El placebo eres tú

El placebo eres tú


Página 3 de 31

Como la mayoría de sus fans, espero con ansia leer las sugestivas ideas de Joe Dispenza. Las sólidas evidencias científicas que nos ofrece combinadas con sus estimulantes y profundas percepciones, ensancha los horizontes de lo que es posible al ampliar los límites de lo conocido. Dispenza se toma la ciencia más en serio de lo que lo hacen la mayoría de los científicos y en este fascinante libro saca una conclusión lógica de los últimos descubrimientos relacionados con la epigenética, la plasticidad neuronal y la psiconeuroinmunología.

Esta conclusión es muy emocionante: tú, como los demás, estás moldeando tu cerebro y tu cuerpo con los pensamientos que tienes, las emociones que sientes, las intenciones que mantienes y los estados trascendentales que experimentas. El placebo eres tú te invita a aplicar estos conocimientos para cambiar tu cuerpo y tu vida.

No se trata de una propuesta metafísica. Dispenza explica cada eslabón de la cadena de la causalidad que empieza con un pensamiento y acaba con un hecho biológico, como el aumento de la cantidad de células madre o de proteínas inmunitarias que circulan por tu torrente sanguíneo.

Al comienzo del libro nos relata un accidente que le lesionó seis vértebras de la columna vertebral. De súbito se vio obligado a poner en práctica lo que creía en teoría: que el cuerpo posee una inteligencia innata dotada de un poder curativo milagroso. La férrea disciplina que aplicó al proceso de visualizar la regeneración de su columna es una historia que pone de relieve el poder de la inspiración y la determinación.

Esta clase de historias de remisiones espontáneas y de curaciones «milagrosas» son muy estimulantes; sin embargo, lo que Joe nos muestra en este libro es que todos podemos experimentar este tipo de curaciones milagrosas. La renovación se encuentra en cada tejido de nuestro cuerpo, y la degeneración y las enfermedades son la excepción y no la regla.

En cuanto comprendemos cómo se renueva el cuerpo, podemos empezar a dominar estos procesos fisiológicos dirigiendo intencionalmente las hormonas producidas por nuestras células y las proteínas que crean, los neurotransmisores que generan y las rutas neuronales por las que envían las señales. La anatomía de nuestro cuerpo en lugar de permanecer estática va cambiando de un instante a otro. A cada segundo el cerebro está modificándose debido a la creación y la destrucción de conexiones neuronales. Joe nos enseña que podemos dirigir este proceso con nuestra intención al ponernos al volante, un papel muy poderoso, en lugar de desempeñar el papel pasivo del pasajero.

El descubrimiento de que la cantidad de conexiones de un haz neuronal puede doblarse a través de una estimulación repetida revolucionó el mundo de la biología en la década de 1990. Y le valió a su descubridor, el neuropsiquiatra Eric Kandel, el Premio Nobel. Kandel también descubrió que si no usamos las conexiones neuronales, estas se empiezan a reducir en solo tres semanas. De modo que podemos moldear nuestro cerebro mediante las señales que enviamos por las redes neuronales.

En la misma década que Kandel y otros expertos efectuaban mediciones de la neuroplasticidad del cerebro, otros científicos descubrían que hay muy pocos genes que sean estáticos. La mayoría (de un 75 a un 85 por ciento como promedio) son desactivados y activados por las señales del entorno, entre las que se cuentan los pensamientos, las creencias y las emociones que cultivamos en nuestro cerebro. De entre estos genes, los genes de expresión inmediata temprana (IEG, del inglés immediate early genes) tardan solo tres segundos en expresarse. Los IEG suelen ser genes reguladores, es decir, controlan la expresión de cientos de otros genes y de miles de otras proteínas en lugares remotos del cuerpo. Esta clase de cambios amplios y rápidos constituye una explicación plausible para algunas de las curaciones radicales descritas en este libro.

Joe es uno de los pocos autores que entiende el papel de las emociones en la transformación. Las emociones negativas pueden ser literalmente una adicción a altos niveles de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Las hormonas del estrés y las de la relajación, como la DHEA y la oxitocina, tienen puntos de referencia, lo cual explica por qué nos sentimos mal en nuestra piel cuando tenemos pensamientos o creencias que nos hacen perder el equilibrio hormonal al que nos hemos acostumbrado. Esta idea coincide con la interpretación científica de las adicciones y las pulsiones.

