El placebo eres tú
Primera parte: Información » 10 Información para la transformación: la prueba de que el placebo eres tú
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Sus habilidades de coordinación motriz y de integración han mejorado considerablemente, y ahora es capaz de sentarse a la mesa sin ayuda, con los pies apoyados en el suelo. Su motricidad fina también ha mejorado hasta el punto de poder sostener un bolígrafo para firmar su nombre, usar un teléfono inteligente para enviar mensajes de texto, coger el volante para conducir y sostener un cepillo de dientes. Sus cambios cognitivos le han hecho tener más confianza en sí mismo y sentirse más contento.
Su sentido del humor también ha aumentado y ahora es más consciente que nunca.
Durante el verano del 2013 John fue capaz de hacer rafting con un grupo de amigos, de estar agarrado a la balsa sin ayuda durante seis horas diarias y de dormir en una tienda en el suelo. Logró vivir en Idaho en medio de la naturaleza, lejos del contacto con el mundo exterior, durante siete días y seis noches. Un año antes le habría resultado imposible hacerlo. Cada vez que John y yo charlamos, él siempre me dice lo mismo: «Doctor Joe, no tengo idea de lo que me está pasando».
Y yo siempre le respondo: «En cuanto lo sepas, John, ya habrá pasado todo. Lo desconocido está más allá de nuestra comprensión. Bienvenido sea».
Me gustaría añadir una cosa más sobre el caso de John. Todo el mundo sabe que una lesión medular no se cura con métodos convencionales. Estoy seguro de que no fue la materia lo que le cambió la materia. Es decir, la lesión medular de John no mejoró por haber cambiado las sustancias químicas o las moléculas de su cuerpo. Desde una perspectiva cuántica, para poder alterar las partículas de la materia debía irradiar la frecuencia coherente de una intensa energía que elevara o arrastrara la materia sistemáticamente a una nueva mente. Debía irradiar una energía elevada u ondas que vibraran a una frecuencia más rápida que la de la materia, y combinarlo con una intención clara. Su energía es por tanto el epifenómeno de la materia, lo que está reprogramando el programa genético y curándole la médula espinal.
Supera su mente analítica y encuentra la felicidad
La Kathy de antes: esta mujer dirige una gran compañía y además de ser abogada, es una esposa y madre entregada. Le enseñaron a ser sumamente analítica y racional. Usa su cerebro a diario para prever resultados y estar preparada para cualquier eventualidad basándose en su experiencia. Empezó a meditar a raíz de leer mis libros. Al principio se percató de hasta qué punto lo analizaba todo en su vida. Tenía una lista enorme de tareas diarias y me dijo que su cerebro siempre estaba funcionando a tope. Me confesó en privado que nunca vivía el presente.
Los escáneres de Kathy: echa un vistazo al escáner cerebral de Kathy de «antes de la meditación» de la figura 10.9. Los registros de la proporción entre las ondas delta y zeta representan su capacidad de mantenerse centrada y concentrada para procesar y manejar los pensamientos intrusivos y triviales. La primera flecha en la parte posterior derecha de su cerebro, donde aparece la zona roja más grande, muestra que está viendo una imagen en su mente. La segunda flecha, cerca de la zona roja más pequeña de la parte izquierda, indica que Kathy está hablando en su interior consigo misma sobre esas imágenes. Su cháchara interior y las imágenes hacen que su cerebro se haya quedado atrapado en un bucle.
En el escáner de «después de la meditación», realizado al final del taller, puedes ver con claridad que el cerebro de Kathy se encuentra en un estado más equilibrado, pleno y normal. Su cerebro ya no mantiene una cháchara interior porque está integrando y procesando la información con más eficiencia. Ella se halla en un estado de coherencia. Y este cambio en el estado de su cerebro va acompañado de mucha más alegría, claridad y amor.
