El relevo
Pablo GómezLa tenue luz de la sala se veía interrumpida ocasionalmente por los tintineos de una antigua bombilla al final ya de su vida.. Las paredes están tapizadas de monitores mostrando telemetrías, cálculo de órbitas, previsiones meteorólogicas… Todo dato es poco cuando se gestiona un recurso en un planeta rojo a 70 millones de kilómetros.

“Eng. Galil Newman”, reza en la tarjeta que tiene colgada del cuello el Director de Operaciones de guardia esa noche. Sentado frente a su monitor, espera el informe diario del astronauta Percy, que por razones de distancia llega esta semana con aproximadamente 8 minutos de retraso. “Podría ser peor...”, pensaba Galil mientras jugueteaba con un bolígrafo entre las manos, recordando los cerca de 11 minutos de retraso otros meses.
En ese momento, un escueto “beep” y un destello en la pantalla le sobresaltaron:
Inicio_de_transmisión
“Buenos días, Mr. Galil; ¿qué tal está pasando la noche? Me preguntaba si tiene más información sobre la misión prevista con el fin de relevarme. La soledad en este planeta está acabando conmigo…”
Fin_de_transmisión
Galil se esperaba ese mensaje. De hecho, se venía repitiendo prácticamente idéntico desde los últimos 4 meses. Él sabía que esa misión de rescate no llegará nunca a marte, porque nunca existió, pero necesitaban una excusa para mantener el ánimo de Percy… a duras penas. Siguiendo el protocolo establecido, la respuesta era bastante automática:
“Percy, estamos trabajando en ello pero no es fácil. Céntrate en tu misión científica, te permitirá estar entretenido y evitará que pienses en otras cosas.”
ENTER

“Bueno, dentro de un cuarto de hora tendré respuesta, tengo tiempo para prepararse otro café”, pensó Galil mientras se levantaba de su silla y se dirigía al simulacro de cocina que tenían en la sala de control. La calidad del café no era gran cosa, pero calmaba esa pequeña adicción construida a base de noches de guardia. Y era muy consciente de que su interlocutor estaba en una situación mucho peor que él. Sumido en sus pensamientos, el tiempo pasó muy rápido.
Inicio_de_transmisión
“Galil, llevo repitiendo la misma tarea durante 4 años; creo que mi misión está más que terminada / amortizada en este páramo. A los dos meses de llegar aquí mi compañero el Dr Ingen desapareció en un vuelo de reconocimiento y no volvimos a tener señales de él. 4 años de soledad en este lugar solitario, rodeado de piedras y arena… esto no es vida; ¿desde aquí podría denunciar mi situación al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas?”
Fin_de_transmisión
“¡Esto es el colmo!” espetó Galil dando un golpe con la mano cerrada sobre la mesa. “¡No aguanto más esta situación tan estúpida! Tener que escribir estos mensajes me saca de mis casillas”. Esta vez aporreando el teclado, se juró que sería el último mensaje de la noche:
“Diantres, Perseverance, desde que te pusieron el módulo de Inteligencia Artificial no hay quien te soporte. Lo de Ingenuity estaba ya previsto y lo sabes. Y lo tuyo… ¡háztelo mirar!
Corto y cierro”.
ENTER

Este relato participa en el concurso de Microrrelatos en la sección ficción, organizado por el canal Stella Pulvis y el grupo Ad Sidera Vultus con motivo de su primer aniversario.
¡¡No olvidéis mirar a los cielos!!