tailandia, una vez al mes los devotos van a los monasterios y mantienen los Preceptos durante todo el día, junto a los monjes.
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