Echemos ahora un vistazo a los registros sobre la coherencia cerebral de la figura 10.10. Al principio del taller, el cerebro de Kathy emitía ondas beta altas, lo cual revela un estado de gran excitación, análisis y emergencia. Las líneas rojas gruesas en alfa y beta muestran que funciona a 3 DE por encima de lo normal. Su cerebro está hiperactivo y desequilibrado, y es sumamente incoherente, y además Kathy es incapaz de controlar su ansiedad.
Observa ahora el escáner de «después de la meditación», realizado el último día del taller de febrero. Supongo que a estas alturas ya sabrás reconocer un cerebro más equilibrado y normal, en el que se aprecian muchas menos ondas beta altas y una coherencia mucho mayor.
Como a Kathy todavía le quedaba trabajo por hacer, después del taller decidimos realizar un experimento porque ella vive en Phoenix y podía ir a la clínica del doctor Fannin. Él le mostró el escáner de un EEGC (de color verde) con la imagen de un cerebro sano, equilibrado y normal, y le dijo que ese era el objetivo en el que debía centrarse. Le sugirió que cuando en su meditación entrara a diario en un nuevo estado del ser, se fijara la meta de alcanzar este posible resultado durante los veintinueve días siguientes. Como a partir de entonces pudo darle más significado al placebo, aumentó su intención de alcanzarlo.
Y el experimento funcionó. Si observas la figura 10.11 del escáner del 8 de abril del 2013, unas seis semanas más tarde, verás un cerebro más normal aún sin ninguna traza de ansiedad (esta aparece en rojo). Echa además un vistazo a la figura 10.12. ¿Puedes ver el progreso que hay entre el escáner de Kathy del 20 de febrero del 2013, en el que su cerebro aparece en rojo al emitir ondas cerebrales de frecuencias más altas (de 21 a 30 hercios), y el final del taller de febrero, donde el escáner de su cerebro aparece ahora en verde en la segunda imagen (por lo que es mucho más normal)? Las zonas rojas revelan un alto nivel de ansiedad (ondas beta altas) y un excesivo análisis porque sus ondas cerebrales de frecuencias más altas (de 21 a 30 hercios) son hiperactivas, su cerebro estaba trabajando demasiado. En cambio, a principios de abril (aparece en la figura 10.13), el coherente cerebro de Kathy está equilibrado y mucho más sincronizado. En la actualidad ella tiene un cerebro totalmente distinto y afirma sentirse como si fuera otra persona.
La nueva Kathy: afirma haber visto numerosos cambios positivos en su carrera, en su vida cotidiana y en sus relaciones. Medita a diario y el día que cree no tener tiempo para meditar es cuando sobre todo se asegura de encontrar un hueco para hacerlo. Entiende que la actitud que desequilibró su mente y su cerebro tuvo que ver con el tiempo y las condiciones de su entorno exterior. Ahora Kathy dice que las respuestas a sus preguntas le llegan con más facilidad sin esforzarse tanto como antes. Escucha a su corazón más a menudo y cuando su mente está a punto de entrar en uno de esos bucles, se da cuenta enseguida. Raras veces cae en ellos y se comporta de una forma más amable y paciente. Al ser más feliz por dentro, también se le nota por fuera.
Se cura de unos fibromas al cambiar de energía
La Bonnie de antes: en el 2010 Bonnie empezó a tener menstruaciones muy dolorosas con excesivas pérdidas de sangre. Le diagnosticaron una producción demasiado elevada de estrógenos y le aconsejaron empezar a tomar hormonas bioidénticas. Pero a sus 40 años esta solución le pareció demasiado drástica.
Bonnie se acordó de que su madre había sufrido los mismos síntomas a su edad. Tras tomar esta clase de hormonas había acabado muriendo de cáncer de vejiga. Aunque no hubiera ninguna conexión entre la terapia hormonal y el cáncer de vejiga, Bonnie se dio cuenta de que tenía los mismos síntomas físicos que su madre y no quería desarrollar el mismo resultado.