Al cambiar tu estado interior, cambias tu realidad exterior. Joe explica de maravilla la cadena de acontecimientos que se inicia con las intenciones, originadas en el lóbulo frontal de tu cerebro, y que luego se traducen como neuropéptidos, los mensajeros químicos que envían señales por el cuerpo activando o desactivando los mecanismos genéticos. Algunas de estas sustancias químicas como la oxitocina, la «hormona del afecto» estimulada por medio del contacto físico, se vinculan a sentimientos de amor y confianza. A base de práctica puedes aprender a ajustar rápidamente tus puntos de referencia para las hormonas del estrés y las hormonas curativas.

La idea de poder autocurarte al convertir simplemente un pensamiento en emoción quizá te choque al principio. Ni siquiera Joe esperaba cosechar los resultados que empezó a observar en los alumnos de sus talleres cuando aplicaron estas ideas: remisiones espontáneas de tumores, pacientes en silla de ruedas que de pronto caminaban y migrañas que desaparecían como por arte de magia. Con el corazón gozoso y la mente flexible de un niño que juega a experimentar, Joe empezó a traspasar los límites, preguntándose con qué rapidez podría darse una curación radical si uno aplicaba el efecto placebo del cuerpo con absoluta convicción. El placebo eres tú, el título del libro, refleja que tus pensamientos, emociones y creencias son los que activan una cadena de reacciones fisiológicas en tu cuerpo.

A veces te sentirás incómodo leyendo este libro. Pero sigue adelante, ya que esta incomodidad no es más que tu yo antiguo protestando por el inevitable cambio transformador que estás experimentando y por la alteración de tus puntos de referencia hormonales. Joe nos asegura que estas sensaciones de incomodidad no son más que la sensación biológica que nos produce la desintegración del antiguo yo.

La mayoría de las personas no tenemos el tiempo o la disposición para entender estos complejos procesos biológicos: por eso este libro es tan útil. Joe investiga hasta el fondo los hechos científicos que encierran para presentárnoslos de manera comprensible y asimilable. Se ocupa de hacer el trabajo pesado para ofrecernos explicaciones elegantes y sencillas. Sirviéndose de analogías y casos reales, nos muestra cómo aplicar exactamente estos descubrimientos en nuestra vida cotidiana y nos ilustra con ejemplos los espectaculares progresos relacionados con la salud de quienes se los tomaron en serio.

Una nueva generación de investigadores ha acuñado un término para el método que Joe describe: neuroplasticidad autodirigida (o SDN, del inglés self-directed neuroplasticity). El término significa que tú eres el que dirige la creación de nuevas rutas neuronales y la destrucción de otras antiguas por medio de la calidad de las experiencias que cultivas. Creo que en la siguiente generación la SDN se convertirá en uno de los conceptos más poderosos en la transformación personal y en la neuro- biología, y la presente obra estará a la vanguardia de este movimiento.

En los ejercicios de meditación de la segunda parte de este libro, la metafísica se convierte en una manifestación concreta. Puedes hacer estas meditaciones fácilmente viviendo de primera mano las inmensas posibilidades de ser tu propio placebo. El objetivo es cambiar tus creencias y percepciones sobre tu vida a nivel biológico para que el futuro deseado se materialice en tu vida.

Emprende este fantástico viaje que te ensanchará los horizontes de lo que es posible y te desafiará a mejorar enormemente el funcionamiento de tu cuerpo y tu salud. Entrégate con entusiasmo al proceso y despréndete de los pensamientos, los sentimientos y los puntos de referencia biológicos que te han estado limitando, ya que no tienes nada que perder. Si crees en tu capacidad para sacar de ti tu mayor potencial y actuar lleno de inspiración, te convertirás en el placebo que creará un futuro feliz y saludable tanto para ti como para el planeta.

 

Dawson Church, Ph. D.Autor de El genio en tus genes

Ir a la siguiente página

Report Page