El placebo eres tú

El placebo eres tú


Agradecimientos

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Agradecimientos

Después de terminar mi segundo libro estaba seguro de que no volvería a escribir ninguno más. El gran esfuerzo que supuso para mí hacerme un hueco para escribir e investigar mientras dirigía una concurrida clínica de salud integrativa y viajaba casi cada semana, además del tiempo que dedicaba a mi familia, a las reuniones con mi plantilla e incluso a dormir y comer, me impedían darme el lujo de contemplar la naturaleza por la ventana mientras hacía largas pausas para reflexionar en el siguiente pensamiento que estaba a punto de teclear en el ordenador.

He aprendido que llevar una idea inmaterial a la realidad material exige mucha tenacidad, determinación, concentración, resistencia, energía, tiempo, creatividad y —lo más importante— apoyo. Personalmente, he sido capaz de llevarlo a cabo gracias al amor incondicional, al aliento, a la ayuda y la colaboración de mis colegas, mi equipo, mis amigos y mi familia. Les estaré siempre agradecido por ello.

Me gustaría expresar mi gratitud al equipo de Hay House por creer en mí de nuevo. Es un honor y una gran suerte formar parte de una familia tan maravillosa. Quiero darles las gracias a Reid Tracy, Stacey Smith, Shannon Littrell, Alex Freemon, Christy Salinas y al resto del equipo. Espero haberos aportado algo a cada uno de vosotros de algún modo.

De vez en cuando un ángel bendice nuestra vida. Esta clase de ángeles suelen ser humildes, altruistas, poderosos y sumamente abnegados. Mientras escribía este libro tuve la suerte de conocer a un auténtico ángel. Mi querida editora y ahora amiga, Katy Koontz, es la personificación de la excelencia, la magia, la elegancia y la humildad. Katy, ha sido un gran honor para mí haber trabajado contigo en este proyecto. Gracias por ser tan incansable, sensata y sincera conmigo y por ofrecerme tantas cosas.

Te agradezco, Sally Carr, tu participación en mi manuscrito. Tuve la gran suerte de que encontraras siempre un hueco para ayudarme cuando lo necesitaba. Fuiste muy generosa.

También deseo citar a Paula Meyer, mi ayudante de dirección y gestora, que se ha convertido en una auténtica líder y en la voz de la razón en mi vida. Gracias por entregarte con tanta pasión a la misma causa que la mía. Tu luz no cesa de brillar. Estoy impresionado por la persona en la que te has convertido.

Dana Reichel es la administrativa de nuestra clínica y mi ayudante personal. Dana, aprecio el papel decisivo que jugaste al supervisar a la plantilla de la clínica y asegurarte de que todo el mundo se sintiera querido y atendido. No tengo palabras para agradecer tu inteligencia emocional, tu sencilla sabiduría, tu valor y la alegría que le has dado a tanta gente, incluyéndome a mí. Espero que sigas así.

Gracias, Trina Greenbury. Nunca he conocido a una persona tan organizada, profesional, honesta y noble. Te agradezco que hayas seguido el viaje conmigo. Eres asombrosa.

La labor de mi cuñada, Katina Dispenza, ha sido fundamental en mi vida de muchas formas creativas. Katina, me siento muy afortunado por tu gran interés y tu colaboración. Siempre he apreciado los detalles especiales que tuviste en cuenta al representarme en el mundo. Eres extraordinaria.

También doy las gracias en especial a Rhadell Hovda, Adam Boyce, Katie Horning, Elaina Clauson, Tobi Perkins, Bruce Armstrong, Amy Schefer, Kathy Lund, Keren Retter, al doctor Mark Bingel y al doctor Marvin Kunikiyo. Habéis contribuido en mi vida de muchas formas maravillosas, os estoy muy agradecido.

La mente creativa de John Dispenza, mi hermano y mejor amigo, siempre me ha impresionado. Gracias, John, por el diseño de la cubierta y los gráficos, y sobre todo por el amor y los consejos que me has estado dando a lo largo de mi vida.

Jeffrey Fannin es el neurocientífico cuántico que me ha ayudado de infinitas maneras a registrar los cambios. Gracias a ti, Jeffrey, estamos ahora haciendo historia. No sabes lo mucho que te agradezco todo lo que has hecho por mí.

Dawson Church es un genio y un noble amigo al que le apasiona tanto como a mí la ciencia y el misticismo. No sabes cuánto te agradezco, Dawson, las hermosas palabras que has escrito en el prólogo de este libro. Espero que en el futuro trabajemos juntos.

Beth Wolfson es la directora técnica de mis instructores y una gran líder empresarial. Gracias, Beth, por crear conmigo el modelo empresarial para la transformación y por tu infinita pasión al creer en este mensaje. Y también quiero darles las gracias al resto de mis instructores empresariales de todas partes del mundo que trabajan con tanta diligencia para convertirse en el vivo ejemplo del cambio y del liderazgo para muchos. Vuestra gran dedicación es muy estimulante para mí.

Quiero dar en especial las gracias a John Collinsworth y a Jonathan Swartz, que me han guiado, asesorado y aconsejado profesionalmente para que comprendiera mejor los mecanismos del mundo de los negocios.

Doy las gracias a mis hijos Jace, Gianna y Shen, que se están convirtiendo en unos respetables jóvenes adultos, por permitirme ser tan raro.

Y a mi querida Roberta Brittingham, tú eres mi placebo.

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