Como sus pérdidas de sangre vaginales se empezaron a alargar (a veces le duraban hasta dos semanas), acabó volviéndose anémica y apática, y además engordó casi 10 kilos. Perdía cerca de 2 litros de sangre al mes durante el periodo menstrual. Tras realizarle un sonograma pélvico, le confirmaron que tenía fibromas. Le hicieron una gran cantidad de pruebas de sangre y le dijeron que estaba perimenopáusica y que lo más probable es que tuviera quistes en los ovarios. El especialista que le aconsejó la terapia hormonal le aseguró que los tumores fibroides no desaparecerían y que seguiría teniendo abundantes pérdidas de sangre el resto de su vida.
Elegí al azar a Bonnie para uno de mis mapeos cerebrales adicionales durante un taller que impartí en Englewood, Colorado, en julio del 2013. Cuando la señalé con el dedo para indicarle que la había elegido para hacerle un escáner, le dio mucha vergüenza. Bonnie había empezado a menstruar la noche anterior al taller y tenía que ponerse como de costumbre compresas muy gruesas para absorber la gran cantidad de sangre que perdía durante el periodo. Cuando después de varias meditaciones les pedí a los alumnos que se tumbaran, a Bonnie le daba miedo manchar el suelo de sangre.
Incluso le resultaba incómodo sentarse por lo dolorosas que eran sus menstruaciones. Aun así, decidió seguir practicando las técnicas de meditación para aquietar su mente. Durante la primera meditación en la que se sometió a un mapeo cerebral, Bonnie tuvo una experiencia que describió como mística. Sintió que su corazón se abría y expandía. Echando la cabeza atrás de manera involuntaria, notó que la respiración le cambiaba. Bonnie vio una luz inundándole el cuerpo y sintió una tremenda paz. También oyó las palabras: «Me aman, me han bendecido y no se han olvidado de mí». Durante la meditación rompió a llorar y el escáner de su cerebro reveló que se encontraba en un estado de gozo.
Los escáneres de Bonnie: echa un vistazo al escáner del EEG de Bonnie de la figura 10.14. Fuimos lo bastante afortunados como para registrar toda la experiencia en tiempo real. El primer gráfico muestra una actividad normal de las ondas cerebrales. Todo está equilibrado y tranquilo. Si observas los tres escáneres de la figura 10.15 que reflejan lo que le estaba ocurriendo durante tres momentos distintos de la meditación, verás la energía elevada y la amplitud de la misma en sus lóbulos frontales, que representa que está procesando una información y una emoción muy potentes. Se encuentra en un estado expandido de conciencia, viviendo momentos cumbre a distintos intervalos. La mayor parte de su actividad sucede en ondas zeta, significa que ha accedido al subconsciente. En ese momento su experiencia interior es muy real para ella. Está tan concentrada en el pensamiento que se convierte en la experiencia. El cociente emocional está representado por la cantidad de energía (amplitud) que el cerebro está procesando. Echa un vistazo a la altura de las líneas a las que las flechas apuntan. Es una energía muy coherente, Bonnie se encuentra en un estado elevado de conciencia.
Observa ahora la figura 10.16. En el escáner del EEGC de Bonnie realizado en tiempo real aparece una flecha señalando las ondas delta de 1 hercio que ilustra su conexión con el campo cuántico (representadas en azul). En el lóbulo frontal de su cerebro también aparece una intensa energía en forma de ondas zeta (representadas en rojo) que reflejan exactamente lo que está sucediendo en el escáner de su EEG. Observa el círculo rojo que destaca los lóbulos frontales y la flecha que apunta a una vista desde arriba del lóbulo frontal justo debajo. La imagen que estás viendo es la instantánea de una película de la actividad cerebral de Bonnie durante toda su meditación. Como una de las funciones del lóbulo frontal es hacer que los pensamientos sean reales, lo que está experimentando en zeta con los ojos cerrados es algo muy real para ella. Se podría decir que la experiencia interior de Bonnie fue como un sueño lúcido muy vivido. La flecha roja que señala las ondas alfa de 12 hercios —que aísla la zona roja del centro del cerebro—, refleja los intentos de Bonnie para darle sentido a su experiencia interior y cómo procesa luego lo que está viendo con el ojo de su mente. El resto de su cerebro está sano y equilibrado (aparece en verde).
