El onceavo día de octubre
Juan MtParte 1 – Comenzó con un intento desesperado de poema:
Parte 2 – Una corta exposición de locos motivos:
– Bueno, es que no siempre te diré cosas bonitas. Algunas veces te diré mis temores y sufrimientos entre líneas. No solo hay blanco y negro, ni escala de grises. No solo amor y odio. Hay un espectro de colores, así como de sentimientos. ¿Para qué darte lo mejor de mi para conquistar tu cariño, si entero perfecto no soy? Un par de rotos no se cosen, se unen por dónde encajan.
Parte 3 – Envió un ataque lógico:
Sé que huirás, correrás, te esconderás y temerás. Y no te buscaré, ni correré, te encontraré o seré valiente para y por ti. Simplemente, habrá ocasiones en que me siente bajo un árbol a esperar a que regreses. Si tengo que echar raíces bajo él, que así sea, pero no te olvides de mí y ponme agua de vez en cuando.
Parte 4 – Tomó el abrelatas y dejo al descubierto el pecho:
Al final, con un segundo de ti, tengo suficiente para que vivas aquí dentro… eternamente.
Parte 5 – …creyó saberlo todo:
“Con ese instante puedo cerrar los ojos; imaginar que estoy junto a ti, que tomo tu mano, te abrazo. No tengo que tocar tu boca o tus labios para sentir que tu cuerpo es tibio y que se estremece con el viento frío. Porque ya lo sé; tus ojos, tu sonrisa, tu cabello y tu olor responden a cada cambio de los elementos y yo, yo me doy cuenta.”
Parte final – Finales inesperadamente esperados:
“Bueno, supongo que me lo merezco” – eso pensaba, mientras su ondulado cabello castaño se perdía entre el dintel y los hubieras que siguieron al portazo.
En: A ninguna parte
Fecha original: octubre de 2015