La nueva Bonnie: la experiencia de ese día la cambió en sentido positivo. La amplitud energética de su experiencia interior fue mayor que la de cualquier experiencia pasada de su entorno exterior, por eso la huella de su pasado desapareció biológicamente. La energía del momento cumbre de su meditación sustituyó los programas grabados en su cerebro y el condicionamiento emocional de su cuerpo, y este respondió al instante a la mente nueva, a la conciencia nueva. Bonnie había cambiado su estado del ser. En menos de veinticuatro horas dejó de sangrar por completo. Los síntomas del dolor desaparecieron y supo instintivamente que se había curado. Durante los meses siguientes a su experiencia, la menstruación de Bonnie se normalizó y desde aquel taller no ha vuelto a sufrir pérdidas de sangre excesivas ni dolor.
Una experiencia extática
La Genevieve de antes: esta artista y músico de 45 años vive en Holanda y viaja con frecuencia debido a su vocación. Durante el taller de febrero estuvimos observando el doctor Fannin y yo el escáner del cerebro de Genevieve mientras ella meditaba. En la mitad de su viaje interior empezamos a advertir algunos cambios importantes en su energía. Al ver los dos al mismo tiempo unos determinados registros en el escáner de Genevieve, nos miramos el uno al otro sabiendo que algo estaba a punto de suceder. Al cabo de unos instantes, al girarnos para mirarla vimos que ella lloraba de alegría. Se hallaba en un gozoso estado de éxtasis y su cuerpo estaba respondiendo a él. Nunca habíamos presenciado nada igual.
Los escáneres de Genevieve: la figura 10.17 muestra un escáner relativamente normal antes de que ella empezara la meditación. Las zonas verdes extendiéndose por el cerebro significan una mujer sana y equilibrada con un cerebro equilibrado. Las zonas azules adonde apuntan las flechas indican una menor actividad sensoriomotora en alfa de una frecuencia de 13 a 14 hercios, antes de empezar a meditar, y probablemente un estado provocado por el desfase horario, ya que ese día acababa de llegar de Europa. Pero si observas su cerebro durante la meditación, verás un aumento general del equilibrio. Lo que sucede a continuación es algo asombroso. Cuando la vimos alcanzar ese momento cumbre al final de la meditación, supimos al contemplar sus escáneres que en su cerebro había un montón de energía.
Echa ahora un vistazo a la figura 10.18. Esta clase de actividad roja, que revela grandes cantidades de energía procedentes de ondas cerebrales de toda la variedad de frecuencias, sugiere que Genevieve se encuentra en un intensísimo estado alterado de conciencia. Alguien que no supiera que ella estaba meditando diría al ver el escáner que reflejaba un grado altísimo de ansiedad o un estado psicótico. Pero como ella nos dijo que experimentó un profundo estado de éxtasis, sabemos que las zonas rojas representan un montón de energía en su cerebro. Este se halla a 3 DE por encima de lo normal. Se trata de energía, en forma de emoción almacenada en su cuerpo como mente, que, al ser liberada, se dirige de vuelta al cerebro.
La figura 10.19 muestra la lectura de su EEG y valida esta opinión. Si observas de nuevo las líneas violetas donde aparece la flecha, verás que esta parte del cerebro está procesando cantidades de energía diez veces mayor de lo normal. El área delimitada en rojo nos indica que la experiencia es tan profunda emocionalmente que se está almacenando en la memoria a largo plazo de Genevieve. Al mismo tiempo, ella también está intentando interpretarla verbalmente y darle un sentido a lo que le está sucediendo en ese momento. Tal vez se esté diciendo a sí misma: ¡Oh, Dios mío! Es asombroso. ¡Me siento de maravilla!¿Qué es este sentimiento? Su experiencia interior es tan real como cualquier episodio exterior y ella no está intentando que ocurra, le sucede sin más. Y tampoco está visualizando nada, sino viviendo simplemente un momento muy intenso.
Curiosamente, en el taller de Colorado de julio le hicimos de nuevo un escáner y Genevieve volvió a manifestar los mismos cambios energéticos. Cuando le pasamos el micrófono durante ambos talleres para que nos contara su experiencia, lo único que logró decir es que amaba la vida con tanta pasión que el corazón se le había abierto de golpe y se había sentido conectada a algo más grande que ella misma. Sumida en un estado de beatitud, añadió que se sentía tan bien que quería vivir el presente. Si observas la figura 10.20, verás que en el taller de julio su cerebro muestra los mismos patrones y efectos que los del taller de febrero. Varios meses después seguía experimentando lo mismo. Su transformación personal la había cambiado verdaderamente.
La nueva Genevieve: tras finalizar el taller de julio volví a hablar con ella varias semanas más tarde. Me contó que ya no era la misma persona de cuando empezó el año. Ahora tiene una mente más profunda, está más presente y es mucho más creativa. Siente un gran amor por todo y lo más importante es que se siente tan bien que ya no cree necesitar ni querer nada. Se siente llena.
Beatitud: la mente abandona el cuerpo
La Maria de antes: Maria es una persona sumamente práctica con una actividad cerebral normal. Durante la primera meditación del día, de cuarenta y cinco minutos de duración, experimentó al cabo de unos instantes cambios importantes en sus ondas cerebrales.
Los escáneres de Maria: echa un vistazo a la figura 10.21 y advierte la diferencia entre las ondas cerebrales normales de Maria y su estado de éxtasis. La observé mientras entraba en un intenso estado de creciente energía, parecía que estuviera experimentando un orgasmo en su cerebro. Su escáner muestra un cerebro totalmente activo teniendo una experiencia kundalini completa (la kundalini es la energía latente almacenada en el cuerpo que al despertar produce en el cerebro unos estados más elevados de conciencia y energía). Si observas los escáneres de Maria, verás que todas las zonas de su cerebro están experimentando una energía intensísima. La energía kundalini al despertar sube de la base de la columna hasta llegar a la cúspide del cerebro, y en ese momento produce una experiencia mística sumamente profunda. Muchos alumnos de los talleres han tenido esos orgasmos cerebrales. En el escáner de Maria todas las regiones de su cerebro están llenas de energía y sus ondas cerebrales muestran una amplitud tres o cuatro veces mayor que la normal. Su cerebro es coherente y está muy sincronizado. Si observas los escáneres verás que el estado de éxtasis llega a oleadas, como un orgasmo. Maria no está intentando provocarlo, sino que le sucede sin más. Todo su cerebro participa en él, de ahí que se sienta inundada por un torrente de energía.
La nueva Maria: en la actualidad sigue teniendo experiencias místicas parecidas. Cada vez que le suceden afirma sentirse más relajada, consciente, atenta y llena. Le da la bienvenida al siguiente momento desconocido que está a punto de llegar.
Ahora te toca a ti
Estos pocos ejemplos (seleccionados de entre muchos otros documentados) demuestran que es posible enseñar el efecto placebo. Ahora que has recibido toda esta información, las historias y pruebas de lo que es posible, es hora de que aprendas a «ponerlo en práctica» para vivir tu propia transformación. Los dos capítulos siguientes describen los pasos para empezar tu proceso de meditación personal. Espero que apliques todos los conocimientos que has aprendido hasta el momento para que notes la verdad de tus esfuerzos. En cuanto recibas las herramientas necesarias para cruzar el río del Cambio, espero verte en la otra orilla.